"El joropo es la altanería del llanero": Cholo Valderrama

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Moda perturbadora

Con el punk se pactó por primera vez una relación íntima entre la música y la moda y se creó un vínculo estrecho entre el ídolo y su fan a través del look.

Al principio se identificó al punk como una lucha constante contra el miedo a las imposiciones  sociales./Cristian Garavito
Al principio se identificó al punk como una lucha constante contra el miedo a las imposiciones sociales./Cristian Garavito

Desde los años 60, cuando se dio todo el movimiento hippie, no se había vuelto a ver una moda que impactara tanto la cultura popular occidental. Y aunque fue cosa de apenas 30 meses de existencia, el punk fue un estado mental que se gestó en 1975, en una pequeña tienda en Londres.

Bajo el nombre de Seditionaries, la diseñadora Vivienne Westwood y su pareja, el mánager y productor de los Sex Pistols Malcolm McLaren, crearon un movimiento que hablaba de música, pero también de moda. Su grito de guerra era “háztelo tú” y fue Jordan, una de las jóvenes dependientes de la tienda de la diseñadora inglesa, quien, junto con Johnny Rotten y Sid Vicious, dos de los integrantes de la banda inglesa, con su estética contestataria se convirtieron en los primeros íconos del punk. A través de su look lograban comunicar toda la angustia y el dolor de una adolescencia que se sentía muy perdida en ese momento.

La tienda, ubicada en King’s Road en Chelsea, pronto fue el punto obligado de todos los que buscaban pertenecer a este nuevo movimiento cuya imagen se centraba en la automutilación, en prendas estropeadas y asexuales, que representaban un rechazo violento a la belleza y a la naturalidad y una mezcla “sin sentido” de referencias visuales desgarradoras. Una de las prendas más icónicas del movimiento punk se llamó Anarquía, diseñada por Westwood, y consistía en una camisa de algodón de corte masculino que llevaba un dibujo cosido que representaba a Karl Marx; otro dibujo impreso con unas manos negras y el eslogan del fascismo italiano que decía: “No nos dan miedo las ruinas”. (Vea aquí: La Historia Secreta de la Música)

La política fue clave en los símbolos que usaron los seguidores del movimiento punk, como motivos decorativos de sus atuendos que simbolizaban el mal gusto y la repulsión a este tipo de corrientes. La esvástica, por ejemplo, apareció en sus looks, como una manera de protestar contra el nazismo, pero también como una forma de rebeldía contra los mayores. Y el tema político y militar no fue lo único que marcó la estética punk. El sexo (un tampón o un condón), lo prosaico y repulsivo (una cadena de cisterna de inodoro), la basura (bolsas negras), lo macabro (cuchillas de afeitar), lo morboso (una corbata negra anudada al cuello como si fuera un soga), fueron algunas de las referencias usadas por sus seguidores para enaltecer los ánimos y enervar a los adultos.

La consigna: escandalizar

Los punk llegaban a combinar elementos militares con referencias sadomasoquistas, al tiempo que exageraban sus peinados y su maquillaje. Cada look gritaba mensajes perturbadores con los que querían significar que no existía en ellos nada de amor. Toda la iconografía punk era mucho más subversiva que la de las décadas anteriores con mensajes irónicos y cargados de referencias a toda la hipocresía que existía en los valores establecidos. Fue una lucha constante contra el establecimiento.

Las mujeres jugaron un papel predominante, convirtiéndose en quienes mandaban la parada en materia de atuendos. Los pantalones pitillo y las minifaldas, surgidas en las década de los 60, entraron a jugar un papel importante pero bajo un predicamento muy diferente: no se trataba de verse sensual, sino de verse muy sexual, al tiempo que no querían parecer bien arregladas. (Vea: Episodio 4 - Los Orígenes del Punk)

Lo “estéticamente aceptado” y “prestablecido” no era lo suyo. El cuero fue el material por excelencia con toda la connotación fetichista que esta textura tiene y Westwood tomó las riendas de toda la creatividad desbocada de la adolescencia mezclándola con todas las posibilidades que le dio el arte surrealista de principios del siglo XX. El movimiento readywear de Marcel Duchamp, quien tomaba elementos masivos muy cotidianos y los elevaba a la categoría de arte cuando los sacaba de su propio contexto, fue la inspiración máxima de la creadora inglesa, quien logró convertir este tipo de expresiones como parte fundamental del uniforme punk.

Fue así como nació el famoso traje bondage, que al principio era de algodón negro y después Westwood lo fue cortando y elaborando con la tradicional tela escocesa, hasta transformarlo completamente. El bondage estaba conformado por un pantalón utilizado en las prácticas sadomasoquistas que unían las perneras con una tira en la rodilla y cubrían la parte de atrás con una especie de pañal ruso, una camisa de paracaidista de la que colgaban cuatro correas unidas con anillo, una camiseta o camisa de gasa con alguna obscenidad impresa, un suéter de mohair y grandes botas llenas de hebillas. McLaren, por su parte, aprovechando su cercanía con el movimiento situacionista francés, creó la camiseta blanca lisa de algodón escrita con afirmaciones que arremetían contra la sociedad.

Por otra parte, a través de los peinados el punk también expresó buena parte de su filosofía.

Sus seguidores usaban penachos al mejor estilo mohicano, teñidos por inmersión, que se convirtieron en un símbolo por antonomasia del movimiento del rock. (click aquí para adentrarse al mundo del Punk)

El punk fue el primer movimiento que buscó abiertamente satisfacer el ansia que la juventud, fanática de los músicos, tenía de parecerse a ellos y de imitar sus looks. Su estética nació y maduró al tiempo que el mismo género y, gracias a que una diseñadora fue una de sus creadores, siempre estuvo ligado a la moda. Y tal vez por eso, el estilo punk sigue siendo una constante referencia para diseñadores y subculturas juveniles contemporáneas, que la sacan a relucir cada cierto tiempo.