Historias de vida

María Morán: "El lenguaje del arte es universal"

Presentamos una entrevista hecha a la pintora María Morán de la serie "Historias de vida". Esta secuencia, escrita por Isabel López Giraldo, es publicada semanalmente por El Espectador.

María Morán es maestra en bellas artes con especialización en pintura de la Universidad Nacional de Colombia. Cortesía

“Miro las pinturas de María Morán como paisajes que existen antes de mi ver, imágenes surgidas de representaciones míticas y figuras de la memoria, cuadros en que la luz corre veloz entre el claroscuro de las hojas, donde el dibujo aparece en el componerse de los llenos y de los vacíos de las ramas o en la urdimbre de tallos de flores multicolores, sentimientos de cálidas estaciones tropicales…”

       Fragmento tomado del texto del pintor Valerio Adami – Traducción de Bruno Mazzoldi

 

El artista a través de su talento y de su formación, hace una obra que cobra validez en la medida que tiene diversas interpretaciones, es así como algunas personas le dan mayor importancia al color, otras a lo que se registra en dibujo o a la idea que motiva el proyecto. La obra no tiene un solo significado, son los ojos que la miran los que activan los diversos significados. Creo que es importante dar una mirada a nuestra riqueza natural, a nuestro patrimonio.

El semestre pasado por invitación del Banco de la República estuve en Quibdó, ahora quiero volver; hice un cuadro a orillas del Atrato y del Baudó; mi próxima exposición a lo mejor será pintada junto al río cuando termine mi trabajo actual.

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Recuerdo que hacía pintura abstracta cuando fui a vivir a España donde realicé un doctorado en la Universidad Complutense de Madrid en Teoría y Enseñanza de las Artes Plásticas. Decidí cambiar cuando mis colegas preguntaban con curiosidad ¿Cómo es Colombia? Fue entonces cuando generé diferentes series de pinturas para hablar de la vegetación nativa, como la que existe alrededor de las lagunas sagradas de los cerros tutelares de Bogotá. He continuado pintando la vegetación nativa de nuestro país.

Casi todos mis hermanos se dedican a las ciencias, yo soy la pintora de la familia. Mi padre tuvo una fábrica de baldosas fraguadas y pintadas con delicados y bellos diseños y colores, que entre otras cosas todavía adornan varias iglesias en Nariño. Tenía un amor muy grande  hacia el arte; pintaba, diseñaba, construía objetos, igualmente mi madre bordaba hermosos manteles. Ambos fueron una gran influencia artística para mí.

A los 17 años vine a Bogotá. Mis padres deseaban que estudiara algo utilitario que tuviera que ver con arte. Yo venía con la intención de estudiar, pero también de continuar mi vida en pareja con mi novio, el actor Humberto Dorado, quién se convertiría en mi esposo durante 25 años y padre de mi única hija.

Las clases de pintura con el Maestro David Manzur influyeron en mi decisión de empezar la carrera de Bellas Artes en la Universidad Nacional de Colombia. En la Facultad de Artes tuve el privilegio de estudiar con extraordinarios artistas del país.

Terminé mi carrera con un trabajo de grado destacado en Pintura. Al obtener mi grado de maestra en artes plásticas con especialización en pintura, enseñé en varias facultades de arte hasta que ingresé por concurso como docente de la Universidad Nacional en 1987, donde dicto mis clases hasta hoy.

Eran mediados de los sesenta y el mundo estaba cambiando rápidamente. Además de las aulas de la universidad, compartimos con una joven generación inquieta el génesis del teatro político, la nueva literatura y la música de ese momento. Todas estas experiencias por fuera de la facultad fueron una gran escuela para expandir mis conocimientos y cuestionar las ideas que la sociedad tenía establecidas.

He realizado exposiciones individuales y colectivas con mis pinturas y dibujos   en Colombia, Ecuador, Perú, Bolivia, Chile, Venezuela, México, Hungría, Estados Unidos, España y China.

Esta curiosidad por otras culturas hace que complemente mis labores en la Universidad Nacional. Como directora de la Cooperativa de artistas, he investigado el arte en el contexto de otros países visitando diferentes escuelas con distintos métodos de enseñanza. He disfrutado de la particular visión del arte en cada país y entender cómo protegen su patrimonio es lo que me ha dado herramientas para enriquecer mis clases.

Pongo como ejemplo la investigación que realicé en la India junto con mi hija Lina Dorado. Estudiamos con artistas en las comunidades tibetanas en el exilio, viajamos hacia el norte y el sur de India, visitamos el instituto Norbulingka y los talleres de pintura tradicional tibetanos. De este proyecto me quedaron recuerdos como la audiencia privada en la residencia de su Santidad el Dalai Lama en el Monasterio Namgyal, en Dharamsala, una pequeña ciudad en las faldas de los montes Himalayas. La investigación se publicó en el libro editado por la Universidad Nacional: Del objeto solemne al objeto visual. Thangkas y Tormas, mi hija, documentó el viaje por medio de fotografía y video. También colaboró escribiendo el texto final.

Los más recientes proyectos han sido colaborar con 400 artistas del mundo en The drifting project of engraving, de Kang Jianfei, en una obra colectiva en xilografía  que quedará  de manera permanente en el Museo de Guangzhou, en China. También el de participar con mi pintura en Imago Mundi durante la Bienal de Venecia, en de agosto de 2015. Y finalmente participar en un proyecto curatorial de mi hija  llamado Colectivo FAXine, para el Salón Regional 2015, con una obra realizada junto con 42 artistas nacionales e internacionales que enviaban paginas de sus archivos personales directamente a las paredes del museo efímero que se exhibe en ocho salas de la Universidad Nacional.

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Dirigir Cooperartes, la cooperativa de artes plásticas, ha sido una gran aventura que ha complementado mi labor artística en los últimos dieciséis años. Este centro de encuentros con el arte cuenta en este momento con talleres donde trabajan artistas de varias disciplinas. En este proyecto se  comparte con creadores de diferentes partes del mundo que quieren conocer nuestra organización. Todos los que visitan los talleres, dialogan con los artistas residentes y esto permite descubrir que nuestros artistas son trabajadores incansables, sensibles, interesados no solo en sus creaciones personales sino articulados con su contexto social.

En mi vida personal pienso que el arte complementa mis lazos familiares. Aún disfruto de una buena comunicación con Humberto Dorado, quien fue mi esposo. Le reconozco su enorme fortaleza intelectual y su muy destacado talento como actor. Entre los tres tenemos discusiones muy interesantes, nos enriquecemos mutuamente con información pertinente sobre el arte o la cultura. Mi hija nos aporta con su excelente formación académica ya que es especialista en discursos contemporáneos del arte, egresada de la maestría de artes de la Universidad de Columbia, en Nueva York. En la humanidad no hay barreras geográficas ni idiomáticas, el lenguaje del arte es universal. Yo tengo la suerte de haber construido una familia y una comunidad que aprecia estos valores.

 

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Isabel López Giraldo

Cultura

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