Historias de Vida

"Me desvela un poco el futuro del sector energético": Alberto Brugman

Para la presente edición de Historias de Vida, creado y producido por Isabel López Giraldo para El Espectador, presentamos a Alberto Brugman, exviceministro de Minas y Energía.

Alberto Brugman, quien trabajó en el sector públlco para colaborar con Guillermo Perry en asuntos técnicos de energía en Colombia. Cortesía

Me tocó la fortuna de tener unos padres maravillosos que nos acompañaron a mí y a mis cinco hermanos en una vida familiar muy completa, muy cariñosa pero a su vez muy estricta. Mi madre, Margoth Miramón Martínez, siempre fue muy religiosa y pudimos compartir muchísimo con mi abuela y sus hermanos: un tío y tres tías, todos ellos casados y con nueve primos. No así con la muy numerosa familia holandesa de mi padre, Gerard Brugman Van der Horst, por vivir ellos, sus ocho hermanos y demás familia, fuera de Colombia. Mi padre y mi madre siempre buscaron educarnos de tal manera que fuéramos muy independientes y para que aprendiéramos a desarrollarnos por nosotros mismos.

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Nací en Barranquilla de manera que soy una mezcla de costeño y europeo que vive en Bogotá.

Adelanté mis estudios en la Universidad de Los Andes. Soy ingeniero con toda la especialidad en economía que he adquirido durante el desarrollo de mi vida laboral. Tuvimos en la facultad un conflicto semántico sobre lo que habíamos estudiado, pues la discusión siempre fue si éramos ingenieros electricistas o ingenieros eléctricos y la diferencia nunca se pudo dilucidar. De hecho mi diploma dice: “Ingeniero (Ingeniería Eléctrica)”.

En ese momento la Universidad promovía la ingeniería para ser terminada en el país porque muchas de éstas se adelantaban tres años en Bogotá y dos en Estados Unidos. La Ingeniería Eléctrica que estudié fue la segunda promoción que terminó en el país.

Cuando comienzo a trabajar lo hago en una Industria de grasas donde estuve unos meses hasta que me resultó una beca para irme a estudiar un posgrado en Chicago, en el Instituto Tecnológico de Illinois. Fue una experiencia muy interesante, un poquito dura pues se cuentan menos amigos allá, se está más aislado y soportando frío. Cuando tramitaba la visa para estudiar mi Magister le digo a mi padre que voy a sacar el pasaporte holandés para viajar y me dice:

— “Cómo se le ocurre que va a sacar pasaporte holandés. A usted le dieron una beca como colombiano y con ese estatus debe viajar”. Así lo hice y me fue muy bien, al igual que toda mi vida aquí como colombiano.

Holanda nunca fue destino pues mi padre estaba alejándonos de una Europa de la guerra, la que padeció su familia, por lo mismo la veía con muchas dificultades mientras que en Colombia encontró un paraíso. El adoró este país y nos lo hizo amar a todos sus hijos.

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Al terminar mis estudios en Chicago me invitaron a vincularme como profesor en los Andes pero tuve que escoger entre esta oportunidad o llegar a Planeación Nacional. Estaban contratando profesionales que ayudaran en temas de infraestructura eléctrica, en un momento en que se comenzaba a interconectar al país y a realizar importantes centrales generadoras de electricidad.

Llego por promoción del Gobierno que necesitaba armar equipos que desarrollaran estas actividades que eran tan necesarias y una vez ahí, la ingeniería comenzó a perder importancia en mi gestión mientras la economía era protagonista. Fue ahí cuando comienzo a aprovechar los cursos de economía y sistemas que había tomado en la Universidad y les empiezo a encontrar su verdadera importancia.

Allí continúo la labor para adaptar en Colombia los modelos de expansión y operación de sistemas interconectados que habían sido desarrollados por Henry Jacoby en su tesis doctoral en Harvard, me encargué de ellos, los complementé con un equipo que conformamos con otros profesionales, los utilizamos para evaluar la expansión eléctrica del país y luego se llevaron a varias empresas que tenían interés en ellos, como Interconexión Eléctrica S.A.

