'Los años maravillosos'

El artista inglés, que se hizo célebre por su participación en el Festival de Woodstock, murió ayer a los 70 años. El rock, el blues y su versión del tema ‘With a little help from my friends’ no permitirán que quede en el olvido.

Joe Cocker durante un concierto en Hamburgo, Alemania, en 2011. / EFE

Joe Cocker es más que el nombre de un síndrome. Es la leyenda de la voz ronca del rock y aunque su interpretación siempre estaba acompañada por un leve movimiento de brazos, que por lo general tenía su clímax en la simulación de un punteo de guitarra, lo que lo hizo grande no fue, ni mucho menos, esa acción involuntaria. En escena se sentaba y movía sus extremidades mientras contaba historias con una facilidad gutural fastuosa. Su cuerpo se encargaba de acentuar el relato y por eso los más diligentes observadores bautizaron aquel movimiento particular con el nombre de quien lo hizo famoso, mundial y contundente: el síndrome Joe Cocker.

John Robert Cocker nació el 20 de mayo de 1944 en Sheffield, Inglaterra. Jamás se sintió atraído por las materias tradicionales y más bien prefería dedicar su tiempo a la creación de bandas de corte juvenil, mientras que improvisaba con las demás asignaturas. Esa característica hizo que no se graduara del colegio, aunque ya en sus años de juventud era un rotundo conocedor de los sonidos del rock, el blues y el jazz.

The Avengers (1962), colectivo en el que se dio a conocer en la escena local bajo el nombre artístico de Vance Arnold, fue su primer experimento musical. Guitarra, batería y bajo le generaban el marco óptimo para una voz definida en ese entonces como extraña, pero atractiva. La década del sesenta continuó con otro impulso vital llamado Big Blues (1963), con el que experimentó con el estilo afroamericano al que le había dedicado tantas jornadas de escucha. The Grease Band (1966) fue uno de los últimos esfuerzos colectivos de Cocker y con él tuvo la convicción suficiente para lanzar I’ll cry instead, su primer sencillo exitoso a partir de una canción de los Beatles.

El Reino Unido se convirtió en un escenario diminuto para sus capacidades interpretativas, así que emprendió su conquista continental armado con versiones especiales de algunos temas ya consolidados gracias a la gestión del cuarteto de Liverpool.

With a little help from my friends hizo su aparición en la vida de Joe Cocker y la situación nunca volvió a ser igual. La letra, en su mayor parte escrita por John Lennon con una participación menor de Paul McCartney, encontró a su más importante intérprete. La escogió como despedida durante su intervención en el Festival de Woodstock, en 1969, cuando Cocker tenía 25 años, y el público enloqueció con esa historia y con los movimientos extraños de su ejecutante.

En el evento de tres días consagrados al amor y a la paz, Joe Cocker cantó With a little help from my friends después de haber entonado Delta lady, Some things goin’ on, Let’s go get stoned y I shall be released. Con todas despertó una reacción masiva, pero nunca comparable con lo que provocó con la canción que sin duda lo hizo célebre en el ámbito rockero. Lo que vino después siempre estuvo apalancado por su intervención en el festival.

Éxitos masivos como Cry me a river, Feelin’ alright y The letter consolidaron aún más su reconocimiento. Incluso su álbum Mad dogs and englishmen, grabado por completo en vivo y en directo, tiene un lugar de privilegio dentro de los seguidores del género.

Con estas interpretaciones, Joe Cocker se volvió un musicalizador memorable de momentos y su voz con tintes ronquetos fue escogida como banda sonora para cintas como Across the Universe; Nueve semanas y media, en la que le sirve de atmósfera para que las prendas de Kim Basinger caigan al suelo, y Carlito’s Way.

Un cáncer de pulmón fue la causa de la muerte de Joe Cocker, quien se despidió del mundo con más de 30 registros realizados. Álbumes por montones, canciones elevadas a la ‘n’ potencia desfilaron por su garganta y, sobre todo, una vocación innata por ser el compañero sonoro de momentos inolvidables, caracterizaron su paso por la música. Hoy, el hombre detrás de la fama de With a little help from my friends es leyenda y su máxima es haber sido protagonista de nuestros ‘Años maravillosos’.

 

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