Murió el escritor Fernando Soto Aparicio

El autor de "La rebelión de las ratas" y 71 obras más, entre piezas de teatro, poemas y cuentos, falleció a sus 83 años.

Fernando Soto Aparicio nació en Socha, Boyacá, el 11 de octubre de 1933./ Andrés Torres

Fernando Soto Aparicio encaró la vida con la misma tozudez y valentía que Rudecindo Cristancho, aquel personaje al que hace más de medio siglo le diera vida en su obra cumbre, La Rebelión de las Ratas. Como Cristancho, la vida en las minas de carbón de Boyacá resultó parte fundamental de su existencia. Muy cerca de una de esas minas, en Socha, Boyacá, nació el escritor hace 83 años y en esas mismas minas fue que el personaje ficticio desarrolló su enconada lucha contra la explotación laboral del imaginario pueblo de Timbalí. (Leer Fernando Soto Aparicio: el fin de la pelea con Dios).

Cristancho trascendió a su época, se convirtió en un símbolo contra la opresión y fue capaz de develar los problemas de una industria extractiva que en buena medida se mantiene 55 años después en el país. Soto Aparicio, con mucha menos promoción, también marcó un hito, gracias a ese espíritu indomable por la escritura, el mismo que lo mantuvo vigente hasta el último momento de su existencia. No en vano, en marzo de 2016, cuando sufrió un accidente que lo dejó fracturado de un hombro, tuvo valor suficiente para reponerse y llegar así, lesionado, a una conferencia que debía dictar en la Universidad Nueva Granada.

Sus contertulios quedaron felices con las anécdotas sobre el oficio de escribir, la Colombia de ayer y la de hoy y las nuevas formas de narrar. Pero la lesión era mucha más grave de lo que él creía y terminó alejándolo del oficio que siempre ejerció. Impedido para escribir, Soto habló con su editor de Panamericana y se las arregló para que acertaran que en vez de entregar sus textos elaborados, los dictara a un asesor los capítulos finales de unos poemas que no alcanzó a terminar. Tres semanas aguantó a ese ritmo, pero finalizando abril, el dolor se hizo tan insoportable que mantenía bajo sedación hasta su muerte en la mañana de este lunes 2 de mayo, en su casa del sector de Suba, en Bogotá.

Este año, en la Feria del Libro de Bogotá, presentó su última obra ' Bitácora del agonizante' (Panamericana, 2015), una compilación nostálgica en la que el escritor hace alusión a recuerdos memorables de su trayectoria literaria, del pasado y del presente.(Leer también "Siempre he estado de pelea con Dios": Fernando Soto Aparicio).

 

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