Los fantasmas de Sarriá

El juego entre Brasil e Italia en el Mundial de 1982, recreado desde la literatura.

Dino Zoff, el legendario portero de Italia, y Sócrates, el fino y rebelde volante brasileño, en la copa del 82. / cosasdelacanchaylavida.com
Dino Zoff, el legendario portero de Italia, y Sócrates, el fino y rebelde volante brasileño, en la copa del 82. / cosasdelacanchaylavida.com

Escribir sobre fútbol no es fácil. Ya lo decía Juan Villoro cuando aseguraba que siempre habrá mejores cuentos que novelas sobre fútbol, ya que el fútbol deja poco a la inventiva del escritor, motivo por el cual siempre llevarán ventaja los cronistas deportivos. Y es que después de finalizados los noventa minutos, es muy poco lo que nos puede ofrecer un texto, más allá de la revisión y la poetización de los hechos deportivos. Pues bien, justo en medio de esa hermosa incertidumbre de poetizar el fútbol aparecen, de tanto en tanto, novelas sobre fútbol como la del escritor colombiano Wilmar Cabrera llamada Los fantasmas de Sarrià visten de chándal. Un título largo y un tanto extraño. ¿Qué es Sarrià? ¿Qué es un chándal?

Sarrià es un pequeño barrio de Barcelona que hoy en día se caracteriza por ser uno de los más lujosos y costosos de la ciudad. Pero antes de eso era un pueblo que fue anexionado a Barcelona a comienzos del siglo veinte, lugar donde el Real Club Deportivo Espanyol de Barcelona inauguró su estadio allá por 1923. Esa es la historia. Allí se anotó el primer gol de la Liga profesional en España; allí también se dio la única victoria de la selección de Catalunya frente a España hasta el día de hoy, y sobre todo, allí se jugó uno de esos partidos de fútbol que deberían estar en un televisor reproduciéndose constantemente en los museos: el Italia-Brasil del Mundial de España-82. Después, ante las deudas del club, el estadio fue demolido en 1997 para dar paso a un complejo inmobiliario de alta gama.

Ahora, ¿qué es un chándal? Un chándal, en el español de la península, es una sudadera.

¿Pero qué tiene que ver todo esto con una novela de fútbol escrita por un colombiano y publicada por la editorial Milenio en 2012? Muy sencillo: Wilmar Cabrera es uno de aquellos niños que nacieron para el fútbol con el Mundial de España-82. Al punto de coger una máquina de escribir, en su Palmira natal, para dejar sus impresiones de la victoria de sus queridos Bearzot, Gentile, Scirea, Zoff y Rossi contra el Brasil de Sócrates, Junior, Zico y Falcao. Y así se fue cocinando esta novela donde se encuentran las historias de tres personajes alrededor de ese partido y del demolido estadio de Sarrià. Una historia sencilla, en la que el relato del partido se va cruzando con el sueño de hacer una ruta turística por el barrio de Sarrià, para mostrarle al turista el lugar exacto donde estuvo el estadio, en una suerte de peregrinación sagrada a los orígenes del fútbol.

Y es que además de todo lo anterior, hay tiempo para hablar del Club Europa de Fútbol con su uniforme azul, un histórico del fútbol español a comienzos del siglo XX y uno de los fundadores de la liga profesional, que hoy en día se debate entre las categorías regionales de Cataluña y aún continúa jugando en el barrio que lo vio nacer: Gràcia. Por eso esta novela no sólo aprovecha uno de los partidos más importantes en la historia del deporte, por todo lo que aconteció y por el desarrollo mismo del juego, sino que además permite conocer un poco de la historia del fútbol actual desde una ciudad tan futbolera como Barcelona. La misma del Barça y de los Juego Olímpicos del 92, salvo que acá lo que interesa es darles la voz a tres individuos que quedaron anclados en ese 5 de julio de 1982, cuando sus vidas quedaron paralizadas en el estadio de Sarrià.

Al final, las leyendas de que una de las tribunas del estadio está hoy en Girona o que la denominada Tragedia de Sarrià es comparable al Maracanazo, permiten visualizar el tamaño y la importancia de este partido para la historia del fútbol mundial. Un partido de fútbol que por fin alguien se atreve a sacar del olvido para llenarlo de poesía, dejando que sean los mismos jugadores los que lo pongan en el pedestal más alto, permitiéndole al lector fantasear con la charla de los entrenadores en el entretiempo o con las desesperación de los hinchas del Espanyol cuando, después del último partido contra el Valencia en 1997, se lanzaron a la cancha para robarse un trozo de hierba y así hacer perdurar ese césped glorioso de Sarrià con todos sus fantasmas.

 

* Wilmar Cabrera, Los fantasmas de Sarrià visten de chándal, Milenio, Barcelona, 156 págs.

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