Olga Orozco, un viaje hacia el trasmundo

A propósito de la FILBo 31, me parece importante destacar la obra de la poeta argentina Olga Orozco, cuya edición de Poesía Completa (de Adriana Hidalgo editora), merece ser tenida en cuenta, ya que constituye “el identikit de una voz que desde lejos nos convoca a actualizar todos los libros en uno nuevo”.

La poeta argentina Olga Orozco, para quien "la poesía reserva para sí misma la misteriosa gratificación de asir lo inasible y expresar lo inexpresable". Cortesía

Su trayectoria se ha caracterizado por esta búsqueda implacable, en la que “Desde lejos”, su primer libro (publicado en 1946), ya nos habla del último, o en palabras suyas: “Son los seres que fui los que me aguardan”, siendo el tiempo de la subjetividad tan inexpresable y tan inasible como la muerte”.

Considerada una de las poetas más importantes argentinas y latinoamericanas de la década del 40, galardonada con varios premios de los cuales el Premio de Literatura Latinoamericana y del Caribe Juan Rulfo es una de las distinciones más importantes en lengua hispánica en 1998, la obra de Olga Nilda Gugliotta Orozco (Santa Rosa de Toay, 1920- Buenos Aires, 1999), corresponde, según el crítico peruano Miguel de Oviedo, a un gran proceso renovador de la segunda década del S XX que introduce un cambio sustancial en la poesía hispanoamericana. Una obra que tiene cierta proximidad con las de sus compatriotas argentinos y coetáneos Enrique Molina y Alberto Girri.

A este movimiento pertenecerían cultivadores de diversas estéticas como Jorge Eduardo Eielson, Javier  Sologuren y Carlos Germán Belli, de Perú; Juan Sánchez Peláez, de Venezuela; Fernando Charry Lara y Jorge Gaitán Durán, de Colombia; Eliseo Diego, de Cuba, Roberto Juarroz y Enrique Molina, de Argentina; Ernesto Cardenal, de Nicaragua, Rubén Bonifaz Nuño y Rosario Castellanos, de México, que buscaron cada uno a su manera, devolverle a la poesía la libertad creadora, la originalidad y la esencialidad, teniendo como común denominador la experiencia directa de las corrientes de vanguardia, dominando en ellos el impulso por sintetizarlas de manera personal para hacerlas coincidir con la situación concreta y real que se vive en nuestro continente.

Se diría que se tiende a desconocer el papel de la poesía femenina en todo este proceso. Por eso queremos destacar la presencia de esta autora y seguramente de otras voces femeninas presentes en la Feria. Pero esta poeta, ciertamente polifacética, trabajó en el periodismo -empleando varios seudónimos- y dirigió algunas publicaciones literarias, además de colaborar en la revista Canto al lado de su primer esposo, el poeta Miguel Ángel Gómez. También hacía comentarios sobre teatro clásico español y argentino en Radio Municipal y fue además actriz teatral (personaje Mónica Videla 1947-1954) trabajando en Radio Splendid en la compañía de Nydia Reynal y Héctor Coire. En los años sesenta, sería redactora en la revista Claudia y organizaba el horóscopo del diario Clarín durante los años 1968 y 1974.  Pertenecería a la generación denominada también de «Tercera Vanguardia» de marcada tendencia surrealista, que sería precisamente la llamada a colocar la poesía dentro de un contexto hispanoamericano recibiendo el influjo de poetas como San Juan de la Cruz, Rimbaud, Gérald de Nerval, dentro de un contexto de modernidad ya marcado por la obra de Baudelaire, Lautréamond, Milosz o Rilke.

Podemos decir que Olga Orozco nos deja una obra donde la presencia de lo mágico en lo cotidiano le abre nuevas posibilidades al lenguaje a través de símbolos, imágenes y percepciones que en el plano fenoménico, permiten acceder a un mundo interior que da cuenta de otros planos -otra dimensión del tiempo y la realidad-, más allá de vivir de “este lado” del decir y del vivir, lo que podría llamarse dentro del orden del trasmundo.

Ya lo mencionaba el Nobel Octavio Paz o la filósofa española María Zambrano (quien fuera discípula de Martin Heidegger) que la poesía es una forma de conocimiento con los medios propios de ella y la imaginación poética. Diríamos que la poesía de Olga Orozco es una exploración verdadera y continua que se vuelve  ascesis espiritual (sin caer en dogmatismos), en busca de la verdad poética que nos revela con su lenguaje aspectos del mundo interior que se vuelven un bello monumento de creación poética lúcida y apasionada, producto de la sensibilidad y la reflexión.

Así su obra es un dialogo permanente con un más allá, y sus habitantes-hablantes son aquellos que “rondan la niebla” (aludiendo a uno de sus poemas más inquietantes); es decir, aquellas altas alteridades que la esperan más allá: sus ausencias amadas, “los seres que fui los que me aguardan”, así como las niñas que fue (la niña cruel de la alegría, la de los sueños, la de la soledad, dice, en el referido poema), buscando una expresión personal y vital que derivó en verso libre.

Al recibir el otrora Premio de Literatura de América Latina y del Caribe Juan Rulfo, en 1998, dijo en entrevista con Claudia Posadas (2014): “la poesía reserva para sí misma la misteriosa gratificación de asir lo inasible y expresar lo inexpresable”. Estas “manifestaciones” implican la eterna paradoja de expresar, “con esta boca, en este mundo”, como dice uno de sus poemas más citados, aquello que pertenece a otra conciencia. Así este diálogo pertenece a un tiempo no lineal en un desdoblamiento constante que incluye el espacio en el cual la poeta se ubica a través de la evocación de la memoria y la exploración racional del inconsciente (muy diferente del automatismo surrealista), para conectarse con esas voces anteriores y posteriores a ella misma.

A propósito de la oferta bibliográfica presente en los stand de la Feria, podríamos también recomendar importantes antologías a nivel hispanoamericano como la reedición de Relámpagos de lo invisible (F.C.E, 2009); Eclipses y fulgores (Lumen, Barcelona, 1998); Obra Poética de Olga Orozco (Biblioteca Ayacucho, 2000); El jardín posible (Ed. Danza, Argentina, 2009), así como de otros libros poco difundidos en México como Yo, Claudia (Ed. Danza, Argentina, 2012), con prólogo de la poeta argentina Marisa Negri, que rescata artículos publicados entre 1964 y 1974 en la revista Claudia de Argentina.

 

últimas noticias

Jugar: una rebeldía de infancia (I)

Un homenaje a la resistencia afgana