Nicolás Buenaventura, un artesano de la palabra

Su propuesta teatral “Maestra Palabra” se exhibirá en Bogotá el 25 de mayo a las 7:00 p.m., en el Auditorio Sonia Fajardo Forero de la Universidad Konrad Lorenz.

El pasado domingo 16 de abril murió en Bogotá Nicholas Sperakis, destacado artista visual de origen grecoamericanoNicolás Buenaventura

En esta nueva era, en la que el mundo parece haberse resumido a una pantalla y donde la hiperconectividad es el pan de cada día, el dramaturgo, cineasta, escritor y cuentero Nicolás Buenaventura nos recuerda la importancia de la tradición oral, de la magia y enseñanza que hay detrás de las historias que, antes, fueron contadas alrededor del fuego y en lejanas aldeas.

La palabra era un asunto sagrado. Por eso Buenaventura, con más de 30 años en este arte, regresa con Maestra Palabra, un ritual sin guión, en el que los cuentos son protagonistas.

¿Cómo nació “Maestra Palabra”?
En este hacer de contar cuentos constantemente hay que responder a necesidades de festivales, de programadores, que quieren 40 minutos de cuentos o más o menos... Que no pueden programar un espectáculo porque no hay el tiempo, no hay presupuesto, (lo que hago desde hace cerca de 30 años son espectáculos, con músicos, escenografía y luces). Para responder a esa demanda, a ese espacio que también es el espacio del que cuenta cuentos, comencé a probar otras estructuras, más abiertas que los espectáculos propiamente dichos y fue naciendo una forma en la que aprendí a escuchar los cuentos de otra manera, con silencios entre uno y otro que les daban una resonancia, un eco particular, ese espacio me enseñó, me gustó, así nació Maestra Palabra.  

Nicolás Buenaventura, nacido en Cali, hijo del fallecido dramaturgo Enrique Buenaventura, ha llevado sus historias a remotos lugares como Polonia, Croacia, África, entre otros. Y Maestra Palabra está elaborada a partir de los cuentos que conforman seis de sus obras: Cuentos para mujeres (1990), La Palabra (1991), A Contracuento (1992), La guerra de los Cuervos y de los Búhos(1993), Los Cuentos del Espíritu (1995) y Mitos de creación (1998).

"Un cuentero es alguien habitado a fuerza de soledades. A lo largo de su vida se ha ido llenando de historias, de leyendas, de cuentos, mitos y epopeyas. Un grupo de valientes guerreros, que todavía no ha olvidado lo que es el honor, vive en su tobillo. Tres hombres que buscan su destino, cada uno de manera distinta y original, habitan su hombro. Una cantidad de mujeres astutas y hermosas se ha instalado en sus rodillas. Otras, más curiosas, lo recorren de arriba abajo. Un ministro honesto, lleno de principios y con un solo fin, vive detrás de su oreja. Una pareja de hermosos enamorados se ama en las comisuras de sus ojos... De un momento a otro, en una noche de bajas estrellas, estos personajes, con sus historias, deciden subir por su garganta, llegar a su boca y acontecer en su palabra". Afirma, citándose a él mismo en su libro Palabra de cuentero.

¿Qué ha heredado Nicolás Buenaventura de sus ancestros?

He heredado historias, he crecido con cuentos, he comido cuento toda la vida y me los creí todos, por eso puedo contarlos. He heredado palabras, maravillosas palabras. Citemos una, la palabra lunanca, que hoy en día poco se conoce; una mesa con una pata más corta está lunanca y no coja, coja se refiera a bípedas, para estar lunanca hay que tener cuatro patas. Nombrar bien es una de las condiciones primeras para contar. También heredé una brújula, muy necesaria porque soy capaz de perderme en un bolsillo. Heredé unas manos grandes que le dan vuelo a los cuentos.

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Descripción: 
La obra de Nicholas Sperakis está sustentada por su originalidad técnica y sus postulados ideológicos de rica plasticidad.
Autor: 
Nicolás Buenaventura

¿Es estos tiempos muy tecnológicos, qué valor le damos a la palabra?

Somos palabra, estamos hechos de palabras, es lo primero que somos, una palabra y tal vez lo que verdaderamente queda cuando nos vamos, si algo queda, es una palabra.  Las palabras son como nosotros, efímeras, nacen al ser dichas existen y mueren al ser calladas para nacer de nuevo, ese es a mi entender nuestro sentido más profundo, morir constantemente y renacer, volver a ser, ser otro. Estamos hechos de palabras y de historias, poder contar nos da la cordura necesaria para vivir la maravillosa insensatez de la vida, del mundo.

 

 

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