Carlos Fernando Galán presenta sus propuestas a la Alcadía de Bogotá

hace 0 sec
contenido-exclusivo

"Mountain": mirando la muerte desde la cima de una montaña (Siempre cine)

"Siempre cine" es una serie de reseñas sobre películas que será publicada semanalmente por El Espectador. "Mountain" es un documental que explora las razones de los que no se han conformado con admirar la inmensidad de las montañas desde abajo. De los que las escalan a pesar de las posibilidades de no volver a bajar.

Cortesía

Yo llevaba el dron en mi espalda. Los demás se cargaron las carpas, la comida y la ropa. Hacía varios meses no subía una montaña, pero desde hace mucho soñaba con el nevado del Tolima. El objetivo principal era grabar un documental, así que también fue Sebastián, mi compañero. Cuando llegamos al Glaciar Kraus, comenzó lo duro. La gente cree que subir montañas es como caminar, pero no, además de caminar hay que saber respirar y hay que seguir a pesar del cansancio porque el ritmo es importante, el ritmo y el tiempo. No podíamos perder días de trabajo ni de comida. Cuando comenzamos a ver la nieve y la montaña se hizo más empinada, supe que subiría a enfrentarme con la posibilidad de quedarme allá, así que le pedí permiso a la tierrita y comencé a caminar más rápido.

Le sugerimos: Jackie Kennedy, entre la realidad y la ficción (Siempre cine)

Yo, que tenía tanta experiencia y confiaba tanto en mi estado físico, fui el que más sufrió. Cuando estaba escalando se rompió una cornisa de nieve y me volé. Por la caída me estrellé con el costado de la montaña y me clavé en la pantorrilla derecha uno de los crampones que me puse para enganchar los pies en el hielo. Unas horas después y con la pierna sangrando, logramos llegar a la cumbre. Celebramos con cigarrillos, lágrimas y unas cuantas fotos. La meta, después de la euforia por el logro, es puro silencio. Después (depende de quien lo mire), uno se encuentra con todo o con la nada. No hay otra cosa que comenzar a sentirse pequeño o trascendente, dispuesto o profundamente incapaz de continuar.  

Cuando nos sentimos satisfechos y terminamos de saborear nuestro logro, comenzamos a descender. Fue ahí cuando empecé a sentir que las piernas me temblaban, no podía respirar y cada vez se hacía más oscuro. Mis compañeros iban muy adadelante: no podían esperarme ni cargarme y yo lo sabía. Uno sube y acepta que si muere arriba, muere solo.

Pasaron varias horas y comencé a ver unas caras desconocidas. Cuando entendí que había comenzado a alucinar, me convencí de que eran los que ya habían intentado subir, pero no lograron bajar: los muertos de este suelo que me estaba venciendo. A veces me hablaban ellos y otras veces sentía cómo la tierra me rugía. Me caí. Acurrucado me repetía que no me podía dormir, y algunas de esas voces me decían que me levantara, que me acordara de mi mamá y de Emilia. La recordé con su cara sobre mi pecho por las mañanas. Recordé que verla profundamente dormida me enternecía y luego imaginé cómo sería otro despertar al lado de sus mejillas coloradas y su olor a vainilla. Me levanté. No sentía los pies. Las voces del otro lado me decían que dejara de luchar, que durmiera un poco, que merecía descansar. Después de un rato hubo silencio y lo único que escuchaba era a mi pobre cuerpo tratando de respirar. Miré a la montaña y como pude le pedí que me dejara bajar, que no me podía morir, que no me quería morir. Volví a levantarme. Desde ahí no me acuerdo de nada. Me despertó Sebastián, casi llorando y sosteniéndome la cabeza: “Aldo, despiértese. No se vaya a morir, tómese esta agüita”. Abrí los ojos, me la tomé y busqué mis pies. Estaban llenos de sangre y llagas que aún no me dolían. Los dos estaban ahí. Tenía pies para seguir soñando con la próxima montaña.

***

Mountain, documental dirigido por Jennifer Peedom, disponible en Netflix, registra la inmensidad de las montañas que hace siglos parecían imposibles de escalar. La fotografía de este filme, que ha sido aclamada por el publicó y ganó el Premio AACTA a la Mejor Fotografía en un Documental, se ocupó de capturar cada uno de los ángulos que ahora muchos se obsesionan por alcanzar. ¿Cuál es la razón para que, a pesar de los riesgos, algunos continúen emprendiendo estos viajes de los que muchos no regresan? Las imágenes, el silencio, el dolor que se atraviesa por la pantalla y las sensaciones que los escaladores demuestra con sus ojos y su cuerpo al llegar a la cumbre, responden la pregunta. 

Hace más de dos siglos las montañas eran los hogares de los dioses o los demonios. Nadie subía porque, además de que ese tipo de travesía era equiparable al suicidio, era un territorio sagrado con el que solo podían embelesarse desde abajo. Era suficiente admirarlas y pensar que desde allá sus guardianes los protegían, o que sus demonios se escondían. Esa solemnidad dejó de mirarse con distancia desde que se comenzaron a explorar las primeras rutas de senderismo y escalada.

El documental fue narrado por Willem Dafoe, quien por medio de su voz, que coordinó con la música, a cargo de la Australian Chamber Orchestra, también se encargó de describir la capacidad de los humanos para olvidar nuestra insignificancia y subir a las montañas. Narró cómo ahora, además de escalarlas, nos encargamos de destruirlas y desafiarlas, sobre todo cuando se ve la secuencia de imágenes de un grupo de personas que practicaban esquí en alguno de esos nevados. Avalanchas, bombas, basura y destrucción urbanizaron una montaña que no tardó en demostrar quién tenía más poder.

Le puede interesar: "Mother!": la incómoda película que develó nuestra miseria (Siempre cine)

“Mountain”, que además de conmover con las texturas, los colores y la grandeza de aquellos picos, confronta con una realidad que parecemos olvidar con facilidad: las montañas llevaban miles de años viendo cómo llegamos, y seguirán otros miles después del día en el que nos vayamos. Todo el encanto y el absurdo de trepar hasta la cima de esas formaciones de roca, tierra y agua, son comprendidas después de ver cómo, a pesar del máximo peligro, las dificultades por el clima y la resistencia del cuerpo, la adrenalina de ser capaz de conquistar sus cumbres se convierte en un vicio.

881774

2019-09-18T16:42:52-05:00

article

2019-09-19T11:17:53-05:00

larevalo_250695

none

Laura Camila Arévalo Domínguez - Twitter: @lauracamilaad

Cultura

"Mountain": mirando la muerte desde la cima de una montaña (Siempre cine)

75

6503

6578

1

 

Exposición “Reactivo”: la luz para expresar

Del barro, una tinta; de la semilla, una brocha

contenido-exclusivo