Novela sobre Bernardo de Gálvez muestra a hispanos su peso en Estados Unidos

El diplomático y escritor español Eduardo Garrigues busca desde la literatura que los hispanos conozcan y se enorgullezcan de la contribución "decisiva" de España y también de las antiguas colonias españolas en América a la formación de Estados Unidos.

Cortesía Flickr

Patrono honorífico de la Fundación Consejo España-Estados Unidos y exdirector de la Casa de América de Madrid, Garrigues presentará hoy en el Centro Cultural Español en Miami una novela sobre el militar Bernardo de Gálvez (1746-1786), quien tuvo una participación destacada en la guerra de independencia estadounidense.

La novela "El que tenga valor que me siga", en cuya adaptación para televisión trabaja Garrigues junto a la productora Morena Films, es uno de los frutos de la "revelación" que el autor tuvo cuando llegó a Los Ángeles (EE.UU.) como cónsul general de España en los años 90, dice en una entrevista con Efe.

"Me encontré con un Estados Unidos que hablaba español", subraya Garrigues, quien en 1961, cuando tenía solo 17 años, ganó el Premio Gijón de Novela Corta por "El canto del urogallo" y hoy tiene una larga lista de obras publicadas, muchas de ellas históricas.

Ahora ha entrelazado la ficción y la realidad histórica para contar la historia de Gálvez, mucho menos conocida que la del general francés Lafayette, pese a que su labor fue "decisiva", pues frenó la presencia británica en el Misisipi y el Golfo de México y ayudo así a la victoria de las fuerzas de George Washington en el norte.

Garrigues apunta a la "ambivalencia" mostrada por el Gobierno español desde el inicio de la rebelión de las colonias inglesas en Norteamérica como causa de que la importancia que España tuvo en lo que hoy es Estados Unidos -llegó a controlar dos tercios del territorio estadounidense actual- y en su independencia haya pasado inadvertida para el gran público durante siglos.

Los españoles apoyaban a los rebeldes, primeramente de manera "secreta", por "darle una patada a los ingleses", a los que España declaró la guerra en 1779, pues al rey Carlos III no le podía gustar una rebelión así, entre otras cosas porque las colonias de España en América podían seguir el ejemplo, como así fue décadas más tarde.

La prueba de que el trato no fue el mismo que a Lafayette es que hubo que esperar hasta 2014 para que Bernardo de Gálvez fuera nombrado ciudadano honorífico de Estados Unidos y su retrato fuera colgado en el Congreso en Washington.

Nacido en 1746 en Macharaviaya (Málaga) y militar español de carrera, Gálvez tomó posesión en 1777 como gobernador del territorio de Luisiana, cedido por Francia a España, y durante la Guerra de Independencia, aliado con los rebeldes norteamericanos, comandó las fuerzas españolas que conquistaron la plaza de Pensacola en 1781, lo que marcó la retirada británica de la península de Florida.

Gracias a eso logró la amistad del que sería el primer presidente de EE.UU., George Washington, y marchó junto a él en Filadelfia en el desfile militar del 4 de julio que conmemoró la victoria rebelde sobre los británicos.

Terminó sus días como virrey de Nueva España, hoy México, donde murió en extrañas circunstancias, hasta el punto que hay historiadores que aseguran que fue envenenado, dice Garrigues, a quien le gustaría que Antonio Banderas, malagueño como Gálvez, lo interpretara en la serie televisiva.

El escritor presenta en su libro al militar español como "un héroe de carne y hueso, con luces y sombras". Engreído y soberbio, pero también valiente, con capacidad de liderazgo y de "aunar voluntades" y "una visión humanitaria de los indios".

Sobre su papel en la toma de la fortaleza en Pensacola, en cuya bahía entró en solitario bajo el fuego de las baterías inglesas, las investigaciones hechas por Garrigues indican que al parecer antes de ese gesto, Gálvez supo por un espía que había enviado que las balas de los cañones no podían alcanzarlo.

Para Garrigues, lo importante de presentar su novela en Estados Unidos es que abre la puerta a que las personas de ascendencia hispana se "interioricen" del peso histórico que tienen.

Junto a Gálvez lucharon en favor de los independentistas soldados llegados de España y también de Cuba y de otros territorios de Hispanoamérica, pero además parte de la ayuda monetaria que recibieron los patriotas también provino de las colonias españolas en América, señala.

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