La magia del arte de Van Gogh

La muestra "Van Gogh Alive" se desarrolló bajo el concepto de entretener, educar y acercar el arte a los asistentes de una forma experimental.

Cristian Garavito / El Espectador
“En las aulas el arte debe ser una experiencia que humanice, no un requisito técnico”. Bajo esta consigna, Edith Paola Tovar, docente de la Institución Fe y Alegría La Cima, en Medellín, quiere sensibilizar a la comunidad educativa sobre la importancia del estudio del arte. Un área que nos permite cultivar cierta  sensibilidad  y explorar nuestra creatividad para establecer  nuevos significados. En general, nos ayuda a  expresar  nuestra forma de pensar, nuestros sentimientos y la manera como nos vemos ante el mundo. 
 
Recuerdo que de niña un día el profesor de artes me dijo que tenía que dibujar líneas simétricas para que el dibujo fuera bonito, que al colorear los trazos debían ser tan perfectos que no podía salirme del margen establecido, que ese tipo de arte “perfecto” que otros hacían era el que debía seguir. Nunca me explicó que salirme del margen, también era válido.
 
La primera vez que visité un museo me dijeron que tenía que guardar silencio, que no podía tocar, que debía cuidar cada paso que daba para no dañar las piezas que estaban allí albergadas.
 
Si tan sólo un día me hubieran permitido ver de cerca una pintura y saciar mi curiosidad. Si se dejara de decir tantas veces no, quizá, le daríamos alas a nuestra libertad creativa. Podríamos imaginar cómo se crearon los objetos que estamos viendo  y de algún modo llegar a la esencia de una pieza que puede estar valorada por cientos de millones.
 
Un día Edith Paola Tovar entendió eso desde la academia: la necesidad que muchos tenemos de llegar al arte de una forma experimental y no técnica. Por ello emprendió un viaje con sus estudiantes al interior de Van Gogh Alive, un espacio en el que se dejó de decir “no puedes” y se dio la libertad necesaria para, correr, gritar, tocar. Sentir el arte como propio.
 
“En la exposición pudimos viajar por toda la obra de Vincent van Gogh a través de un ejercicio de los sentidos. Aunque mis estudiantes no conocían del todo su obra, pudieron conectarse con su arte y los inspiró a crear”. 
 
Un pincel y un lienzo para Vincent van Gogh eran su voz, eran el medio por el que podía expresar sus tristezas e inquietudes. Las personas, el paisaje, la naturaleza muerta y él mismo fueron los personajes de sus pinturas, la representación de sus entrañables pensamientos. Su obra ha sido vista por cientos de personas en todo el mundo, pero han sido pocos los que han llegado a ver  esa juventud triste, fría y estéril, como él la definió.
 
“Me conmovió mucho cuando uno de mis estudiantes se acercó y me dijo: ‘profe, cierto que ese pintor se ve como si también tuviera una gran tristeza, en sus autorretratos sus ojos se ven tristes’”.
 
Con nostalgia, Tovar me relata la experiencia de un joven antioqueño de 16 años, quien víctima de la violencia de las Bacrim, perdió a dos de sus seres queridos. Él ha vivido en medio de un conflicto que   lo ha convertido en una persona callada e introvertida. Sin embargo, la muestra desató en el joven la posibilidad de mostrar sus sentimientos.
 
En esta exposición, niños y adultos han vuelto a creer en la magia del arte. No existen barreras, simplemente es necesario quitarse las vendas y mirar desde el interior para descubrir el mundo que está siendo representando, como dice Tobar: “La historia del arte es poner en movimiento las obras a través del tiempo”.  

 

últimas noticias

El movimiento constante

“Mi éxito será mi venganza”: Martha Senn