Olga de Amaral, creadora de la imagen del Cartagena X Festival de Música

La bogotana representa en su obra “Décimo” la unión de las dos almas del encuentro: Latinoamérica y Europa.

Toda la obra alquímica de Olga de Amaral combina materiales, estilos y formas que dejan en la sombra sus orígenes. / Andrés Londoño

Para conmemorar los diez años del Cartagena Festival Internacional de Música, la artista bogotana Olga de Amaral creó un telar en el que primero estaban los dedos; en las puntas: un susurro, un estallido, un nacimiento. Nudos, historia y mestizaje. Luego, silencio. La obra. Hay oro y plata, un pedazo de colonia dentro de cada hilo. Los relatos de los chamanes en las ceremonias a mediados del siglo XV. Formas geométricas que representan la identidad de un pueblo.

Olga de Amaral es bogotana, estudió textiles y diseño en Cranbrook Academy of Art, de Estados Unidos. Es la fundadora y directora del Departamento de Textiles de la Universidad de los Andes. Tiene más de 44 exposiciones individuales y ha recorrido el mundo con sus obras, que revelan imágenes precolombinas cargadas de simbología y una voz —un canto— parecida a la de los rituales que ella ilustra a través de sus piezas.

Toda su obra alquímica combina materiales, estilos y formas que dejan en la sombra sus orígenes. Lleva cinco décadas de constante producción e investigación en el campo textil, explorando las posibilidades constructivas no sólo en telares anudados a mano, sino en estructuras modulares en diferentes materiales que proporcionan versatilidad en los formatos y riqueza visual a sus obras.

“El absurdo cabe en todo. Todo es permitido en el arte, hasta lo que se considera absurdo, siempre y cuando esté el espíritu detrás. Lo que es importante en el arte no es lo que se haga o lo que se muestre, sino que tenga la capacidad de reflejar el alma del artista y que le aporte algo más a la humanidad”, afirma Olga de Amaral acerca de su obra.

Hacia tierra firme

Era necesario un mapa, una señal para llegar a tierra firme. Olga de Amaral lo hizo. Un telar azul, dorado y verde, el mapa del Festival, que este año conmemora su edición número diez. Un círculo y dentro la tierra: un cadáver insepulto.

Cartagena se convierte en el escenario en el que el sol que muere en el mar aparece en la noche en el brillo de las trompetas, de las flautas, de los saxofones. “Décimo”, la obra especial para el Festival, compara las dos almas del encuentro: el alma europea y el alma latinoamericana. Un aporte que pretende reafirmar, en relación con los contenidos, su propia identidad.

Olga de Amaral capta en esta imagen las músicas europeas que llegan filtradas al Nuevo Continente por el mundo hispánico. Hilos que descienden y cambian de color como barcos que surcan el Atlántico y llevan consigo danzas, canciones, melodías e instrumentos de su tierra.

La bogotana se debe a la luz, la influencia del sol sobre su trabajo ha sido una constante: “Era el sol, la vida para el mundo precolombino, pero su luz y su color presidieron luego los altares de las iglesias coloniales. Conservo el recuerdo de aquella luz como conservo también el recuerdo del olor a cera quemada en los templos”, dijo alguna vez.

Pocas veces trabaja sobre un tema predeterminado. Hay días en los que se despierta de “un extraño letargo” y ve la pieza sobre la que va a trabajar. Es como si la hubiera soñado, sin ser consciente de que es un sueño. “Yo la he visto en algún mundo y, de pronto, recreo algo que había imaginado".