'Nací donde se respeta el conocimiento'

Se graduó de comunicación y publicidad, pero se interesó por la radio, los libros y las revistas. Es columnista musical de El Espectador y remplaza al fallecido periodista cultural Bernardo Hoyos en la dirección de la HJUT.

Los mejores compañeros de trabajo para Fernando Toledo son Bach, Beethoven, Verdi y Mozart./ Fundación Salvi

Desde siempre ha vivido en el mundo rodeado de intelecto?

Sí. Desde niño viví en medio de un respeto integral por el conocimiento. No obstante, yo diría que lo determinante fue nacer en un contexto donde la sensibilidad era capital y, por lo tanto, la belleza, a partir de la naturaleza y del paisaje, se consideraba un cimiento de la felicidad.

¿Cómo era su cotidianidad en su infancia y adolescencia?

Estuvo marcada por la disciplina escolar y familiar, sin llegar a exageraciones. Mi padre consideraba vital que leyera, aunque fueran cómics. Casi siempre me encerraba en la biblioteca de casa a leer en vez de hacer tareas. El paseo de fin de semana, en busca de paisajes, era fundamental; nos llevaban a menudo a cine y al teatro. En la adolescencia iba a los conciertos de la Sinfónica y no recuerdo haberme dormido jamás.

¿Siempre estuvo rodeado de libros, plástica y música?

Más de música y de literatura, aunque los museos eran básicos en las salidas sabatinas o en los viajes. Mi padre había sido pianista aficionado y la música era central en su vida.

¿Qué carrera estudió?

Me gradué en comunicaciones y publicidad en Madrid y ejercí durante muchos años. Dejé la publicidad porque había llegado a un techo profesional y porque dejó de ser una respuesta para mis inquietudes. Me interesaron mucho más la radio, la edición de revistas, escribir libros y otras formas de comunicación que consideré más libres y menos comprometidas.

¿Qué le gusta más: el mundo de la música o el de los libros?

La música y los libros pertenecen al mismo mundo, que es el que en realidad me hechiza: el de la expresión humana, el de la creación.

¿Escribir columnas de opinión también entra en su mundo de pasiones?

Por supuesto, y sobre todo en un país que conozco donde prácticamente no hay crítica teatral, musical, plástica o literaria. Se olvida que la crítica tiene una insoslayable función orientadora. Quizás por eso somos tan generosos con el aplauso.

¿Qué es lo que más le gusta escribir: cuentos, columnas o novelas?

Me cuesta entender el mundo sin escribir: cuando escribo una columna, columnas; cuando escribo una novela, novelas. Tengo la sensación, en cambio, de ser un cuentista flojo.

¿Qué novela lo graduó de escritor?

Liturgia de difuntos que, como toda novela, fue el intento de hallar una respuesta a la sencilla pregunta “¿de dónde vengo?”.

¿Tiene en salmuera otra novela para publicar?

Tengo listo un libro con tres relatos cortos. Pero, como le dije, me considero un cuentista flojo y quiero ser muy cuidadoso en esa última revisión. Sin embargo, uno de mis propósitos de año nuevo es acabar La cabeza de Ananías y otros relatos a contrarreloj.

¿Cómo ha sido su experiencia en la HJUT?

Maravillosa. Tener como compañeros de trabajo a Bach, Beethoven, Verdi y Mozart, entre otros, resulta una exquisitez, un sueño...

¿Ha sido difícil seguir los pasos de Bernardo Hoyos?

Es irreemplazable como ser humano y como hombre de cultura integral, pero seguir sus pasos ha sido mucho más sencillo de lo que parecía, entre otras razones porque la emisora dispone de un equipo humano de primera categoría. La HJUT está muy bien estructurada y tiene una programación sólida y coherente.

¿Qué planes de programación tiene para 2014?

Mantener una programación que goza de grandes preferencias entre los numerosos oyentes de una emisora que se define como de “naturaleza culta”.

¿Cree que Colombia está “despertando” culturalmente con tanta programación que se está viviendo?

No tengo dudas. Proliferan festivales como los de teatro, danza y música —Cartagena y bienal del Teatro Mayor—. En el campo de la plástica ocurre otro tanto, y el desierto cultural que éramos hace tres o cuatro décadas se ha convertido en un jardín cada vez más frondoso.

¿Qué está leyendo actualmente?

Una novela de Almudena Grandes, El corazón helado, que se relaciona con la posguerra civil española, un tema que me apasiona, y una soberbia biografía de Isabel la Católica: Isabel I.

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