Estábamos encargados de evaluar proyectos de alto perfil y siendo muy jóvenes hablábamos con los gerentes de las grandes compañías del sector eléctrico colombiano como José María Piedrahita y Germán Jaramillo de ISA, Gerardo Silva Valderrama de ICEL, Jacobo Acosta Bendek de CORELCA, Henry Eder de CVC, entre muchos otros. Hacia finales de mi estadía en Planeación me involucré también en la coordinación del Presupuesto Nacional de inversiones. Nos relacionábamos con ministros y senadores y alguna vez le expusimos nuestro proyecto al Presidente Lleras. Ahí empezó la escuela teniendo yo 24 años. Resultaba muy emocionante, retador y no se podía fallar.

Todo esto era muy novedoso y el trabajo era muy bien visto, reconocido y los resultados saltaban a la vista. Se construían centrales eléctricas y se interconectaban los sistemas eléctricos en el país. Resultaba pues muy satisfactorio. Fue una época impactante en la que aprendí mucho y en la que adquirí un perfil, heredado más que todo de mi padre, y es el de un profesional independiente. Ahí fue donde nació mi filosofía de trabajo, el objetivo como consultor para ofrecer mi opinión de manera independiente y sin participar en el negocio.

De Planeación paso a ISA donde permanezco dos años. Estando allí me doy cuenta que quería ser independiente. Es así como con un grupo de profesionales abrimos una firma consultora desde la que atendimos estudios y diseños de proyectos muy grandes, que implican mucho riesgo, en los cuales uno compromete a mucha gente y empieza a hacer tareas de ingeniería, de diseño sobre proyectos ya decididos, ya no manejando muchos temas económicos.

Planteé mi retirada de la firma y por circunstancias especiales de la vida y por la cercanía con amigos que trabajaban en entidades multilaterales o en diferentes gobiernos, me dediqué a ser consultor de trabajos específicos en mi área para Colombia y diversos países en Latinoamérica.

Terminé vinculado con un grupo excelente en un estudio de apoyo al Gobierno Colombiano del que hicieron parte Fernando Lecaros, Guillermo Perry y Fernando Isaza, donde analizamos la situación del sector energético. Al finalizar ese estudio vino el gobierno de Barco, quien nombra a Perry como ministro y él a mí como viceministro de minas y energía. Ese proceso no fue fácil y acepté con dudas dado el tema político que no me es atractivo. Yo me fui a colaborarle a Guillermo como bien lo anotó en su momento mi padre:

— “Si se va a ir al ministerio a acompañar y a ayudarle a Guillermo, en un tema técnico, me parece muy interesante pero si se va a promover una actividad política, claramente no”.

Yo estaba completamente de acuerdo con él.

En el viceministerio me encargaron del tema de las empresas eléctricas, desarrollando una solución al problema de financiamiento que tenía el sector, de bajas tarifas, de iliquidez. Se planteó una refinanciación grande de las empresas relacionadas, el país intentó sacarlas adelante, estando todavía en manos del Estado, y el Gobierno y específicamente el Ministerio, planteó soluciones que a la luz de lo que pasó después fue una manera de superar un período de crisis pero no fue la solución definitiva. Ésta vino después con una restructuración completa del sector, con la separación de empresas según su actividad, abriéndolo a la participación de los privados. Con una disciplina mejor enfocada en el tema tarifario, en el de subsidios y demás temas regulatorios y de control a cargo del Estado. En ello también tuve oportunidad de colaborar.

A mí no me interesaba continuar en el Gobierno, jamás he buscado que me nombren ministro, al contrario, no quisiera, así que cuando se retiró Guillermo yo hice lo propio. Seguí con mi consultoría independiente durante una época.

Sin embargo luego participé también en la Comisión Nacional de Energía que conformaban los presidentes de las principales empresas de energía del país: Ecopetrol, Isa, EPM, EEEB, Carbocol, un director ejecutivo y dos asesores uno en petróleo y gas y otro, yo, en electricidad. Entidad que en ese momento estuvo encargada de un planeamiento energético integrado, pensando que todas las empresas de orden nacional y municipal, serían viables hacia futuro.

