Morrissey, el clásico vivo

Críticos aseguran que Penguin (que pondrá mañana la obra en las librerías) “destruyó su reputación”. La editorial dice que el cantante inglés “ya es un clásico futuro”.

El cantante y compositor inglés Morrissey, vocalista de la banda The Smiths hasta 1987, durante un concierto en Viña del Mar el año pasado. / EFE

“Es difícil pensar en un rival —dijo en The New York Times el crítico y teórico literario Harold Bloom, reconocido como uno de los estudiosos del canon literario en Europa—. La colección de Penguin tiene un rango y una integralidad enormes”. Se refería a la colección Penguin Classics, una de las líneas de la casa editorial. El rango es, en efecto, extenso: Homero, Thomas Pynchon, Jorge Luis Borges, Dante Alighieri, Víctor Hugo, Édgar Allan Poe, H.P. Lovecraft, Jorge Amado...

En esa ilustre lista de autores —que ya hacen parte del canon literario europeo y también, en parte, del estadounidense— habrá desde mañana un nuevo nombre: Steven Patrick Morrissey, bautizado sólo Morrissey en el entorno musical, vocalista de The Smiths hasta 1987 y exitoso compositor en solitario. Desde la medianoche, algunas librerías de Inglaterra abrirán las puertas a sus compradores para que adquieran Autobiography, el relato de Morrissey sobre su vida en primera persona. Esta es su primera obra publicada, lejos de algunas críticas que imprimió en distintos medios hace años. La primera obra de un autor vivo. No es una sorpresa que Morrissey —un cantante reconocido por sus opiniones en contra de la monarquía y a favor del vegetarianismo, y con numerosos grupos de fanáticos— recorra su vida de manera prosaica. Lo ha hecho él y lo han hecho mil más. La pieza del rompecabezas que molesta por estos días a los críticos proviene de otro lugar: Penguin Group ha decidido publicar la obra justo en esa colección que Harold Bloom alaba y que se ha convertido en una guía para lectores y teóricos. ¿Morrissey, un clásico?, se preguntan. ¿Cómo es posible que un autor vivo, cuya primera obra ni siquiera ha pasado por el filtro de la crítica, sea ya considerado un clásico? ¿Cómo es posible que una editorial tan prestigiosa procediera de este modo?

“Al publicar la autobiografía de Morrissey como un clásico, Penguin ha destruido su reputación”, dijo el crítico Brendan O’Neill en The Telegraph. Boyd Tonkin, de The Independent, cantó en el mismo tono: “¿Cómo arruinas en una noche la reputación de una marca global que, desde 1946, ha construido su confianza mundial con base en la excelencia constante, la selección de expertos y el compromiso de tomar y vender sólo a los mejores? Sencillo. Tiras por la ventana 67 años de rigor editorial y te doblegas a los caprichos de un ícono del pop”. La editorial, por su parte, ha dado muy breves declaraciones sobre su decisión. En una ocasión dijo —como recoge El País de España— que “Morrissey ya es un clásico futuro” y agregan, como se ha dicho en otros momentos, que “la mayoría de las estrellas pop deben morir antes de convertirse en íconos, mientras que Morrissey lo ha logrado en vida”.

Hace pocos días, la editorial lanzó un comunicado de prensa en el que anunciaba la fecha de publicación de Autobiography —de 480 páginas ofrecidas por $27.000— y presentaban el diseño de portada: una fotografía de Morrissey y abajo una banda con el nombre de la obra. En medio, el símbolo mítico de la colección: Penguin Classics. Hasta hace unas semanas el lanzamiento de la obra estaba en duda; Morrissey había dicho que el contrato se había roto y que ya nada saldría al mercado. Entre sus exigencias estaba la de ser incluido en la colección. De repente, sin embargo, la editorial anunció que lo publicaría y que lo haría allí, como un clásico vivo.

Penguin Classics, es cierto, ha construido su reputación alimentándose de autores irrefutables. Desde 1946, cuando publicó la Odisea de Homero —en traducción de E.V. Rieu, que se convertiría en editor general de la colección—, Penguin Classics ha recopilado las obras canónicas de varios idiomas, incluso por fuera de la tradición europea. Los clásicos más modernos se remiten a James Joyce, Truman Capote, Antoine de Saint-Exupéry. La colección casi completa de esta serie fue vendida por Amazon en más de $14 millones en 2005. Hoy la colección posee cerca de 1.500 títulos. Entonces, con semejantes nombres a mano, ¿por qué la editorial aprueba la publicación de la primera obra de un ícono popular en una colección de clásicos? Sería fácil decir que Penguin ha sucumbido al juego comercial de otras editoriales que recogen títulos de autores populares para tener rentas mayores. Sin embargo, ¿por qué no hacerlo en otra colección? ¿Por qué justo en esa? ¿Qué concepto —y esta es la pregunta de fondo— tiene la editorial de “clásico”? ¿Es una nueva apuesta editorial o una mera reverencia a los caprichos de una estrella del rock?

La fama de Morrissey es, quizá, un factor esencial en la fórmula. Sus declaraciones son siempre solicitadas por los medios; sus fanáticos esperan con ansias sus nuevos discos, años después de que The Smiths terminara por intensas peleas entre sus miembros; en Inglaterra conocen bien su odio hacia la corona, sus críticas a exmandatarios como Margaret Thatcher y su defensa de los derechos de los animales. Su primera obra, referida a su propia persona y su historia, podría ser un éxito en ventas: la Big Green Bookshop, al norte de Londres, abrirá desde la medianoche. En un foro de una de las páginas web de Morrissey, un internauta, que se identificó como dueño de la librería, dijo: “No puedo esperar a que la obra salga. Aún no la he visto, pero quiero ser una de las primeras personas en tener una copia en las manos”.

Los artículos escritos sobre este libro dan dos sensaciones: la primera, que la crítica está irritada por la posición de la editorial; la segunda, que el libro será un éxito, que en las librerías los interesados harán extensas filas para satisfacer de primera mano sus necesidades literarias. En este caso, como en otros, la crítica iría en contravía de los gustos populares más inmediatos. Ya lo había dicho Borges: “Clásico no es un libro que posee tales o cuales méritos; es un libro que las generaciones de los hombres, urgidas por diversas razones, leen con previo fervor y una misteriosa lealtad”.

 

jtorres@elespectador.com

@acayaqui

 

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