Monólogo 52, la imposibilidad de la certeza

Una obra escultórica de Sebastián Dávila que pone en tela de juicio el sentido de la existencia.

"Monólogo 52" de Sebastián Dávila (2017). 64x33x50cm. Concreto, madera y metal. © Sebastián Dávila

Esta es una de las piezas que constituye el proyecto Monólogos del artista Sebastián Dávila. Es el Monólogo 52: una mesa auxiliar de madera intervenida con concreto a la que Dávila ha imposibilitado su uso. Puede concebirse como un ready made con carácter escultórico y así mismo, como la creación de un espacio absurdo en el que se sugiere habita algún personaje siniestro quien usa las minúsculas sillas de acero que aparecen en el interior del mueble. Una escalera de cemento impide que el cajón de la mesa se cierre y otro bloque del mismo material produce un efecto similar en la puerta frontal. Las imágenes que crea Dávila con esta serie son potentes en cuanto son surreales: enfrentan a los espectadores con escenas que sólo tienen lugar en el caos sistemático de la mente ó en las construcciones del inconsciente (sobre todo en los sueños).

Como antecedente a Monólogos está el trabajo fotográfico y de observación meticulosa que Dávila hizo caminando las calles de las ciudad, sus encuentros con espacios habitados por transeúntes en situaciones diversas. Sus piezas escultóricas (con deseos instalativos) revelan la esencia de ese “Hombre de la multitud” de Poe, también el sónido y el silencio del filme Tuvalú de Veit Helmer, y por qué no decirlo, el cinismo teatral que encarna el montaje de Dogville de Lars von Trier. Hay algo esquizofrénico en estos monólogos que pesan física y poéticamente. La escalera inútil – como elemento reiterativao – evoca lo laberíntico, remarca la incertidumbre de la existencia, la confusión (¿contemporánea?) del sistema al que estamos sometidos.

http://sebastiandavila.com/

 

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