No se ilusionen con “Los Ilusionistas”

Después del éxito en taquilla de la primera parte, “Los ilusionistas” regresaron a salas de cine este mes. Una película que no sobrepasa a su antecesora.

En sus primeras dos semanas en Estados Unidos, "Los ilusionistas 2" recaudaron 159 millones de dólares en taquilla. / cortesía

Este 30 de junio se estrenó en las salas del país Now you see me 2 (Los ilusionistas 2). La película, dirigida por Jon M. Chu, es la continuación de la cinta con el mismo nombre que se presentó en el 2013.

El elenco continuó casi intacto: Jesse Eisenberg como Danny Atlas, el líder de los cuatro jinetes; Mark Ruffalo es Dylan Rhodes, el agente del FBI; Woody Harrelson como Merritt McKinney, quien controla la mente de los demás; Dave Franco es Jack Wilder, el maestro con las cartas; Morgan Freeman, como Thaddeus Bradley y Michael Caine es Arthur Tressler. “Todo el equipo se volvió muy unido. Y como la mayoría de nosotros trabajó en la primera película, ya teníamos unos lazos creados. Creo que todos nos queríamos, había un espíritu colaborativo, todos éramos muy propositivos y, más importante aún, todos queríamos que esta película funcionara”, cuenta Mark Ruffalo, uno de los protagonistas de la cinta.

La cuota femenina sí cambió. La actriz australiana Isla Fisher no participó de la segunda parte de la película. Según la información entregada por sus agentes, Fisher no pudo cerrar la negociación por motivos de agenda. Su reemplazo fue Lizzy Caplan, quien ha protagonizado cintas con poca trascendencia y con tramas muy parecidos: comedias juveniles, además de algunas series para televisión.

Now you see me no fue pensada para segundas partes, pero en el 2013, cuando se estrenó la primera parte, los productores replantearon la idea. Con un presupuesto de US$75 millones, recaudó US$117 millones en Estados Unidos y US$234 millones internacionalmente, dando un total de $351 millones. Fue una inversión barata.

“No creo que cualquiera de nosotros haya pensado en hacer una segunda parte cuando terminamos la primera, nunca se habló de algo así. Incluso, cuando leí el final de la primera parte, bromeaba diciendo que la historia de mi personaje podría servir para hacer una serie derivada, pero lo que nos impresionó fue que cuando salió la primera parte, estábamos compitiendo con títulos enormes y ninguno de nosotros pensó que iba a funcionar tan bien en taquilla como lo hizo”, dice Ruffalo.

La primera película, a pesar de sus errores en continuidad (cambios de ropa, irregularidad de las posiciones de los actores en las escenas y desaparición de algunos objetos en los cambios de plano), es entretenida, la simpleza de la trama la hace llamativa. Cuatro magos roban un banco con trucos increíbles y reparten el dinero entre los asistentes al show. Llevan a una supuesta bancarrota a uno de los millonarios más odiados y logran desaparecer sin pagar por su delito. La cinta cumple con la función de ese tipo de películas: desconectar por dos horas a los espectadores que llegan a la sala cansados de la oficina, los trancones y la ciudad.

La secuela, sin embargo, no es tan buena. Las escenas de magia, aunque uno las espera y las disfruta, duran demasiado. No se solucionaron los errores de continuidad y de orden. La película, como casi todas las segundas partes, se hace predecible y por eso aburrida. Se extinguieron los momentos graciosos que sí contenía la primera.

Los ilusionistas 2 le gana a su antecesora en un aspecto: hay más espacio para que los actores se luzcan. Jesse Eisenberg resalta entre los protagonistas. Aunque casi siempre se le ve en papeles similares, Eisenberg logra interpretar muy bien al hombre ambicioso, brillante y egoísta. Se le ve arriesgado, comprometido con parecer el mejor mago, sin importar que eso conlleve pasar por encima de sus compañeros. Es humillado por ser arrogante, lo que también lo hace ver más real: un ser humano que quieres rebasar sus propias posibilidades, ser el líder.

La sorpresa fue la aparición de Daniel Radcliffe, a quien en primera instancia uno se lo imagina de vuelta a la magia por su papel como Harry Potter, pero esta vez no es el mago, sino una especie de villano que quiere que los jinetes cumplan sus órdenes. “Mi personaje no es un villano para sí mismo. Walt es un hombre muy solitario, que está tratando de conseguir algunos amigos, y creo que busca agradar pero no lo logra, por eso actúa de esa manera, tratando a los jinetes de una forma no muy agradable. No soy uno de los protagonistas en la película, pero fue increíblemente divertido hacer parte de este elenco, hacer nuevos amigos y trabajar con talentos tan grandes”, cuenta Radcliffe.

Todavía queda la deuda con una maga más audaz, inteligente y al nivel de los papeles desarrollados por hombres. Aunque Isla Fisher hace un buen papel en la primera película, queda corta ante “los poderes” de los otros magos. Siempre detrás, aprendiendo de los maestros, maestros que siempre son hombres. El papel de Lizzy Caplan, Lula, es tibio. No hay la complejidad de un personaje que exija mucho más que una linda cara. Desde el comienzo de la película la muestran como una fan del grupo de los cuatro jinetes que hizo un truco ridículo en años anteriores. A pesar de que en algunas escenas se deja ver como una experta maga, Caplan no logra convencer, porque no solo aparece muy poco haciendo trucos sino que, además, sus líneas en la mayoría de escenas son completamente vacías. Intenta ser graciosa, pero no lo logra.

Un buen apunte de esta saga es la música. La banda sonora de ambas películas le sirve como apoyo a la historia. Brian Tyler hace un buen trabajo poniendo a cada escena el ritmo justo.

El suspenso de esta segunda parte, como fue apenas abordado en la primera, tiene que ver con el grupo secreto The eye (El ojo), que controla los movimientos de los cuatro jinetes y que, aparentemente, los cuida. Quedan baches en esa parte del fundamento, aunque aparece cuando debe aparecer y de manera coherente con lo que se plantea en la trama de ambas cintas.

No hay que ilusionarse con Los ilusionistas 2: aunque sirve para una distracción momentánea, no entretiene completamente. No nos desconecta.

 

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