A los 88 años fallece Ernesto Franco, el creador de la tira cómica "Copetín"

El pasado fin de semana Ernesto Franco tuvo que ser hospitalizado debido a un cáncer en los pulmones. El día de ayer falleció en el Hospital Simón Bolívar de Bogotá.

Cuando salió, su impacto superó a otras tiras cómicas como Benitín y Eneas, Educando a papá, La pequeña Lulú, Tarzán y Dick Tracy.Archivo particular

El 16 de abril de 1962 salió Copetín por primera vez en el el periódico El Tiempo. Su personaje  principal  era un gamín. En ella se relataba la desigualdad, la dureza y la inseguridad de la ciudad de Bogotá. Cuando salió, su impacto superó a otras tiras cómicas como  Benitín y Eneas, Educando a papá, La pequeña Lulú, Tarzán y Dick Tracy.

Copetín fue creado por Ernesto Franco, un bogotano que nació el 28 de septiembre de 1928. Fue secretario de la alcaldía en  Floridablanca  (Santander), como descarte para salir de los apretones económicos. Años después empezó a estudiar radio y televisión en la academia Julio Abadía y dibujo publicitario en una escuela de Estados Unidos.

Como sus trabajos eran poco estables, decidió montar un restaurante bar en la ciudad y allí conoció a Copetín. En una entrevista para El Tiempo hace unos años, narró:  “Al alzar la cabeza, veo en un andén unos gamincitos arrunchaditos, dándose calor unos a otros, y sentí escalofrío de ver cómo el Gobierno y la sociedad tenían en el absoluto abandono a estos pequeños (...). Decidí seguirlos por muchos días. Conseguían su alimento, si así se lo podía llamar, mendigando en restaurantes y cafeterías”.

Ernesto Franco quiso dar a conocer a Copetín regalándolo. Cuando lo presentó delante de Hernando Santos, él le preguntó cuánto cobraría por ello, mientras que Ernesto Franco lo único que decía era que nada, que lo que él buscaba era darse “vitrina”. Terminó recibiendo los 10 pesos que le pagaban a todos los dibujantes.

Coincidencialmente el mismo día que lo publicó, fue contratado en la televisión educativa. Allí estuvo trabajando como dibujante en el departamento de ayudas audiovisuales de Inravisión. Poco después de regresar de un viaje que lo habían enviado del canal a Nebraska (EE.UU.), le propuso hacer a su  amigo Cimifú (quien escribía una columna en El Tiempo) una revista de Copetín con el fin de donar los ingresos a la fundación Bosconia, del padre Javier de Nicoló, que redimía a niños de la calle. La revista solo tuvo un par de ediciones, gracias al patrocinio de la Federación Nacional de Cafeteros, el Banco de la República y Colseguros.

En 1971 también estuvo en El Tiempo realizando un pasatiempo llamado jeroglífico. En la misma entrevista que le realizaron, apuntó: “Yo lo propuse y me dijeron que lo llevara también. A Enrique Santos (Castillo) le gustó, pero en cambio nunca le gustó el Copetín. Yo creo que fue porque dibujé una pareja de amigos, parecidos a Enrique y Hernando Santos. A Hernando, como era tan despreocupado, le gustó. Pero Enrique le comenzó a ‘coger tirria’. Cuando me lo encontraba, me decía: ‘Voy a matar a Copetín’. Y una vez, en 1979, me volvió a decir, y yo le respondí: ‘¿Cómo va a hacer eso, si estamos en el Año Internacional del Niño?’ Ahí sí le cayó más mal el chiste, y no se volvió a publicar”.

Copetín estuvo durante casi treinta años relatando con un tono irónico no sólo la situación de los habitantes de calle, sino la de un país que sin títulos llamaba a cualquier persona “doptor”. El diario para esta época en la portada reportó su nacimiento el miércoles 11 de abril de 1962 con una nota breve: “Posiblemente ‘Copetín’, aventuras de un típico ‘gamincito’ bogotano, sea la primera historieta gráfica que aparece en un diario del país, dibujada por un artista colombiano”.

 

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