Los cantos de vaquería van más allá de una geografía: Walter Silva

Así se refirió el músico a los cantos de trabajo de los Llanos colombo venezolanos, inscritos por la Unesco en la lista del Patrimonio Inmaterial Cultural.

Walter Silva.Archivo

Durante la decimosegunda sesión del Comité para la Salvaguardia del Patrimonio Cultural Inmaterial de la Unesco, fue aprobada la inclusión de los cantos de trabajo de los Llanos colombo venezolanos en la lista de Patrimonio Cultural Inmaterial que requiere medidas de salvaguardia urgente.

La importante noticia no pasó desapercibida, no solo por el reconocimiento que significa a una de las tantas facetas de la cultura colombiana, sino porque reafirma la importancia de proteger esta tradición. Una opinión que comparte el reconocido músico originario de Casanare, Walter Silva, autor de trabajo discográficos como Cosecha traviesa.

(Lea aquí: Los ‘Cantos de trabajo de llano colombo venezolanos’ son ahora patrimonio de la humanidad).

En entrevista con Blu Radio, Silva aseguró que la inclusión de los también llamados cantos de vaquería, es un reconocimiento a esa tradición. “Quisiera creer o resumir que es una identidad que va más allá de una geografía. Es una banda sonora que está en la sangre del llanero campesino, que diariamente, atrás de un animal, hace una melodía cualquiera. Los cantos de vaquerías son coplas instantáneas, quienes viven diariamente detrás de los animales en el Llano tienen una banda sonora por dentro”, aseguró.

También contó que estos cantos son fruto del trabajo y que su función va mucho más allá del mero entretenimiento, pues los cantos de vaquería, al menos en su origen, tienen un trasfondo mucho mayor: “se puede cantar por el ordeño para establecer una amistad profunda con el animal. Es un momento íntimo con el animal”.

(También: La “Cosecha traviesa” de Wálter Silva).

Además, es una forma de los llaneros para contarse a ellos mismos, “de contarse al mundo”, en palabras de Silva. Y por eso, se dejan de centrar solo en el trabajo, y hablan de sus “alegrías, tristezas, desengaños, sus trabajos, sus guayabos, cuando uno se bebe un río crecido de aguardiente”.

Para terminar, el músico aseguró que, aunque la tecnología ha cambiado radicalmente la vaquería y esto ha puesto en riesgo la mismísima tradición de los cantos, “yo tengo una esperanza de que el folclor más grande que tenemos los llaneros todavía no se ha explotado y que donde quiera que hay un animal y un campesino, hay muchísimo guardado”.