Entrevista

Mary Grueso combate la segregación racial con cuentos infantiles

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La poeta guapireña presenta sus maletas pedagógicas en el Marco de la Feria del Libro del Eje Cafetero, en Pereira, que este año se transmite vía streaming hasta el domingo 4 de octubre.

Una voz de hombre se escuchó en el fondo de la pantalla oscura de Zoom diciendo que en cinco minutos la maestra Mary Grueso estaría lista. Así fue, la oscuridad fue reemplazada por una pared llena de libros, que contrastaba con el rostro amable, la piel lustrosa y la cabellera ensortijada de Mary Grueso, poeta, narradora oral, licenciada en español con especialización en enseñanza de la literatura y quien en los últimos años se ha dedicado a la historia del litoral colombiano. Con un saludo cálido y una voz profunda comenzó nuestra charla, preocupada de que la estuviera escuchando y de que la señal no se viera interrumpida por un aguacero torrencial que a esa hora estaba cayendo en Buenaventura (Colombia).

Le llamó la atención ver en mi biblioteca muñecas de trapo, pero me dijo que me faltaba una negrita en la colección. Me mostró las que ella vende de diferentes tonalidades de piel oscura, entre morena, zamba, mulata y otras más aclaradas, que yo le dije que ya parecían cuarteronas, comentario que le hizo mucha gracia y le sacó carcajadas sonoras.

Me contó que estos muñecos negros hacían parte de las maletas pedagógicas, que además incluyen sus adorables cuentos infantiles, rompecabezas, pocillos y camisetas con los personajes de su literatura, y que se han vendido bien para entretener a los niños durante la cuarentena a causa de la pandemia de la COVID-19.

Sus cuentos La niña en el espejo, El gran susto de Petronila, La cucarachita mendiga, entre otros, hacen un llamado al autoreconocimiento y la aceptación de los niños afro. ¿Por qué estos libros deben ser llevados al aula de clase y cuál es el consejo para incluirlos en el currículo etnoeducativo?

Ese es el objetivo: que esos cuentos los introduzcan en el currículo educativo colombiano porque los negros no estamos incluidos en esos lineamientos. El ministerio de Educación tiene una deuda grande con nosotros: yo recuerdo que cuando estudié en el colegio éramos 80 por ciento negros y lo que estudiábamos no tenía que ver con nuestra cultura. La educación colombiana tiene que tener elementos de todas las etnias, indígenas, negros, mestizos, de todos, porque de lo contrario no hay equidad. Por eso empecé a escribir para los niños, pero con protagonistas negros, para que los niños desde la primera infancia, además de leer Caperucita roja, Blanca Nieves y los siete enanitos, también vean La muñeca negra y así vayan adquiriendo una cultura incluyente, comprendan las diferentes culturas y cuando vayan por la calle no vean a los negros como gente rara.

¿Estos cuentos los tiene organizados en unas maletas didácticas?

Sí, pensando en la tendencia de los colegios etnoeducadores, yo organicé estos elementos para que los docentes o las instituciones puedan comprar las maletas y tengan herramientas para llegar a los estudiantes, contarles sobre nosotros y mostrarles que hacemos parte de esta nación.

Ahora se ha enfocado en la literatura infantil, pero su literatura siempre ha sido una apuesta estética que reclama el lugar de los invisibilizados y de los deshistorizados. Cuéntenos un poco de esa reivindicación para usted tan necesaria.

Yo he estado con mi poesía buscando la manera de tocarle el corazón al otro porque no es justo que por mi tono de piel me segreguen, pues el tono de piel no tiene nada que ver con mis valores. Yo soy una excelente persona, pero he sentido cómo a lo largo de mi vida hay personas que sin conocerme, sin mirar mis cualidades, ni valores, solo porque soy negra, dicen que no quieren tratos conmigo, como si los negros fuéramos de menor calidad, única y exclusivamente por el tono de nuestra piel. En mi obra yo he querido reclamar y denunciar estos tratos, las dificultades económicas que tenemos nosotros en el Pacífico colombiano y los problemas que nos ha tocado vivir con los diferentes actores.

Todo esto que me está contando está muy presente en su emblemático poema Negra soy...

