Música para despertar la conciencia

Este viernes empieza gira de conciertos del principal intérprete de la obra del buscador espiritual ruso George Gurdjieff y del compositor Thomas de Hartman.

El pianista norteamericano y director musical Charles Ketcham vuelve a Colombia. Con un repertorio inspirado en ritmos y cantos sagrados de Asia Central y el Cáucaso, entre el 26 y el 28 de abril dará tres conciertos en el Teatro Mayor Julio Mario Santo Domingo. Luego viajará a Medellín, Bucaramanga y Barranquilla, para dar a conocer una obra no muy divulgada en Colombia: la música de Thomas de Hartman y de George Ivanóvich Gurdjieff.

Del maestro ruso Gurdjieff, promotor de la Enseñanza del Cuarto Camino, se conoce poco en Colombia. La revista Ojo de Agua, que en breve será relanzada, ha sido la principal divulgadora de su trabajo espiritual. Una vida dedicada al despertar de la conciencia a través de la danza y la música. De Hartman, su dilecto alumno, a la vez compositor de más de 300 piezas musicales, tampoco se sabe mucho. El maestro Ketcham resume el significado de estas enseñanzas.

¿En qué momento encuentra a Gurdjieff y cómo lo incorpora a su música?

Desde 1965 estoy conectado con las ideas de George Gurdjieff. Su legado musical trae algo especial, es parte de una tradición ritual maravillosa. Por eso queremos dar la posibilidad al público de Colombia de que la escuche y la disfrute.

¿Cuál es la importancia de la música en Gurdjieff?

Es comunicación para el espíritu que tenemos dentro, es mensaje para el sentimiento. Esa es la verdad de su música, con un lenguaje especial fino y sensible para expandir el corazón.

¿Es el piano el instrumento adecuado para transmitir ese mensaje?

Esta música tiene relación con otras del este europeo y de Rusia, realizada con instrumentos que no son propiamente el piano. Sin embargo, de cualquier forma, Gurdjieff y De Hartmann probaron que se podía transmitir algo especial y esencial con el piano porque se trata de un instrumento que tiene la capacidad de desarrollar armonías y melodías que otros instrumentos no pueden interpretar.

En Occidente hay más afinidad y comprensión de la música de los grandes compositores europeos, ¿cómo se perciben las composiciones que usted interpreta, inspiradas en cantos sagrados de Asia Central y del Cáucaso?

Se trata de música que guarda la esencia y la influencia de la región donde vivió y creció George Gurdjieff, pero que también tiene un sonido que, de cualquier manera, está influido por Occidente. Thomas de Hartmann, que escribió con Gurdjieff esta música, tuvo una formación rusa, pero lo han moldeado para que todos los oídos la puedan escuchar.

¿Es posible que el camino de la música sirva para entender las enseñanzas del maestro ruso Gurdjieff?

De alguna manera sí, pero no es un asunto obvio. También están los libros que explican su obra y existe un cuerpo de danzas sagradas que se llaman movimientos, que junto a la música resultan imprescindibles para entender las enseñanzas de Gurdjieff. Cada asunto tiene algo que decirle al ser humano. La música es para alimentar el corazón, las ideas y la mente. Los movimientos son para el cuerpo y la conciencia. Al final resulta un todo armónico.

Hemos hablado de Gurdjieff, ahora háblenos de Thomas de Hartmann, ¿quién es él y qué importancia musical tienen sus composiciones?

Hartmann no es muy conocido porque empezó su carrera artística durante la revolución en Rusia y tuvo que salir huyendo de su país natal. Su talento, sin embargo, sí alcanzó a ser destacado en el este de Europa. Cuando conoció a Gurdjieff, le dedicó como diez años a sus enseñanzas. Hoy es más conocido por esta relación maestro-discípulo que por la música que escribió cuando no conocía a Gurdjieff. Pero sin duda estudió con los mejores y sus obras son tan grandes como las de Tchaikovsky.

¿Cómo es la relación entre el despertar de la conciencia y la música?

Para escuchar música y literalmente tocarla, es necesario encontrar tranquilidad. Eso requiere un estado de conciencia que no provee la vida normal. En un estado de calma se puede encontrar el mensaje profundo que hay en la obra de Gurdjieff.

Es la segunda vez que viene a Colombia, ¿cuál fue su percepción en 2009?

Muy buena, el resultad es que vuelvo a presentarme. Hay mucho interés, no sólo en Bogotá, sino también en Bucaramanga, Medellín y Barranquilla. Sé que en cada lugar de Colombia hay personas muy interesadas en sus enseñanzas.

¿Qué espera con esta nueva gira en Colombia?

Espero que la gente llegue abierta a escuchar algo que puede resultar un gran alimento para la mente y el espíritu.

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