Las nuevas 'Julietas'

Hoy se estrena ‘Ella en Shakespeare’ en Casa E, una obra sobre la violencia de género.

Érik Rodríguez y Alejandra Borrero, protagonistas de ‘Ella en Shakespeare’. / Cortesía Casa E

“¿Cuánto tiempo se necesita para apuñalar 26 veces a una mujer?”, pregunta Alejandra Borrero aún vestida como Desdémona, su personaje. Está agitada, conmovida. Acaban de clavarle un cuchillo en escena las mismas 26 veces que Javier Ceballos a su esposa Vivian Urrego dos años atrás. “Las obras de Shakespeare parecen escritas para este momento, pero no y seguimos en lo mismo”. Con esa analogía, el espectador sale convencido de lo que Borrero y su equipo pretendían demostrar: se necesita una eternidad para matar con esa sevicia y nadie hizo nada para salvarla. Ni a Vivian en la vida real, ni a Desdémona en el teatro.

Ella en Shakespeare es un viaje a la dramaturgia clásica, pero cargado de actualidad. Sin caer en transgresiones mezquinas a los guiones originales, la puesta en escena es un discurso contra el machismo del presente, contra la agresión a la mujer. La sensación final es que las mujeres en Colombia, de una forma u otra, aún sufren en medio de los esquemas sociales y familiares que vivieron Ofelia o Julieta en plena Edad Media. Aman servicialmente, lloran en silencio, duermen llenas de temores de los que nunca hablan.

La obra hace parte de la campaña “Ni con el pétalo de una rosa”, liderada por la actriz, en la que de la mano de la Unidad de Víctimas se crean radionovelas, exposiciones y se utiliza el arte como catalizador para luchar contra la violencia de género. El año pasado también se presentó un montaje sobre la trata de personas, protagonizado por cinco mujer víctimas. “Ahí entiendes para qué sirve realmente ser una imagen pública. No hay nada mejor que ver a estas mujeres que han sufrido tanto, víctimas de las peores cosas, sentirse fuertes, con poder”, afirma.

Pero este drama no es solo un comentario social. En términos estéticos y de calidad actoral, también logra conmover al público. Borrero actúa con la fuerza de sus ojos. Siente el dolor de sus personajes, los sufre de forma tal que una vez se baja del escenario sigue perturbada. Su compañero de escena, Érik Rodríguez, se hace odiar: es la representación del villano, del agresor que solo encuentra superioridad a través de la fuerza física y los insultos.

Rodríguez, que veía a Borrero en televisión y la admiraba desde niño, ahora casi ni cree estar a su lado, compartiendo escenario. Aunque ella no se da cuenta. Luce asustada, como si fuera una de sus primeras veces en Cali. “Para mí, esta obra es un reto brutal. He estado nerviosa como pocas veces en mi vida. No es solo lo que este personaje significa para mi carrera como actriz, sino lo que estamos contando detrás de eso”.

Manuel Orjuela, su director, decidió situar el montaje sobre un escenario blanco y una serie de acompañamientos sonoros y visuales refuerzan el mensaje.

La obra hace parte de los cuatro montajes que se estrenan hoy en Casa E, un lugar que tiene 10 espacios para funciones y que mezcla teatro ‘comercial’ con propuestas independientes que responden a las críticas que algunas veces ha recibido su creadora. “Yo hago teatro comercial porque tengo que pagar las cuentas, pero también tenemos la sala Mayolo, en la que estamos formando un público. ¡Y sí que es difícil llenar 67 sillas”, asegura Borrero.

Desde hace cinco años, Casa E quería desarrollar una historia relacionada con el tema de género. “Pero no podíamos hacer cualquier cosa”, dice la actriz. Solo cuando surgió la idea de usar a Shakespeare para que nos contara de nuevo lo que ya contó hace 400 años y que parecemos no saber o esquivar, Borrero quiso hacer parte. Llevaba una buena temporada por fuera de las tablas. Ahora que volvió, confirmó lo que siempre supo: “¡Carajo, yo no quiero sino ensayar”.

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@mariangelauc
Casa E: Av. carrera 24 No. 41-69

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