Marcelo Gomes reflexiona en la Berlinale sobre tiempo y neoliberalismo

El cineasta brasileño Marcelo Gomes estrena hoy en la Berlinale el filme "Estou me guardando para quando o carnaval chegar", una reflexión sobre el tiempo, el proceso neoliberal "en el que cada uno es esclavo de sí mismo" y un encuentro con su memoria afectiva.

El cineasta brasileño ha dirigido películas como "Cinema, Aspirinas e Urubus" y "Érase una vez yo, Verónica".EFE

La idea de este documental nace cuando Gomes hace un viaje por la región de Agreste, en el noreste de Brasil, pasa por Toritama, que conocía de su infancia, y se queda impresionado con los inmensos carteles que promocionan esa ciudad como "la capital del jeans", explica el realizador.

En Toritama, con unos 40.000 habitantes, se producen al año alrededor de 20 millones de pantalones vaqueros y junto a las grandes fábricas, la gente del pueblo ha creado en sus patios traseros y garajes sus propios negocios como pequeños empresarios autónomos.

Allí le cuentan la historia de que su gente, una vez al año, lo vende todo para irse una semana al carnaval.

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"Y esa historia me encantó, porque a mí me gusta hacer filmes sobre cosas que no comprendo bien. No entendía bien si era una transgresión contra el capitalismo, si era el desespero o si era una cosa sin pensar", dice.

Gomes conoce además la región, de la que proviene su familia, pero de la que sus padres decidieron irse a la capital antes de que naciera el cineasta, el último de seis hijos.

Es, por tanto, "un hijo de la migración" y vivió toda su infancia oyendo historias de lo que había sido la vida en Agreste, que conoció cuando de pequeño viajaba con su padre por motivos de trabajo.

La decisión de rodar el documental, que se proyecta dentro de la sección Panorama, la segunda en importancia del festival, se debe a tres razones, señala.

Primero estaba el deseo de investigar por qué esas personas estaban tan desesperadas por ir al carnaval, después el reencuentro con su memoria afectiva de la infancia y, por último, el hecho de que, a sus cincuenta años, estaba empezando a reflexionar sobre qué estaba haciendo con su tiempo, con el que dedica a su vida y a su trabajo.

Cuando vio la Toritama actual, que pasó de ser "un pueblecito de nada" a ser una ciudad industrial, lo que le interesó no era tanto el cambio urbanístico, sino la transformación de su gente.

Descubrió que hoy en día el ocio ya no existe, que la gente está contenta de trabajar y trabajar y descansar el cuerpo para el día siguiente, con la ilusión de que eso les permite consumir.

"Tal vez esta es la fase más cruel del neoliberalismo", apunta.

La llegada de la industrialización a Toritama, una zona muy pobre, supuso para su gente una solución a sus problemas financieros más básicos, pero les destruyó la vida y esta "autonomía" que aparentemente conquistaron es una "falacia", porque "qué libertad es esa de tirar mi vida porque tengo que trabajar", dice.

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"El filme habla de un pueblecito perdido en Brasil que produce muchos jeans, pero también está hablando de nosotros, de nuestra vida, nuestro día a día, esa nueva fase del neoliberalismo está ahí para todos nosotros", advierte.

Para Gomes es "impresionante cómo el pasado de la revolución industrial se encuentra con el futuro", en el que tal vez seamos "una enorme Toritama", dedicando nuestra vida a trabajar, compitiendo con el vecino en esta "guerra neoliberal" en el que se acabaron las relaciones sociales.

"En Toritama se ven las heridas que provoca un proceso de desarrollo económico tan fuerte en una región tan pobre. Tal vez en China, en Pakistán, en India pasó lo mismo, pero ahí no hay carnaval", recuerda. 

 

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