Marcjetica Potrč y las raíces de un acuerdo con la naturaleza

La artista y arquitecta eslovena Marcjetica Potrč establece una investigación sobre el camino hacia la reconciliación entre la naturaleza y el individuo en un proyecto artístico titulado "Acuerdo social", pensado desde la perspectiva del acuerdo de paz en Colombia. Expone en Flora ars+natura.

Marjetica Potrç y una de sus obras al fondo. La artista eslovena trabaja por una arquitectura social y expondrá hasta marzo en Bogotá. Cortesía Flora Ars+natura

Plasmar los pensamientos frente a la pertinencia de la coyuntura social y política de un país que se debate entre la paz y la guerra, hace que las estructuras espaciales y de gran contenido de la artista eslovena Marcjetica Potrč resalten como la voz faltante hacia lo que realmente se hace necesario en una sociedad en tiempos de post-acuerdo: la construcción colectiva a partir del conocimiento ancestral para hacer posible un futuro incluyente. 

Cuando se ingresa a la casa de Flora ars+natura sorprende la pertinencia de poder encontrar en la visualidad elementos que confluyen frente a la cotidianidad y de esta manera, poder establecer nuevas maneras de habitarla, pero lo más importante, ingeniosas maneras de construirla. En su segundo piso, inmensos murales con dibujos que construyen mapas conceptuales, llenos de símbolos y palabras que se conectan. Un gran hombre que representa la sociedad colombiana en un pasado que en alguna de sus frases dice: “Cincuenta años en el jardín de la selva”; mientras un pasado representado por la cabeza expresa en un texto: “la ideología hay que dejarla atrás”. Un breve paso por la constitución colombiana, la constitución ecuatoriana y la de Cataluña, analogía que apunta a dar respuestas y soluciones frente a un acuerdo social sostenible. 

Los dibujos, poseedores de pensamientos inclusivos y de pertinencia colombiana, representan con gran fuerza la esperanza que podría forjar una posible solución. Todo esto, basado en la responsabilidad social y en las huellas que grandes antepasados han dejado en los bosques y tierras trabajadas de una manera amigable. Es así que dentro de este gran proyecto tanto textual como visual, se incluye una casa que abarrota toda la exposición; las historias construidas por dibujos explican el desplazamiento hacia actividades cotidianas en un campo carente de sostenibilidad, determinando que la colectividad es el pilar para una construcción duradera. Por otro lado, la maqueta de una maloca de la comunidad indígena Yucuna Matapi como punto focal, y de la cual la pertinencia hacia la reconstrucción de un pueblo debe fijar su vista, la posible y real analogía entre la conexión del universo y la tierra a través de acciones colectivas, de unión y de construcción comunitaria.

“El acuerdo social es algo universal, yo creo que la sociedad es una estructura y nosotros como sociedad construimos algo que yo llamo arquitectura social”, explica Marjetica Potrč, artista y arquitecta de origen esloveno, pero que vive en Alemania, desde donde encontró la posibilidad de transmitir a través de la arquitectura una manifestación pura a través de la colectividad, llevándola a ser parte de proyectos en distintos países y generando nuevas oportunidades de transformación a través de la construcción social.

Su trabajo la ha llevado a considerarse como una artista que mientras construye estructuras arquitectónicas, lo hace con el propósito de que cada una de ellas posea un fin que aporte a la sociedad. Es por eso que su obra no solamente ha hecho parte de reconocidos eventos como la Bienal de Venecia (1993, 2003,2009), o la Bienal de São Paulo (1996, 2006), sino que también hace parte de elementos de uso cotidiano que prometen cuidar el medio ambiente, con lo que dice Potrč: “Estoy muy interesada en esa especie de espacios que se podrían convertir en laboratorios”.

Es así que su exploración hacia comunidades que se encuentran con condiciones de profunda reflexión social y ambiental hizo que se involucrara con Venezuela en el año 2003, estableciendo su proyecto en un lugar precario en Caracas para de esta manera hacer una reflexión sobre las viviendas construidas en las periferias de la ciudad, las mismas que son construidas con materiales reciclados y que dieron pie para la construcción de baños secos como parte de la investigación. En el año 2006, Potrč viaja a Brasil, interesada por investigar la cotidianidad de las comunidades en la Amazonia y la manera en que aprovechan la tierra de manera generosa. Esto hace que su investigación esté guiada por los saberes indígenas para así encontrar un balance entre la naturaleza y la explotación de tierra realizada por los seres humanos. 

Para el año 2016 es invitada por Jose Roca, director de FLORA ars+natura, para hacer una residencia artística en Honda, Tolima. Durante ese periodo la situación en Colombia se notaba tensa por las notables votaciones hacia el Plebiscito por el acuerdo de paz. El país se sentía dividido y dada la tensión, esta artista eslovena explora e investiga sobre dichos acuerdos.

Con sus saberes y experiencias con las comunidades indígenas, hace posible un acuerdo social que involucra el trabajo en comunidad con lo que dice: “el pueblo dividido no puede sostenerse, en este lado podemos ver que la sociedad existe porque la gente trabaja junta. Todo el dibujo plantea que la guerrilla tiene que vivir más allá de la ideología, ellos tienen propuestas muy interesantes para una sociedad colombiana plural que además se vinculan y tienen relación con el pensamiento indígena”.

Fijada en una sociedad pluralista, sus intereses además de explorar la arquitectura social como la poseedora de enseñanzas y valores para un porvenir duradero, hace que -siendo ella de otro país- manifieste analógicamente la constitución ecuatoriana, en la que resalta el valor que se le da a la naturaleza, siendo un claro ejemplo para el aprovechamiento de la tierra. De este modo explora los intereses de las comunidades indígenas que manifiesta en sus dibujos y estructuras, muy bien sedimentadas dentro de la exposición titulada ‘Acuerdo social’.

Los pilares son los individuos que se plantan desde la raíz hasta dar frutos como árboles que constituyen un hogar duradero, de ahí la idea de proporcionar acciones y pensamientos hacia una construcción en comunidad, regidos por un acuerdo, pero pensando en el bienestar social. De este modo al preguntarle a Potrč sobre una transformación social a través del arte, ella responde: “Yo creo que es muy importante para las personas que están involucradas con el arte entender que ellos tienen una responsabilidad y un rol en la construcción de la sociedad, por eso también doy clases de diseño social, lo que en Latinoamérica es llamado Práctica Social, en donde se trabaja con comunidad y se piensan proyectos urbanísticos”.

La exposición se extenderá en FLORA ars+natura hasta el mes de marzo.

 

 

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