Entre líneas

Libros bizarros

Esta es la historia de un escritor a quien los gusanos del estómago se le convirtieron en mariposas.

Afiche promocional del lanzamiento del libro "El detective que tenía mariposas en el estómago", de Alfredo Álamo. Cortesía

Que se convertía en un perro cada vez que salía a la calle y que investigaba, al lado de una enana idéntica a Amy Winehouse, el paradero de un hombre que se quería cortar las piernas porque no las sentía como suyas. Mientras avanzamos en el relato podemos leer fragmentos del libro Todas las cosas que caben en tu mano y del thriller de autoayuda La historia más triste del mundo.

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Ese es el extraño argumento de la recién lanzada novela El detective que tenía mariposas en el estómago (Ediciones Vestigio), escrita por el español Alfredo Álamo e ilustrada por la colombiana Manuela Guzmán. Si buscaba una historia diferente, ahí la tiene.

Pero no solo estaba descubriendo un libro, sino un género literario que no había escuchado: el bizarro. Bizarro en el sentido “equivocado” de la palabra, que es una deformación del francés y del inglés bizarre (extraño, estrafalario). Pero si nos acogemos a la RAE, que insiste en que bizarro es lo valiente y lo lúcido, también lo encuentro adecuado.

Hay que ser un editor arriesgado para publicar una narrativa que innova en el contenido más que en la forma y que le apuesta al lector de culto. Hay que ser un autor lúcido para lograr que haya cierta coherencia interna aun con elementos surreales, ridículos, grotescos, delirantes...

Si está interesado en leer otra columna de Juliana Muñoz, ingrese acá: Hacedoras de libros

“Descubrí el género porque estaba aburrido de leer cosas serias o de leer lo mismo de siempre”, me comentó Diego Cepeda, el fundador de la Editorial Vestigio en Colombia, que apenas con un año de creación ya ha publicado doce títulos, algunos en alianza con Orciny Press, de España, la Embajada de Portugal en Colombia y las becas de Idartes. Sobre los autores del bizarro, aseguró Cepeda: “Es gente que escribe para reírse”, pues en parte se sigue la lógica de los dibujos animados: lo raro se vuelve normal y además divierte debido a esa misma extrañeza.

El bizarro empezó a reconocerse en 1999 gracias a Eraserhead Press, de Estados Unidos, la primera editorial en publicar este género y con un lema que dice: “Toma lo que haces seriamente, pero nunca te tomes a ti mismo demasiado seriamente”. Hoy en día incluso tiene su propia marca de cerveza artesanal en honor a sus libros, vende sus publicaciones en conciertos de rock y festivales de cine, y realiza eventos de arte performático. Esto tiene que ver con la vitalidad del bizarro: la curiosidad, la expresión artística y estar por fuera de las convenciones.

Hay una frase que resume el espíritu de este género y es la que utiliza el escritor Santiago Eximeno para referirse a El detective que tenía mariposas en el estómago: “Es hermoso. Nadie lo publicará jamás”.

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Juliana Muñoz Toro / @julianadelaurel

Cultura

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