Literatura argentina en miniatura

Las antologías se reinventaron en tamaño mini para darle un espacio a los nuevos escritores y conquistar al público joven. El proyecto está captando talentos latinoamericanos.

Un noche de enero de este año tres escritores porteños, todos ellos muy jóvenes, bromeaban en un bar acerca de las peripecias que se tenía que hacer para leer de pie un libro en un bus, o colectivo como los llaman en el país austral, especialmente aquellos que tenía un gran formato.

En la conversación también discutieron sobre temas que tenían en común ellos y otros colegas, como por ejemplo lo complicado que le resultaba a un escritor nuevo hacer que una editorial grande se interese por sus textos y lo costoso, además de engorroso, que llega a ser publicarlo por sus propios medios.

En lugar de desanimarse o dejarse abismar por la situación, los tres amigos encontraron una posible salida para estos obstáculos que impedían su realización como literatos. En medio de risas, unas cervezas y algo de maní para picar Marcos Almada, Nicolás Correa y Ana Ojeda se idearon La exposición de la Actual Literatura Rioplatense, un proyecto solidario que le daría visibilidad al trabajo de escritores de todas las edades, novatos y expertos, que no habían podido ver sus letras publicadas.

La idea no se quedó revoloteando en los rincones de aquel bar. Los tres literatos decidieron dejar de fantasear y empezaron a reunirse constantemente para darle forma a la iniciativa que en un principio parecía una locura, pues no es nada fácil salir a competir en un mercado en el que los reyes ya están coronados y al cual la era digital lo tiene contra la espada y la pared.

Por otra parte, ellos querían salir con algo diferente, lo cual hacía que el proyecto fuera más arriesgado aún, pues no sabían a ciencia cierta si a la gente le iba a agradar lo que para ellos haría distinta a esta colección, y es leer un libro en formato miniatura.

Pues bien, Marcos, Ana y Nicolás, decidieron que se iban a atrever a romper esquemas, ya que tamaño reducido no sólo se iba a destacar por lo práctico (los libros son tan pequeños que se pueden llevar en el bolsillo, sin embargo la dimensión de las letras no se vio sacrificada y permite una lectura cómoda y fluida) sino que también sería una ventaja en cuanto a costos de producción se trataba.

El siguiente paso era elegir a los escritores. Cada uno creó una lista que fue presentada en una de sus reuniones, este inventario fue discutido y pulido con rigor. En cuanto a los temas de los cuentos no hubo criterio de discriminación, todo se valía, siempre y cuando estuviera bien escrito.

Por el camino de la producción tuvieron que enfrentarse a la cuestión del diseño de las portadas y fue este mismo punto el que les dio su segunda marca distintiva.

Como todos ellos habían recorrido un considerable trayecto en el mundo literario, sabían también que muchos diseñadores gráficos querían darse a conocer en el círculo editorial. La salida entonces fue fácil y, de nuevo, solidaria. Llamaron a algunos amigos para que le dieran vida a las tapas con su arte.

¿Ahora, quién los iba a publicar? En este punto los literatos tenían una ventaja y era que uno de ellos, Ana, había fundado con su esposo en 2005 una editorial independiente, El Octavo Loco, sello que funciona en un local (llamado MU) cercano a la tradicional avenida de Mayo y donde se dictan talleres de literatura y es también librería, bar, mercadillo o feria, además de un centro cultural donde se llevan a cabo diversas actividades. Los libros ya tenían respaldo.

Hasta este punto todo había fluido relativamente cómodo y de manera solidaria, es decir, gratis. No obstante, debían reunir dinero para pagar la impresión de los textos. Cada uno sacó parte sus ahorros, le restó unos pesos a su sueldo o pidió alguna donación para hacer posible el proyecto.

Fue tanto el empeño que le pusieron a la Expo, como ellos le llaman al proyecto, que en marzo ya vieron impresa su primera camada. Fueron diez autores los que se publicaron. Entre ellos están los tres amigos y otros autores como Pía Bouzas, Martín Di Lisio, Gonzalo Galvez Romano (uruguayo), Gilda Manso, Agustín Montenegro, Ariel Pichersky, Gustavo Valle (venezolano), entre otros.

El lanzamiento, las ventas y la aceptación de la mini colección en el círculo literario fue óptima, tanto así que este grupo de trabajadores incansables a mitad de octubre lanzaron su segunda compilación, es decir, ya acumulan 20 títulos. En esta tanda se destacan los textos de Carolina Bugnone, Luciana De Luca, Patricio Eleisegui, Sebastián Russo, Miguel Sardegna, Ricardo Strafacce, entre otros.

La Exposición de la Actual Literatura Rioplatense contempló el carácter gratuito y digital de sus publicaciones, por tanto, todas pueden ser descargadas “para imprimir y compartir”, como dice Ana, en el blog del proyecto www.exposiciondelaactual.blogspot.com.ar e incluso en las librerías virtuales: A Cien Metros de la Orilla, Librería Mi Casa y La Vaca Mariposa.

Los tres amigos ya pensaron y están trabajando en la tercera tanda libros, que, como ya es costumbre, se trabajará solidariamente y la propuesta queda abierta para todos aquellos autores latinoamericanos que quieran dar visibilidad a sus letras.
 

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