Los cuatro reinos escondidos de Sucre

Colosó, Sampués, Morroa y Galeras son los cuatro municipios que representan las tradiciones que un ilustrador sincelejano vuelve ahora mitos.

La reina Macorina, otro de los seres míticos inspirados en los artesanos sucreños.Cortesía Julio Verbel

¿Cuál es la importancia de crear para los más jóvenes nuevas narraciones sobre el territorio, las tradiciones y quienes lo habitan? Lo que hoy llamamos Colombia no tiene un mito fundacional que permita ser nodo de la diversidad cultural que existe en este territorio. El histórico conflicto colombiano ha impedido que haya una integración total de la nación, y el imbricado relieve parece oponerse a dicha unificación.

Ni siquiera la fundación de la República por allá a inicios de siglo XIX sirvió para aunar de manera plena la identidad colombiana alrededor de la bandera nacional, como lo podría ser la constitución americana, el ancestral mito del rapto de Europa o incluso la Revolución cubana o rusa.

Contemporáneamente, la cultura pop de nuestra era global hizo que crearamos un imaginario y representaciones colectivas alrededor de los comics, que el cine ahora parece revitalizar pero que siguen detentando valores e ideales de las grandes potencias económicas y culturales.  

En Colombia mitos fundacionales existen, y muchos, aunque fragmentados y dispersos por cada región y comunidad ancestral que logró sobrevivir el desembarco aplastante de los hispanos en las otrora tierras neogranadinas.

¿Qué significa entonces la necesidad de nuevos mitos en la Colombia del pos acuerdo? Si la guerra desgarra el tejido social y la filiación que se tiene con el territorio en general, narrar aquí se presenta como una forma de reconciliación con dicho territorio con esos otros con los que cohabitamos, con tradiciones, puntos en común y divergencias.

La era que empezó con la firma de los acuerdos de paz entre el gobierno colombiano y las Farc  desafía a la sociedad colombiana a crear nuevas formas de apropiación del territorio y la convivencia fuera del discurso de la guerra y la exclusión.

Julio Verbel es un joven diseñador gráfico e ilustrador sincelejano que intenta narrar una nueva historia sobre Sucre dirigida a las nuevas generaciones: “Lo que quiero lograr es una conexión entre las nuevas generaciones, niños y jóvenes, y su tierra. Fueron 4 los municipios de Sucre donde trabajan la artesanía en donde pude hacer trabajo de campo: Morroa, Sampués, Galeras y Colosó. Ir a estos municipios y conocer a los artesanos me dio la idea de crear personajes infantiles. Yo crecí con los dibujos animados y las películas clásicas de Disney y esto me dio el insumo para crear una especie de híbrido entre las costumbres y tradiciones de algunos municipios de mi departamento y personajes clásicos de la literatura y la cultura occidental como las hadas, los duendes, los gnomos, etc.”.

Los 4 reinos es el cuento inspirado en el trabajo de campo de este ilustrador. Allí se mezclan, por ejemplo “un artesano con el arquetipo de un dios griego, para crear un artesano mágico, o el fandango en la piel de un hada, todo esto con el propósito de crear un universo nuevo a partir del trabajo de los artesanos y las tradiciones sucreñas con los personajes que todos conocemos para captar la atención de mi público objetivo, pero también con la idea de que sientan los personajes más cercanos, más propios”.

¿Cual es el valor de crear historias y nuevos mitos a partir de los artesanos? “Los artesanos son los dioses y seres mágicos de estos cuentos. Ellos son el alma de la región. Cuando uno va a un pueblo y ve la artesanía eso es lo que le da identidad a ese pueblo. Por ejemplo, las conocidas máscaras en madera de Galapa (Atlántico) que son utilizadas en el Carnaval de Barranquilla y que le han dado una identidad y fuerza cultural a esa región y sus tradiciones”, recuerda Verbel.

El personaje principal de Los 4 reinos es Miyo, una princesa Zenú, comunidad indígena con presencia histórica en los actuales departamentos de Córdoba y Sucre.

Miyo es una pequeña niña que viaja y conoce este vasto y mágico mundo Zenú, los 4 reinos. Lamentablemente la cultura Zenú se diluyó con el paso del tiempo y gracias al encuentro con las tradiciones hispánicas que los colonizadores impusieron. Su lengua se perdió y hoy solo quedan cerca de 233.000 indígenas zenúes, según un informe del ministerio de cultura de 2010.

Miyo se encuentra con un territorio, su territorio, y que desconocía contenía tanta magia y vida: “Los dioses tejen las montañas, tejen los mares, dan vida con el trabajo de sus manos y con sus palabras. Los poderes de estos dioses y seres fantásticos de los 4 reinos están ligados al trabajo que hacen nuestros artesanos y tradiciones sucreñas: bordar, tejer, hilar, bailar, tocarlos instrumentos, etc.”, afirma el ilustrador.

Verbel escogió los artesanos como personajes principales y llenos de magia en sus cuentos: “Los artesanos son unas personas fascinantes de conocer, hablar con ellos de su vida, de cómo hacen la manufactura, y en general toda esa interacción que pude tener con ellos, en mi recorrido por estos pueblos, fue un insumo valioso para crear estos personajes que realmente son mágicos y que hacen magia a través de su artesanía”.

Y añade: “Quiero que las nuevas generaciones se interesen por conocer el trabajo que los artesanos de la región hacen, que es realmente mágico y bello, y con ello crearles un sentido de pertenencia hacia nuestras costumbres y nuestra tierra”.

Los mitos, las leyendas, los cuentos y en general las narraciones tienen un poder catalizador en la educación tal que aún hoy siguen siendo usados para no solo recrear y generar diversión, sino además transmitir valores, enseñanzas y fomentar la reflexión y la creatividad. Verbel ya ha llevado sus cuentos a los municipios donde empezó su investigación, allí ha sido bien recibido por niños y quienes inspiraron sus ilustraciones, los mismos artesanos.

El trabajo contó con el apoyo del fondo mixto de promoción de la cultura y las artes de Sucre. Gracias a parte de este patrocinio, Verbel ha podido hacer un recorrido con su trabajo por varios municipios y ciudades de la costa Caribe.

“Creo que es necesario mostrar el territorio a las nuevas generaciones con nuevos discursos, con personajes que ellos puedan reconocer como cercanos, propios, que hablen de su cultura, de su región, donde aparecen elementos que para ellos son muy familiares y conocidos, de su propia fauna y flora. Que cuando crezcan puedan traer a sus mentes estos personajes y tradiciones anclados a su tierra”, concluye Verbel.

 

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