Esto también resultó muy complejo porque el tema de independencia podía verse comprometido. Me tocó la sufrir la época en que comenzó una búsqueda de culpables por los problemas del sector que obligaron al racionamiento eléctrico, lo que afectó a cualquier número de personas. En mi caso no me vi muy envuelto pues siempre he exigido modelos matemáticos para sustentar mi posición frente a las diferentes situaciones que evaluábamos, como la condición de los embalses de ese momento, pero la Comisión no tenía herramientas propias. Siempre sugerí que las adquiriéramos lo que no logré puesto que se argumentaba que ello sería duplicación de trabajo ya que las empresas tenían los suyos, lo que para mí no era viable ni suficiente.

Me encontré con José Manuel Mejía, con quien luego hice una sociedad. Él tenía posibilidades de hacer sus propios modelos ya mucho más avanzados que los que habíamos desarrollado en el DNP, los compartió conmigo, hicimos un análisis, llegamos a conclusiones. Si bien era claro que hubo sequía que propició el racionamiento eléctrico en esa época (1992/93), el fenómeno del niño, también hubo un manejo no adecuado del sistema, falta de mantenimiento de las plantas térmicas, y descuido de los embalses. Yo le pasé memorandos al ministro con esos temas, me publicaron en Semana, lo que me valió críticas pero era lo que yo honestamente pensaba y concluía de los análisis, sin que pudiera argumentar nada diferente.

Me di cuenta que yo no era para ese tipo de actividad por lo que en adelante no dejé mi trabajo como consultor independiente.

He tenido la circunstancia de examinar muchos proyectos de infraestructura eléctrica de todo tamaño, unos de mucha envergadura, ello a solicitud de sus gestores o de los bancos que los financian y con el objetivo de evaluarlos económicamente y conceptuar sobre sus ventajas o desventajas para sus propietarios y para los países donde se propone ejecutarlos.

La energía es un tema con un impacto social y ambiental muy importante, el cual ha ido adquiriendo mayor importancia con el tiempo, así que fui entendiendo cómo involucrarlo y el porqué. Hoy en día ello es crucial y en las evaluaciones en que he participado ha sido preciso considerar también su dimensión, además de los aspectos comerciales y económicos más directos relacionados con el aprovechamiento de las obras eléctricas.

El que examine mi hoja de vida podrá encontrar que como consultor y empresario participé en estudios y diseños de grandes obras ya ejecutadas en el país, tales como planes de electrificación rural y algunas redes de distribución, varias plantas termoeléctricas de alta capacidad y muchas líneas de transmisión. Los cuales ejecutamos en la consultora que manejamos por más de diez años con Tirso Quintero.

También encontrará que como consultor independiente realicé, principalmente en la compañía de estudios que operamos con José Manuel Mejía durante más de quince años, estudios comerciales y económicos para muchos proyectos de electricidad y gas natural en Colombia, unos ocho proyectos termoeléctricos mayores en México y tres en Brasil. Así como para varias líneas de transmisión a alto voltaje y gasoductos en México, Brasil, Chile y Perú. También adelanté estudios económicos para programas mayores de transmisión y distribución en Ecuador, Honduras, Brasil y otros países. Sobre el tema del gas natural tuve oportunidad de colaborar en varios estudios para Colombia, Perú y países del Caribe. También colaboré con proyecciones comerciales y financieras en unas siete iniciativas de grupos extranjeros privados para invertir en el sector energético nacional, algunas de las cuales realizaron capitalizaciones bien importantes como fue el caso de las actuales empresas de gas natural y electricidad de Bogotá.

Una experiencia muy interesante fue la preparación de todo un programa nacional de expansión de los sistemas de generación y transmisión para Guyana. En materia de interconexiones eléctricas internacionales evaluamos, entre otros, los proyectos Colombia – Panamá y países Andinos (Colombia, Ecuador, Perú, Bolivia y Norte de Chile).

En muchos de los estudios en que participé aplicamos el modelo SDDP, de optimización operativa de sistemas hidrotérmicos complejos, desarrollado por la firma PSR, gracias al desinteresado apoyo recibido de Mario Pereira, su socio principal.

En resumen, durante cerca de cuarenta años como consultor he tenido la oportunidad de participar en más de ciento cuarenta estudios sobre temas de infraestructura de electricidad y gas natural en Latinoamérica y hoy en día me ocupo con mi hijo Andrés en el propósito de proyectar una actividad similar más completa y moderna hacia el futuro.

