Los oídos del pescador

Diego Fischerman, quien escribe sus columnas en el diario ‘Página 12’ y en su blog ‘Cuentos del pescador’, ha tenido un rol significativo en el ciclo de ‘Conversaciones musicales’.

El periodista argentino Diego Fischerman. / Andrés Londoño

Por tercer año consecutivo visita el Festival una mirada desde afuera: el periodista argentino Diego Fischerman. Tiene la facultad de hacerse notar poco, excepto para aquellos que ya han leído sus columnas en el diario Página 12 o directamente su blog Cuentos del pescador, y que saben de sus acertados comentarios musicales.

Este año, además, participó como entrevistador en el ciclo de ‘Conversaciones musicales’ aportando preguntas precisas y sin buscar el protagonismo. Acaso es el mismo espíritu casi incógnito con que, según cuenta, se presentará tocando la flauta en la próxima temporada de ópera del Delta del Tigre en Argentina, en una función de La reina de las hadas de Purcell.

La razón por la que Fischerman comenzó a elaborar su propio blog es porque, luego de escribir sus notas para el periódico argentino, sintió que muchas cosas quedaban en el tintero. “El trabajo cotidiano deja cosas por fuera”, dice. “Es imposible poner en una columna todo lo que uno pensó en un concierto, que todo lo que a mí me interesa sea interesante para un diario. En el blog puedo ser más confesional, más autobiográfico”.

Y así nace Cuentos del pescador, que es, además, un juego de palabras con su apellido (Fischerman significa ‘pescador’ en alemán), que remonta a sus abuelos polacos que migraron a Buenos Aires después de la Primera Guerra Mundial. El blog es actualizado y le permite, claro, incluir vínculos a videos de Youtube que ayudan a hacer más vívida la experiencia musical. Pero Fischerman no olvida que, ante todo, es un escritor: “Trato de que Youtube no reemplace la escritura. No se trata de decir ‘vean esto’. Es interesante el esfuerzo de usar palabras para la música”.

Esta es la quinta vez que visita Colombia, un país que comenzó a disfrutar por su literatura (leyó Cien años de soledad a los 13) y del que, en segundo lugar, refiere el sentido del gusto. No sólo es amante del café, sino que habla del ajiaco como “una receta de un refinamiento extraordinario”. ¿Y la música? En el marco de este Festival se declara sorprendido por la formación de orquestas infantiles y juveniles, que hacen que músicas no mayoritarias tengan efecto sobre la comunidad.

Pero Diego Fischerman no es un melómano encerrado en el universo de la música clásica. Cuando le pregunto por sus primeros recuerdos musicales, menciona la sorpresa explosiva que significó descubrir el rock: “Partiendo de los Beatles, había mucho para escuchar. Y en la adolescencia te hacías amigo de alguien por la música que escuchaba. Conocer a Bob Dylan, a Jethro Tull, a Yes, a King Crimson, eran contraseñas”.

Hoy ese tipo de experiencias han cambiado para las nuevas generaciones. El hecho de que la música circule en archivos comprimidos de MP3 le recuerda la época en que la gente compraba más sencillos que álbumes. No lo ve con nostalgia, sino que simplemente registra los cambios. Él sigue comprando CD o fabricándolos en casa (es decir, sacando de internet no sólo la música sino también la portada para dejar en su colección un ejemplar físico), porque no cree que la computadora funcione como equipo de sonido: “Siempre hubo un uso de la música que no era de alta fidelidad. Antes fue el walkman, hoy está en la computadora ese uso. Lo que sí veo es que la escucha doméstica dejó de ser un rito social. Antes uno se reunía con los amigos a escuchar un disco que alguien había conseguido. Hoy cada uno escucha con auriculares, es más privado”. 

* Periodista y escritor.

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