'Líneas en la memoria'

El artista Kindi Llajtu, que en la lengua inga significa 'Plumas de Colibrí', expone su más reciente trabajo.

Kindi Llajtu, artista indígena nativo de la comunidad inga de Putumayo, cuenta que en su pueblo “existe la costumbre de preguntar al saludarse ‘¿qué fue lo que te dijo el sueño?’. Al recordar y compartir lo que soñaste, empiezas a darle color a la memoria”. Así como en el sueño aparecen experiencias, historias, espacios y tiempos que se entrelazan en el futuro y en el pasado, la obra de este artista se teje en el ir y venir de la memoria.

“Para mí, la línea es un río, un árbol, un horizonte o una vasija. Una línea no es necesariamente recta, sino que puede ser como un caracol que se contrae y se expande”, dice Kindi Llajtu. Un tiempo cíclico, en espiral como la forma de un caracol y donde el comienzo es el fin al mismo tiempo, es el que el artista quiere recrear con colores y texturas. No hay temas ni ideas preestablecidas en su obra.

El tema, dice Llajtu, “lo encuentro debajo del color”. Dibujos que vienen y se van, colores que se mezclan con huellas y manchas anteriores es lo que encontraremos en su más reciente exposición Líneas en la memoria. “Busco espacios que me seduzcan para envolverlos con dibujos, que en el transcurso pueden mantenerse, transformarse o desaparecer”. Para dar paso a una nueva imagen que poco o nada tiene que ver con lo anterior.

Las canoas —elemento reiterativo en la obra del artista— aparecen nuevamente como vasijas contenedoras de un tiempo. Las viejas canoas, utilizadas por los indígenas ingas para navegar los ríos y corrientes que bañan el Putumayo, se convierten en un lienzo que evoca historias y recuerdos. A través del color, textura y la línea, el artista interviene las canoas para que sean protagonistas en el presente y para ser, o no, intervenidas en el futuro.

Aunque el artista se remite a los espacios vividos en su pueblo y hace referencia a su cosmogonía y espiritualidad, la muestra no se limita a una visión indigenista. Kindi Llajtu no quiere hablar desde la marginalidad, ni desde la periferia, “yo no hago pintura indigenista. Soy un indígena que pinta”, dice con firmeza. En vez de minimizar el contacto de la cultura occidental globalizada sobre los pueblos indígenas, el artista juega y dialoga con referentes de su cultura y el imaginario moderno. Lo urbano, lo social y lo político también encuentran un lugar entre líneas.

Esta exposición estará abierta hasta el 10 de octubre en la galería La Cometa, ubicada en la carrera 10ª Nº 94A-25. Tel.: 601 9494.

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