La literatura de ciencia ficción no es una criatura artificial

La editorial Mirabilia lleva tres años consecutivos realizando el Concurso Mirabilia de Cuentos de ciencia ficción. Como resultado ha publicado dos libros con más de veinte relatos que profundizan en este género literario.

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Así finaliza la presentación del libro: “Al parecer la costumbre exige que se trate las manifestaciones de ciencia ficción en Colombia como aves raras y se acompañe la sorpresa con una defensa de la utilidad del género, un panorama de su actualidad y algunas preguntas medio esperanzadas por un futuro que ahora sí, esta vez y con esta muestra, va a empezar a consolidarse, a ser real, frecuente y respetable. (…) Baste decir por el momento que estos cuentos, además de ser pruebas de sí mismos y sus autores, lo cual debería ser suficiente, son sencillamente pruebas de que se lee y se escribe ciencia ficción, es decir, que el género inhala y exhala”. El libro Criaturas artificiales (Mirabilia, 2014), que recopila siete cuentos de ciencia ficción, es una muestra de fe.

Esta obra resume el interés de 48 jóvenes que se presentaron a la convocatoria hecha por la editorial Mirabilia al concurso del mismo nombre. La obra: un cuento de ciencia ficción. En la primera edición se recorre el fin del mundo, se camina hacia paisajes lunares, los personajes son exploradores solitarios, criaturas enamoradas, rotas y tristes. Los cuentos están plagados de cualquier tipo de objetos que aún no se han inventado pero que en estas narraciones parecen ser tan comunes que uno, luego de leerlas, imaginaría poder sacar alguno de estos gadgets de la mesa de noche.

Estas apreciaciones de lo que contienen los cuentos no deben tomarse como una manera de restar seriedad a los relatos. Al contrario, cada texto tiene la profundidad para ambientar otras épocas, que puede ser pasado o futuro: según el lector, y contar con personajes simples y hechos comunes la brecha que se abrió en el desarrollo histórico, social o ambiental de la realidad como la conocemos.

A pesar de ser un género fundamentado en la fantasía, la literatura de ciencia ficción se alimenta de espacios y lugares reales para que el lector sea un viajero en una nave que no conoce pero de la que no duda. Ha mantenido siempre la característica de crear escenarios que inspiren debates filosóficos, sociales o científicos sobre la naturaleza del hombre y de la sociedad. Plantear dudas, señalar peligros o buscar respuestas a través de un universo paralelo. “¿Qué es la realidad? ¿Qué es el hombre? ¿Qué es el futuro? ¿Qué es la historia? ¿Cómo nos afectan los cambios? La ciencia ficción como literatura, al menos aquella que tiene valor más allá del entretenimiento, no intenta dar respuestas a estas preguntas, sino ofrecer algunos atisbos de la enormidad y complejidad de las preguntas mismas”, escribió Luis Pestarini en el prólogo de Ahora después nunca (Mirabilia, 2016) producto de la tercera edición del Concurso Mirabilia de Cuentos de ciencia ficción.

En efecto, la ciencia ficción no es filosofía, pero sin duda tiene, al menos, una característica similar: hacerse preguntas trascendentales, preguntas últimas y que abordan en pleno la condición humana. Este tipo de literatura lo hace mediante el ejercicio de la ficción.

Pestarini también apunta que solo puede encontrarse en este género, o más que en los otros, el “sentido de la maravilla”, una sensación de tomar conciencia acerca de la diversidad del universo y la búsqueda de trascendencia del hombre.

Los dos libros que han sido el producto del concurso de Mirabilia no dejan resquicio para la duda. La ciencia ficción no se puede reducir al artilugio que usan los best sellers para volverse leyendas, es además de eso –y con eso– una criatura que se apodera cada vez más de la mente de los nuevos creadores.

 

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2016-05-10T21:00:48-05:00

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Camila Builes

Cultura

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