Naturaleza virgen y domada

Miler Lagos presenta ‘Rompimiento de gloria’, una miradaa lugares desconocidos e inhóspitos y al impacto de la cultura.

Miler Lagos ha señalado en su obras el impacto que la cultura genera sobre la naturaleza. /Gustavo Torrijos
Miler Lagos ha señalado en su obras el impacto que la cultura genera sobre la naturaleza. /Gustavo Torrijos

Entre los remanentes del antiguo Teatro Odeón quedó un cuadrante neoclásico como suspendido en el aire. Miler Lagos vio en este lugar una oportunidad para albergar su obra, darle un nuevo significado y de paso devolverle el techo al lugar por medio de uno de sus videos. El espectador contempla las imágenes captadas por una cámara pegada a un hidroavión, desde su decolaje hasta que se pierde en las nubes del Ártico canadiense.

El nombre de la exposición, Rompimiento de gloria, hace alusión “a la escena pictórica barroca que, haciendo uso de técnicas de perspectiva, puntos de fuga desde la arquitectura y figuras en escorzo, produce la ilusión de un espacio casi siempre metafísico que conecta lo terrenal con lo sublime, sugiriendo la apertura del cielo desde la invención de la tridimensionalidad”.

El espacio es idóneo para crear ese puente entre cielo y tierra y evocar de alguna manera la experiencia relacionada con las iglesias barrocas cuyas bóvedas están pintadas con cielos, nubes y ángeles.

Esas imágenes que captan desde la superficie hasta el cielo en el círculo polar ártico eran para Lagos la oportunidad de ver un paisaje sin la huella física del ser humano, un ambiente agreste, aparentemente virgen, que conserva cierta naturalidad al margen de la huella del hombre. Como dato curioso, el artista cuenta que había alistado la cámara para que grabara durante dos horas, pero la temperatura congeló la batería a los 26 minutos.

Dentro de los múltiples temas que un artista puede abordar, Miler Lagos se ha dado cuenta con el tiempo de que lo que le interesa es entender la lógica de la naturaleza y tomar un lugar imparcial en la contienda que existe entre la cultura y el mundo natural. Sin embargo, afirma: “Soy un optimista de la naturaleza porque siempre nos puede dar una lección más fuerte”.

Este artista, graduado de la Universidad Nacional, ha tenido exposiciones individuales desde 2002 en destacadas galerías como Enrique Guerrero, en México, Valenzuela Klenner y Nueveochenta, en Bogotá, y Arthur Ross, en la Universidad de Pensilvania, entre otras. Ha trabajado la escultura exhaustivamente y quizás una de sus series más reconocidas sea Cimiento, unas tallas sobre apilamientos de papel que emulan con hiperrealismo troncos de árboles, creando una experiencia visual impactante. En sus propias palabras, “es un reflejo en el soporte, origen, raíz y fundación en la que la humanidad ha representado sus ideas”.

Lagos fue el primero en entrar a la residencia artística AB Projects, creada por Astrid Bastin en 2010, con la intención de construir puentes de comunicación entre Colombia y Canadá. La hizo en Toronto y en el Ártico, y el proyecto que hoy se presenta en la Fundación Teatro Odeón fue producto de la estadía en ese terreno desolado.

Las demás piezas de video y fotografía son vistas más románticas del Ártico, pero también hacen alusión a esa relación de equilibrio ambiental y desarrollo. Los únicos vestigios humanos que pudo encontrar, aparte de una temperatura elevada y el florecimiento del Ártico a causa del calentamiento global, fueron unos apilamientos de piedras que solían hacer los indígenas para crear visiones ópticas de humanos y así guiar el recorrido de los caribú que terminaría en una emboscada de caza.

Estas obras son más contemplativas, pero Lagos interviene sutilmente los paisajes para dejar su huella, haciendo rebotar muchas veces una piedra en el agua o poniendo los cachos del caribú sobre los apilamientos de piedras.

Una manera de crear a otra escala esa tensión entre naturaleza domada y virgen.

Fundación Teatro Odeón, carrera 5ª Nº 12C-85, tel.: 743 7064.Hasta el 5 de octubre.

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