Es que hubo un momento en que ni los mismos negros querían que los llamaran negros, porque había ese pensamiento de que lo negro era lo peor del mundo, por ejemplo, las aguas residuales. Entonces fue cuando yo me paré en este país y dije: yo soy negra. Si usted revisa mis textos, va a ver que yo repito eso frecuentemente, por un lado, para autoreconocerme, pero, por otro, porque yo quería hacer un llamado a mi comunidad para que se sintiera orgullosa de nuestra etnia, de nuestra raza. Yo siento que eso ha servido para asimilarnos y aceptarnos tal y como somos.

Me gustaría tratar aquí el tema del uso del lenguaje que llaman políticamente correcto, que ha hecho que a las personas negras les digan de otras formas, por ejemplo, personas de color o, más recientemente, afrodescendientes. ¿Usted qué piensa sobre reemplazar estas expresiones para que no suenen discriminatorias?

Yo no uso esa tendencia. Cuando me voy a referir a mí o a mi comunidad, yo hablo de personas negras. Ahora el término afrodescendiente es un término político que se comenzó a utilizar en Estados Unidos para identificar al negro. Pero recuérdese que África no es únicamente tierra de negros, es un continente, el más grande que tenemos, en el que conviven diferentes etnias. Allí también hay gente muy blanca, como los de Ciudad del Cabo, y también son afrodescendientes, por lo que yo no creo que sea una palabra que pueda definir nuestro tono de piel. Por eso, yo poco utilizo el término afrocolombiana, porque no me describe satisfactoriamente. Prefiero decir que soy una mujer negra del Pacífico colombiano.

Ya que estamos hablando de Estados Unidos, quisiera preguntarle usted cómo ha visto ese fenómeno de movilización social, identificado con la consigna Black Live Matters, que se ha incentivado después del asesinato de George Floyd a manos de la policía.

Estados Unidos es el país donde nos han dado más duro. Allá el proceso ha sido durísimo, con grandes representantes de esta lucha como lo fueron Martin Luther King, los hermanos Kennedy y Mohamed Alí. Después de esto, las protestas estaban más bien sosegadas, pero ahora, con pandemia y todo, mire lo que se formó gracias a los smartphones. Esos teléfonos son benditos porque le han permitido al ciudadano grabar y denunciar las injusticias. Antes de que se masificaran estos aparatos, a los negros los asesinaban y no pasaba nada.

Yo he entendido que, en el fondo, el problema de la segregación se da por la necesidad que tienen algunas personas de sentirse superiores y aplastar al que creen que es inferior. Por eso el caso de Floyd se convirtió en la metáfora de esto. Él le pedía al policía, que lo estaba aplastando con su rodilla, que lo dejara respirar, pero al policía no le importó y lo aplastó hasta que lo asesinó; para él, Floyd no era persona.

¿Cree que la literatura es una herramienta para también denunciar las injusticias y la segregación racial?

La literatura ha sido una muy buena herramienta, muy completa para mí desde lo pedagógico, lo filosófico y lo político, con la que he podido levantar mi voz. Desde la poesía yo he sentido libertad de expresión, de hacer denuncia social, de ser ejemplo para los otros y de tratar de avanzar hacia un mundo más equitativo.

La literatura ha incentivado esa transformación de paradigmas. Yo he sentido el cambio en los mismos eventos literarios donde hace diez años los otros poetas me miraban con cierto desprecio. Sin embargo, hoy siento una mayor aceptación. Por eso creo en el poder que tiene la literatura para transformar el mundo.

¿Para qué más le ha servido la literatura a Mary Grueso?

Para exorcizar el dolor. La mujer poeta nace después de la muerte de mi esposo porque en el duelo encontré que a través de la escritura podía explicarme a mí misma todo lo que no había podido asimilar después de esa pérdida y recordar lo que había vivido con él. Pero a los cuatro años comencé a escribir sobre mi región, el mar y las dificultades que tenemos los negros. Yo siento que represento el sentir de mi comunidad a través de mi poesía y ahora de mis cuentos infantiles.

Mary, cuéntenos: ¿cuándo es su conversatorio en la Feria del Libro de Eje Cafetero, Paisaje, Café y Libro?

Va a ser el viernes 2 de octubre a las 10:30 am. Estaré hablando de literatura infantil afrocolombiana y de su importancia en un país pluricultural y diverso.

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