Meira sigue viva

Olga Isabel Chams Eljach, o más conocida como Meira Delmar fue una poetisa Barranquillera de sangre libanesa que murió a los ochenta y seis años el dieciocho de marzo del dos mil nueve, pero que aún sigue viva. Más allá de las letras que la reconocen como la poetisa Colombiana más destacada del siglo XX en el país, o de los muchos encuentros en las entrañas de su casa entre las elites intelectuales de la arenosa incluyendo al “grupo Barranquilla” (Gabriel García Márquez y sus amigos) la poetisa sigue siendo recordada en un edificio que lleva por nombre su seudónimo.

Archivo particular

La biblioteca pública departamental del Atlántico (Meira Delmar) se encuentra ubicada en Barranquilla en la carrera 38b N 38-21 siendo todo este espacio un lugar impregnado de ella, y no solo por la brillantes de su obra, o por sus treinta y seis años como directora de la misma; sino por su entrega y dedicación al servicio.

Hoy Delmar vive de lunes a sábado de 8:00 am a 5:00pm, abriendo sus brazos a los de más edad en las silenciosas salas de lectura, y desfogando alegría en su nutrida agenda cultural; recordando los espacios literarios e intelectuales de su hogar, y ni hablar de los niños que reciben en la biblioteca la enseñanza de la música instrumental, tal y como un día ella la encontró en Roma y la trasmitió en la facultada de bella artes de la Universidad del Atlántico; a lo largo de su vida.

La biblioteca Meira Delmar siempre será importante gracias al legado bien comprendido por el personal que hoy le da vida en cada una de sus extensiones, la Meira es el espacio del que vive y del que pasa por ella, del letrado agentado que entra a transmitir lo aprendido y del que desea cultivarse, siendo este edificio de tres pisos, el lugar perfecto para encontrar oportunidades académicas sin importar la edad o la condición socioeconómica de sus visitantes, pues todo los programas desarrollados en su interior son gratuitos, de la gente y para la gente. Desde un punto de vista urbanístico y no menos importante es de gran valor señalar que esta biblioteca contrasta en medio del centro y de su comercio mayoritariamente informal, comprendiendo todas las dinámicas callejeras que este trae.

Muchas personas son recordadas por lo que hicieron o por lo que dejaron de hacer, algunas son honradas con monumentos y edificios en su nombre, pero muy pocas logran desde el más allá trascender, la poetisa murió, pero su filosofía y servicio quedo impregnado en la biblioteca que espera por todos.

Cuando presiente el corazón ser libre por la gracia del olvido, me llegue entre la noche, como el ruido del mar en la distancia, tu memoria.

Meira Delmar

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