Los trayectos de Félix Ángel

La presentación de “Trayectos”, libro que reseña la vida y obra de Félix Ángel, fue realizada ayer en el Museo de Antioquia, en una charla con el también artista Aníbal Vallejo Rendón.

En el libro Trayectos, Ángel incluye textos críticos a su obra de Marta Traba, Miguel González y Germán Rubiano. / Cortesía

Cuando las cosas no ocurren, hay que hacer que ocurran. Quizá sea esta una de las frases que Félix Ángel más repite. Quizá sea esta la idea que más realiza: desde los años 70, cuando comenzó su carrera agitando el ambiente artístico de Medellín. Cuando publicó “Te quiero mucho, poquito, nada”, una novela abiertamente homosexual que solo Alberto Aguirre quiso poner en su librería. Cuando hizo circular “Yo digo”, una publicación artística que él mismo escribía y financiaba, y en la que no temía expresar que las instituciones del arte antioqueño solo servían para que las señoras “hicieran checheritos para la casa; y las niñas con problemas existenciales, terapia”. O cuando, ante la quiebra de la Galería 100 en Bogotá, logró con sus compañeros que el Museo de Arte Moderno les diera lugar para su histórica exposición “Once artistas antioqueños”.

Esa misma idea lo llevó a radicarse en Washington hace más de 30 años para continuar su actividad artística. Allí, además, trabajó como curador para el Museo de Arte de las Américas de la OEA, y asumió la dirección del Centro Cultural del Banco Interamericano de Desarrollo, cargo que dejó en el año 2011.

Félix Ángel sigue haciendo que las cosas ocurran. Esta vez, la más reciente, con “Trayectos”, libro publicado por la editorial Tragaluz, y que él mismo dirigió. Allí, recoge su vida y su obra a través de imágenes, recortes de prensa, reseñas, cronologías y críticas escritas por personajes como Marta Traba, José Gómez Sicre, Irma Aristizábal, Miguel González o Germán Rubiano Caballero. Todo este material lo estuvo recopilando durante décadas.

“Al vivir en Medellín me sorprendía la falta de documentación que había sobre nuestro arte, el panorama era desolador. En 1975 decidí que mi generación no iba a quedar desprotegida de referencias, por eso escribí ‘Nosotros’, que fue un punto de partida en la investigación del arte en Medellín; y en 2008 publiqué ‘Nosotros, vosotros, ellos’, una mirada retrospectiva a esos treinta años transcurridos que nadie hasta la fecha se había interesado en hacer. Así que lo que hice por los demás, también lo hice por mí. Los años dedicados a la práctica del arte iban a quedar en la oscuridad si yo mismo no me preocupaba por recopilar el material que diera testimonio de una vida dedicada a una profesión que la mayoría de la sociedad asume como un pasatiempo”, narra Ángel.

Curioso que “Trayectos” aparezca en un momento en que dos grandes instituciones de Medellín rescatan el trabajo de Ángel. Dos instituciones anecdóticas para su historia personal: primero, con la reciente presentación del libro “Artistas Antioqueños”, un homenaje a algunos de los más importantes creadores en la que Félix Ángel está incluido. La publicación fue hecha por el Museo de Antioquia, institución que, en 1971, le entregó el primer premio del Salón de Arte Joven, mientras que, en 1976, por presiones externas, le descolgó una exposición de collages que hizo con recortes de revistas eróticas.

Por otro lado, pronto será inaugurado un mural suyo en la biblioteca de la Universidad Pontificia Bolivariana, en la que Félix Ángel fue profesor de dibujo en los años setenta, y de la que fue expulsado por no querer cambiar la nota a un grupo de alumnas que habían perdido su asignatura. “¿Es la Facultad de Diseño una institución para niñas retrasadas con problemas sentimentales y defectos sicosomáticos, para que no puedan ser tratadas como personas creciditas y mayorcitas?”, le preguntaba en una carta abierta al decano de la Facultad de Diseño, publicada en “Yo digo” en 1976.

“Reírse con ‘Yo digo’ era un buen síntoma. Había que buscarle el lado tragicómico a todo el asunto del arte porque de otra forma los artistas nos íbamos a morir de depresión. Pero detrás de la ironía, el chiste, el atrevimiento, iban siempre las verdades dichas en una forma que todo el mundo, o casi todo el mundo, podía entender”, expresa Ángel sobre esta publicación, que también aparece reseñada en “Trayectos”.

En este libro, Félix Ángel deja ver las imágenes que consolidaron su carrera como artista: deportistas, jinetes en sus caballos, ciclistas, paisajes, collages que van desde lo erótico hasta lo político, autorretratos, retratos y formas abstractas, todo ello en dibujos, pinturas, grabados y murales, acompañados de revisiones al mensaje de su obra, a sus intenciones y obsesiones.

“Félix Ángel ha cargado los temas banales con vida propia”, reza uno de los textos puestos en ‘Trayectos’, hecho por Marta Traba. “Escribir sobre Félix Ángel no es fácil. Para comenzar Félix Ángel es un caso, un verdadero caso que amerita un poco de análisis”, se lee en otro, autoría de Enrique Grau.

Cuando las cosas no ocurren, Félix Ángel hace que ocurran. Porque “la vida cabalga, y si uno no está con uno, es probable que la vida lo tumbe”, sentencia.

 

 

Temas relacionados