Lo imposible ("porque de lo posible ya se sabe demasiado")

Inspírame, por ahora, tú que crees en hadas, en magos, hechizos, milagros y fantasmas. Inspírame, porque yo sólo creo en luchas, sudores, darle y darle todos los días, buscar y tal vez nunca encontrar. Inspírame para hallar la palabra exacta y gritar con esa palabra todo lo que quiero gritar y no está en los diccionarios. Inspírame, porque de tanto escudriñar por sus páginas yo ya tampoco creo en esos diccionarios.

Cortesía

A fin de cuentas, las palabras son inventos humanos, arbitrariedades, y sus definiciones son muy cortas, o a veces muy largas. Están trazadas entre líneas inamovibles, como si más allá de esas líneas no existiera nada, o como si los sabios que redactaron las definiciones que tú y yo nos aprendimos de memoria fueran los dueños de todas las verdades del universo, y peor aún, como si nos hubiéramos quedado detenidos en el tiempo y las palabras se hubiesen fosilizado.

Inspírame, si puedes, para que logre salir de este torbellino sin fin en el que me he sumergido, en el que me has sumergido, donde las letras, las palabras y las frases giran a mi alrededor y me golpean y se acercan y se van. Inspírame para domarlas y ponerlas en algún orden, así sea el orden de tus deseos, el orden de tu inspiración. Como ves, yo sigo luchando, sin poder siquiera tomarme un par de minutos para creer que en algún momento llegará la magia, porque no creo en magias, te lo repito, y esa es quizá mi mayor cruz. No creo en hechizos ni en hadas milagrosas, por eso no puedo esperar que un buen día se aparezcan por sí solas las soluciones que podrían salvarme. No. Sé, muy bien sé, que para salir de este torbellino tendré que luchar, como siempre, y ese luchar será una vez más, como todos los días, sentarme a escribir y a escribir para que en algún momento una frase me lleve a la siguiente.

Pero mientras tanto, inspírame. Inspírame, porque tú eres vida, y la vida es creación, y la creación es espontaneidad, y eso, vida, creación y espontaneidad, es lo que necesito, porque de academias, libros muertos e ideas repetidas ya he tenido suficiente. Yo quiero palabras y frases nuevas, otras ideas, otras formas de ver y enfrentar el mundo. Quiero volver a empezar. Necesito volver a empezar. Desandar los caminos que recorrí, borrar las tonterías que aprendí, hacer de cuenta que no hay fronteras ni leyes ni banderas ni dioses ni mandamientos. Inspírame para ser capaz de romper y crear, porque hoy quiero lo imposible, pues, como decía Silvio Rodríguez, de lo posible ya se sabe demasiado. Inspírame para entender por fin que tú eres lo imposible.