Usted es un conciliador natural…

En esto, cuando hay intereses muy grandes, decir lo que se piensa sin estar alineado con ellos no es fácil. No es que me abstenga de hablar pero sí me fijo en la forma. No soy taxativo, doy los mensajes en forma prudente. No tengo la personalidad de enfrentarme, de discutir con el otro, solo si es necesario lo hago.

Si pudiera editar algo de su vida, ¿qué sería?

Si hubiera tenido oportunidad, habría estudiado más en la vida para ganarle tiempo al tiempo. Lo que en el ejercicio de mis tareas a lo largo de los años aprendí hubiera querido entenderlo mucho más rápidamente. Habría considerado la fundamentación económica y especializarme más en modelación y optimización de sistemas eléctricos. Si bien aprendí muchísimo de estos temas, los hubiera acelerado tomándolos desde muy temprano en mi vida.

¿Quiénes han sido sus referentes?

Uno no está completo nunca. En mi caso no tuve mentores explícitos pero sí ocultos porque he seguido el ejemplo de buenos compañeros de vida, no son las únicas, pero son personas que he admirado siempre. Te puedo mencionar a Guillermo Perry, Fernando Lecaros, Jaime Millán, José Manuel Mejía, Manuel Dussán (q.e.p.d.), entre otros, quienes son personas honestas, buenas, excelentes profesionales, y además han sido mis amigos.

¿Qué es ser amigo?

Con el tiempo he podido identificar con quienes tengo mayores empatías, esas personas que se van volviendo más amigos, como De La Vega (q.e.p.d.) y Cuervo (q.e.p.d.), y con quienes se pueden establecer esos puentes con más tranquilidad, sin importar qué puedan pensar y demás. Ser amigo es lograr unos niveles de confianza con el otro que permitan preguntar o comentar cualquier cosa, también disfrutar y compartir. Entre mis buenos amigos y con quienes llevo muchos años compartiendo más que mensualmente te menciono también a Llinás, Wills, Perry y Posada (q.e.p.d.), para no extenderme con mis queridos amigos y amigas del golf y de Santa Marta, mi segunda ciudad.

¿Cómo es su carácter?

Soy de comportamiento bogotano, con alma costeña y creo yo que tengo un poco de la disciplina holandesa, pero 80% colombiano. Aprecio mucho la música clásica, pero también soy muy vallenato, no los canto pero sí los siento y dentro de mis propósitos siempre está ir al Festival Vallenato y al de Francisco el Hombre.

¿Qué lo desvela?

Me desvela un poco el futuro del sector energético, también el tema político del país, pero lo que más me hace pensar de noche es mi familia. Tuve la gran fortuna de compartir mi vida con una mujer maravillosa quien me apoyó en todo: mí querida Tatis. Con ella tuvimos tres hijos: Andrés (casado con Marcela y padres de Sofía, Emilio y Daniel), Catalina y Johanna (casada con Mark), todos también maravillosos pero cada cual en su situación. Como la de Johanna quien está en Australia, lo que resulta magnífico pero muy lejano, por fortuna hoy las distancias son otra cosa.

¿Cuáles son sus gustos, preferencias y su sentido profundo de la existencia?

Siempre me gusta mucho la cocina y con mi señora somos cocineros, pertenecemos a varios grupos que se dedican a la buena mesa.

Si bien no soy bueno para los deportes sí me encantan y siempre he practicado algunos: beisbol, básquet, voleibol, tenis, natación, golf. Además todas las actividades marinas me fascinan.

Mi sentido de existencia es mi familia, compartir con ella y con mis amigos; obviamente poder contribuir a las cosas que se pueda y tener una vida tranquila.

¿Qué le gustaría escuchar que se dijera de Usted el día de mañana?

Si pudiera enterarme, el día de mañana quisiera que me confirmaran que he sido buen ejemplo para mi familia, para mis hijos y nietos, esto es lo primero, es una parte de la herencia que recibí de mis padres y la quiero transmitir a los míos. Desde el punto de vista profesional, si se acuerdan de mí, quisiera que dijeran que cumplí con mi tarea lo mejor posible y con las responsabilidades que adquirí; que la balanza me favorezca.

***

https://youtu.be/VxYGRru2S4U

www.isalopezgiraldo.com

 

 

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Isabel López Giraldo

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