Los experimentos escultóricos de Feliza Bursztyn

"La Baila mecánica" estuvo exhibida por primera vez en la galería Garcés Velásquez.

“La baila mecánica” de Feliza Bursztyn. Instalación ambientada con música de Perotinus Magnus s. XII (1979). / Foto: Archivo Privado Pablo Leyva / Foto de Ernesto Monsalve

Esculturas vibrantes que ocultan su armazón con telas de colores. Un escenario precario. Música medieval. La ficción de lo teatral. Espectadores impávidos. La baila mecánica de Feliza Bursztyn (1933 -1982) en acción. Estas son apenas unas ideas de lo que puede decirse sobre la impactante instalación que la artista construyó con material de chatarra. La baila mecánica, obra que se montó por primera vez en la galería Garcés Velásquez, es una apuesta en la que esculturas de gran tamaño hacen una coreografía con movimientos aleatorios activados por los mecanismos internos de cada una de las piezas. Los “bailarines” - inspirados en personajes reales - engendran el tono crítico-saracastico con el que Feliza sedujo a sus seguidores.

Imaginarios presenta una de las esculturas, la fotografía desprende cierto dramatismo y es sólo una provocación visual de lo que es en verdad el montaje de la instalación. Las histéricas (1968) y Las camas (1974) son dos obras anteriores con las que Feliza dio vida a estructuras inestables, creaciones que marcan un hito en la historia del arte colombiano. La baila se volvió a montar en el Museo Nacional en el 2009 con motivo de la exposición El elogio de la chatarra curada por Camilo Leyva, Manuela Ochoa y Juana Carlos Osorio.

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