Los páramos a través de personajes mitológicos y leyendas

"El espíritu del páramo", libro escrito por Celso Román e ilustrada por Paula A. Romero y Emmanuel Laverde. Narra la historia de un extranjero que recorre uno de estos paisajes colombianos con fin de encontrar el tesoro de El Dorado, pero lo que encuentra es diversidad y naturaleza.

Ilustración del libro "El espíritu del páramo", de Celso Román. / Cortesía

Los páramos son lugares místicos que llenan de sentimientos de tranquilidad y paz, a quienes visitan estos templos naturales, que albergan gran cantidad de especies de fauna y flora endémica. Además de ser las reservas más grandes de agua del mundo. También despierta la curiosidad de personas extranjeras, ese fue el caso de Edward Mackenzie, un explorador escocés que en 1900 llegó a Colombia en busca del tesoro de El Dorado.

 Su fascinante historia es contada en el libro ‘El espíritu del páramo’, escrita por Celso Román e ilustrada por Paula A. Romero y Emmanuel Laverde. La travesía de Edward Mackenzie es conocida por los pobladores cercanos al páramo de Chingaza. Es allí donde comienza el relató. El arqueólogo, Álvaro Botiva y un grupo de investigadores de la Universidad Nacional encontraron un morral de campaña, en donde había un cuaderno antiguo con tapa de cuero. 

Aquel libro pertenecía a Mackenzie. En él estaban consignados escritos de su puño y letra, que dejan ver su locura y pasión por encontrar el tesoro de El Dorado. Y su obsesión por la lectura de crónicas de indias y El Dorado. Esas lecturas alimentaron su deseo de visitar los paisajes y diversos lugares descritos en los textos que solía leer.

Su impulso por viajar a Suramérica no fue solo por la adrenalina de la aventura, sino también por los grandes tesoros que se escondían en estas tierras, grandes cantidades de oro que eran dadas en ofrenda a los dioses por parte de los indígenas, que habitaron esas reservas naturales. Igualmente, la pobreza en la que estaba sumida su familia y el poder recuperar el castillo de Urquhart, que había sido de propiedad de sus parientes.

Gracias a que en Colombia en aquella época empezaron a llegar empresas mineras, Mackenzie logra vincularse a Colombian Exploration Company, quien lo trajo al país para que realizara unas exploraciones con fin de encontrar yacimientos auríferos. Su viaje lo enfocó para llegar al eje de las lagunas sagradas de los muiscas, ubicadas en Guatavita, Cundinamarca.

En su recorrido llega a los páramos de Guasca, Cundinamarca. Y es allí, donde deleita su paladar con cubios, ruyas, pato, cordero, curí, entre otros.  Su viaje lo fue registrando en su libro de campo. Allí, consagró hasta los recuerdos que llegaban a su mente  sobre algunos textos que leyó acerca de páramos, lagunas e historias de los muiscas y otras poblaciones indígenas.

Durante su travesía se quejó, porque esperaba con ansias encontrar oro a su paso, pero no fue así. Lo único que halló fue agua y barro entre sus botas y dedos de los pies. De ahí en adelante se siguen narrando una serie de anécdotas que le sucedieron al extranjero en su estadía.

“Decidimos hacer varios recorridos en distintos páramos para sentir en carne propia el frío, la escasez de oxígeno, la lluvia permanente y, además de eso, las etapas de calor intenso que suelen darse en el día. Queríamos ir a ver todo eso para poder crear un personaje que fuera extranjero y que viniera acá a Colombia a finales del siglo XIX y principios del siglo XX a buscar El Dorado. Además, de trasmitir por medio del protagonista las sensaciones que nos produjo el páramo”, dijo Celso Román, un poeta, escritor y médico veterinario colombiano.

Tanto el escritor Celso Román y los ilustradores Paula A. Romero y Emmanuel Laverde visitaron varios páramos entre ellos el Chingaza, Cocuy, Iguaque y Guacheneque, donde nace el río Bogotá.  En las jornadas de trabajo de campo se apoyaron en libretas de apuntes, fotografías y entrevistas que hicieron a los pobladores, guías y arqueólogos, que se ubican cerca de estos ecosistemas naturales.

Hablar con los pobladores de la zona le sirvió al escritor para alimentar mucho más su visión acerca de los páramos y rescatar esos mitos y leyendas, que circulan entre la comunidad que vive en las faldas de estos ecosistemas.  Algunos de esos personajes mitológicos fueron mencionados en el libro, por ejemplo, la mapalina, una diosa vestida de blanco, que aparece cuando le disparan a un animal y es en ese momento cuando toda la reserva natural se esconde en la neblina.

Uno de los objetivos del libro y de los participantes en su creación es generar en el lector la conciencia de qué es el páramo y cuál es su importancia. “Hacer este libro fue muy gratificante, porque comprendí su magia y que son esponjas que suministran agua a muchas poblaciones de Los Andes colombianos. Tomé conciencia de que sería un error gravísimo que por sacar el oro los destruyéramos porque, sin oro se vive, pero sin agua se muere. Los páramos son verdaderos tesoros que debemos cuidar”, afirmó Román.

El mensaje que quieren dejar a los lectores es claro, la protección y conciencia de conservar los páramos.