“Esto no es un ‘estafan comedy’”

“Mucho animal”, original de César Augusto Betancur (Pucheros), es una obra protagonizada por Robinson Díaz y Alberto Barrero. Los dos actores aceptaron desglosar el montaje y hablar sobre la actualidad del oficio teatral en Colombia.

Con el montaje “Mucho animal”, Robinson Díaz y Alberto Barrero agudizan el sentido de la observación. / Cortesía
Con el montaje “Mucho animal”, Robinson Díaz y Alberto Barrero agudizan el sentido de la observación. / Cortesía

Robinson Díaz (R.D.): Antes de llegar a este proyecto de Mucho animal, que estrenamos hoy, yo me sobrecargaba mucho para salir a escena y tenía unas rutinas físicas muy exigentes, así que llegaba a las tablas muy cansado. Luego descubrí que mientras más relajado esté en escena es mejor para mí.

Alberto Barrero (A.B.): ¿Pero cuando usted hacía ese calentamiento, pensaba que estaba ejercitándose más de lo necesario?

R.D.: Claro. Por eso desde Mucho animal decidí estar muy relajado y, aunque entreno durante la semana en mi casa, antes de la presentación solamente realizo estiramientos. ¿Usted cómo hace su entrenamiento, Alberto?

A.B.: Entre semana, cuando estoy en temporada teatral, trato de hacer mucho cardio, como más sano, elimino la carne y para mí es fundamental antes de salir a escena hacer estiramientos. Si yo no estiro siento que a mi máquina le falta el aceite.

R.D.: Creo que ahora trabajamos ambos más en función de estar tranquilos y he encontrado que la palabra clave aquí es estar más disponibles y listos a responder con lo que suceda en escena.

A.B.: Yo recuerdo una vez que usted me dijo que la concentración no es hacia adentro sino hacia afuera, teniendo en cuenta lo que está pasando. Desde ese momento mi cabeza funciona diferente.

R.D.: En México, por ejemplo, los empresarios tienen una manía y es que antes de la presentación van al camerino a saludar a los artistas. Yo, al comienzo, me choqueaba con eso porque pensaba que uno tenía que estar muy concentrado para la escena, pero gracias a eso me he despojado de todo ese purismo. Es importante soltar el cotidiano, pero lo mejor es estar muy tranquilo.

A.B.: Yo trato de hacer una burbuja unos diez minutos antes para estar conmigo mismo.

R.D.: Con diez minutos que uno haga eso queda listo para la escena.

A.B.: Lo que nos pasó con la obra anterior, La fiesta del Cabo, fue que nos tocó prepararnos muy poco y teníamos solo dos segundos para salir a escena porque todo el mundo quería fotos con nosotros.

R.D.: ¿Pero es que ahí uno qué hace?, ¿se neurotiza? Yo ya rompí con ese esquema de: “yo antes de escena no quiero saber de nada y por favor ténganme todo blanco y rosas rojas”. Hoy creo que eso es una pendejada y uno como artista lo que debe es estar dispuesto a lo que va a pasar porque el público quiero verlo a uno y manosear, tocar y sentir. Esa concesión la debe uno hacer porque el público no cree que está cerca del personaje de la televisión.

A.B.: Yo siento una cosa respecto a su relación con la gente, y es que el público ama a Robinson Díaz y usted puede hacer lo que quiera sobre el escenario. Lo que pasa es que usted tiene una responsabilidad y la asume desde su profesionalismo.

R.D.: Con usted llevamos muchos años trabajando juntos y hemos descubierto que los públicos han cambiado mucho. La gente ya no quiere ver algo y sentirse ajeno, el público no quiere saber que hay una pared entre el oferente y el receptor, así que la exigencia para quien se para sobre las tablas es distinta. Creo que nosotros hemos desteatralizado el oficio y nos hemos acercado al público. La gente quiere satisfacción cuando va a teatro, porque le toca desplazarse, buscar parqueadero y pagar las entradas, que son costosas, y uno como oferente debe otorgarle un espectáculo digno.

A.B.: Así es, el público viene a ver al artista y uno sobre el escenario no puede salir con una babosada.

R.D.: Creo que el problema de los espectáculos en la actualidad es que no conectan con el público. Eso no quiere decir que toque hacer comedia todo el tiempo y sumarse al “stafan comedy”. Mucho animal no es un stafan comedy. Nos gusta hacer teatro, pero con la conciencia de entregarle a la gente un tema que conecte. Aquí tenemos el deber de la corresponsabilidad porque la gente hizo una inversión.

A.B.: Yo he asistido a algunos espectáculos en los que me he sentido estafado realmente. Ahora puedo decir que lo que más me gusta de Mucho animal es que a mí se me ha agudizado la sensibilidad. Para este montaje fue necesario observar a todos los animales y entender cómo miran, cómo respiran, y me tocó recordar ejercicios que se hacen cuando uno está en la escuela.

R.D.: A mí se me alborotó la responsabilidad a partir de Mucho animal. Ahora quiero fortalecer mi propia compañía de actuación para no depender de nadie. En este momento soy autónomo, propietario y dueño de lo que hago y tengo clientela. Yo estoy ansioso de contar historias y me gusta crear las oportunidades.

A.B.: Es que es muy claro eso, porque las oportunidades para los actores simplemente no se están dando y toca buscarlas.

R.D.: Dentro de mis recursos ya tengo talento y muchos premios de lo que sea, pero el presente es distinto y ahora estoy en Mucho animal y con mi propia compañía. Mi compromiso ahora es llenar el Teatro Patria todos los días con esta idea, que es original y disparatada. Yo no puedo vivir de las glorias del pasado, ni estar nostálgico con lo que hice.

A.B.: Uno de los hechos más maravillosos que he encontrado en este montaje es que los textos los podemos ir modificando de acuerdo con la escena, aunque lo consultamos siempre con el dramaturgo.

R.D.: Antes yo hacía teatro de director y era el más juicioso con la letra. Ahora con Pucheros (César Augusto Betancur) entendemos que él es el dramaturgo, pero nosotros somos actores y tenemos derecho a componer, porque los públicos son distintos. Las obras con él son una retroalimentación y este experimento es un teatro de los actores y no un subgénero de la literatura. Estamos vivos y eso se tiene que ver en escena. El teatro no se tiene que convertir en un circo, pero es necesario dejar la mentalidad victoriana que tenemos.

A.B.: Aquí tenemos la fortuna de trabajar con dramaturgo propio y con productora propia. Eso es una bendición y siento que cuando estoy aquí, me ubico en mi realidad. La televisión es otro funcionamiento, porque se aprende uno el libreto, pero aquí estamos entre amigos.

R.D.: El teatro es una permanencia. Es de las pocas cosas que no puede tocar la realidad virtual. Se trata de una realidad única. Aquí es una vez, pasó y listo. Esto es como un encuentro con un amante, es un rito atávico. Yo me paro aquí y le echo un rollo al espectador contándole una experiencia propia, así que déjennos compartir con ustedes este montaje para ser testigos de que todos somos Mucho animal.

En temporada a partir de hoy 30 de junio, hasta el 6 de agosto. Teatro Patria, Calle 106 con carrera séptima (Bogotá). Información y boletería: www.primerafila.com.co

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