La nueva cara de Antonio Nariño

Por medio de una intervención urbana que presenta las facetas del prócer como impresor, lector y periodista, la Biblioteca Nacional conmemora los 250 años de su natalicio.

Antonio Nariño, el periodista, es el mural principal de la exposición que se realiza en la Biblioteca Nacional. La intervención fue de Toxicómano. / Cortesía Biblioteca Nacional

¿Sabe usted quién es Antonio Nariño? Tal vez en las clases de historia fue donde por primera vez escuchó hablar de él. Le dijeron que estudió filosofía, derecho, fue político y militar, y que una de sus actuaciones más importantes es la traducción y publicación de la Declaración de los Derechos del Hombre y del Ciudadano en 1793 –proclamados por la Revolución francesa– hecho por el que fue condenado a prisión. Pero el motivo por el que, quizá, más lo recordamos es por ser uno de los hombres más sobresalientes de la época de la Independencia de la Nueva Granada y el tercer presidente titular de la República.

Sin embargo, antes de ser un prócer de la patria, Antonio Nariño fue joven lector, pensador, periodista, impresor y humanista. Inclusive algunos de sus estudiosos resaltan su pasión por explorar las ideas modernas y por desarrollar su espíritu hacia la libertad de expresión. Razón por la que alrededor de su figura se han dicho cosas como que siempre promovió la Independencia, que el documento que imprimió tuvo gran difusión o que fue masón.

Por lo anterior es que varios historiadores se han encargado de estudiar su vida y obra, todo en pro de esclarecer la historia y hacer que perduren sus pensamientos entre las nuevas generaciones.

Han pasado 250 años del nacimiento de Nariño, por esto la Biblioteca Nacional ha decidido rendirle un homenaje a su legado con una exposición que busca encantar a los más jóvenes.

En compañía de artistas urbanos decidieron renovar la imagen que tenemos de Nariño, hicieron de su vida algo llamativo para los ojos de los transeúntes y lo convirtieron en un muchacho del siglo XXI. Además, reinterpretaron los Derechos del Hombre a través de fotografías, una muestra museográfica en donde reconstruyeron El Santuario, el espacio en el que hacía sus tertulias, e hicieron un especial multimedia interactivo*.

“La idea de esta propuesta es llegarle a nuevos públicos. Lo que termina pasando con la historia del siglo XVIII es que se queda entre los especialistas, queremos que el público joven venga y se empape de la historia para que se empiecen a apropiar del tema”, explica Alexánder Chaparro, el historiador encargado de investigar a Antonio Nariño para esta muestra.

“Ahora o nunca. Las ideas son para divulgar”

Por primera vez el hall central de la biblioteca fue intervenido por manos de artistas urbanos. Toxicómano, Erre y Lesivo fueron los encargados de reproducir gráficamente al nuevo Nariño por medio de tres murales en los que está el “Toño” periodista, el lector y el impresor.

“Cada detalle que hicieron ellos da cuenta de una síntesis conceptual, de una necesidad por comunicar y hacer un puente entre el pasado y el presente. Es por esto que en el Nariño impresor está la imprenta. En el caso del periodista vemos como eje principal la comunicación, está el mapa del virreinato, La Bagatela y algo más contemporáneo como la bandera LGBTI, simbolizando la lucha por la igualdad que aún está pendiente”, explica Chaparro.

Para el caso de “Toño” lector, Erre la única mujer de esta intervención, representó una serie de los libros más importantes que tenía Nariño en su biblioteca –se calcula que en total eran cerca de dos mil volúmenes– de escritores y pensadores que lo inspiraron como es el caso de Montesquieu.

Reinterpretación de los Derechos del hombre

“Crecí con la idea que los Derechos del Hombre habían circulado profusamente y cuando comencé a determinar que esto no fue así, que fueron solamente dos ejemplares, me sorprendí. Sin embargo, aún hay gente que como yo cree que fueron más, pero está claro que no hay pruebas que demuestren esto”, comenta Chaparro.

Una parte de esta muestra está dedicada a los Derechos del Hombre que editó Nariño de la Declaración extraída de la Revolución francesa, un documento prohibido por su carácter progresista y revolucionario en aquella época. Pero actualmente merece su reinterpretación y análisis entre los jóvenes. De esta manera se presenta una muestra gráfica de cada derecho y una adaptación al presente.

Nariño en la tertulia

Esta exhibición que reúne la historia de Nariño antes de la Independencia, también presenta parte de los libros que se encontraban en su biblioteca y la carta en la que le expresa a José Celestino Mutis su deseo de crear la tertulia “El Arcano Sublime de la Filantropía”, idea que provino de leer libros conocidos escritos por religiosos peninsulares que habían viajado por Europa. Se calcula que para finales del periodo virreinal funcionaban tres tertulias importantes en Santafé.

Este fue un espacio creado para los intelectuales más importantes del siglo XVIII, en el caso de Nariño, sólo fue integrada por hombres y no había ningún español peninsular como invitado. Más allá de ser un espacio de divertimiento, era un ejercicio en el que “se leen los papeles, se critica y se conversa sobre aquellos asuntos”, según comentaba en su carta Nariño.

Para Chaparro en estas reuniones se hablaba de ciencia, filosofía, política, religión y especialmente de educación, porque todos los que la conformaban sabían que era la única manera de formar nuevos ciudadanos. También reconoce que “eventualmente se podía hablar de una revolución o una rebelión, pero más como una idea difusa, porque lo que hacían era hablar de las reformas importantes en el seno de la monarquía, de lo que funcionaba bien o no”.

Este ha sido el espacio que más polémica ha causado entre los investigadores contemporáneos pues se cree que la tertulia de Nariño constituye el primer círculo masónico. No obstante, Chaparro comenta mientras recorre El Santuario, que “no tenemos elementos de juicio suficientes para decir si era o no masón. Lo importante es rescatar los sustratos doctrinales de los que siempre se han visto como el pensamiento de Nariño”.

En el salón de los tertulianos que estaría ubicado en la casa del prócer y que nunca se terminó de construir según los planos iniciales, es donde termina el recorrido por la vida y obra del joven revolucionario Antonio Nariño. Eso sí dejando como enseñanza que hay que leer mucho para apropiarnos de la historia y ser tan críticos como lo fue él en su tiempo. 

* Visite la página web http://www.bibliotecanacional.gov.co/ para ver el módulo virtual de la exposición.