Ópera para escuchar con los ojos cerrados

La Orquesta Filarmónica de Bogotá, dirigida por Enrique Arturo Diemecke, interpretará mañana esta obra con la que conmemora el bicentenario del compositor alemán.

La soprano Rosa D’Imperio representa el papel de Isolda, en el montaje de la Orquesta Filarmónica de Bogotá, dirigida por Enrique Arturo Diemecke. / Cortesía OFB
La soprano Rosa D’Imperio representa el papel de Isolda, en el montaje de la Orquesta Filarmónica de Bogotá, dirigida por Enrique Arturo Diemecke. / Cortesía OFB

Una pregunta fue la base sobre la que Enrique Arturo Diemecke estructuró el montaje Tristán e Isolda de Richard Wagner. El cuestionamiento fue tan fuerte como sincero: ¿La orquesta que yo tengo en frente es capaz de hacer una versión impactante sobre esta obra? La respuesta se demoró un poco en llegar a la cabeza del director mexicano, porque consideró muchos aspectos y después de leer y releer sobre el compositor alemán; luego de escuchar y de ver miles de adaptaciones, y con el tiempo suficiente para evidenciar las potencialidades y disminuir las limitaciones de la Orquesta Filarmónica de Bogotá (OFB), llegó a la conclusión que le sirvió como respuesta: “¡Claro que es capaz!”.

Diemecke, director titular de la OFB desde hace algunos años, pensó inicialmente que aquella pregunta y esa respuesta motivadora podían ser elementos suficientes para comenzar el abordaje de una pieza musical basada en una leyenda de amor, que ha logrado influenciar buena parte de los desarrollos de las humanidades desde su estreno el 10 de junio de 1865 en Múnich. Desde la filosofía de Arthur Schopenhauer, pasando por el pensamiento de Friedrich Nietzsche, el psicoanálisis de Sigmund Freud y cientos de figuras literarias de poetas y escritores, han sentido el influjo de esta compleja partitura cuyo primer director fue Hans von Bülow.

“La idea de hacer el montaje de Tristán e Isolda fue en principio una excusa para conmemorar los 200 años del natalicio de Richard Wagner. Luego me puse en la tarea de buscar a los cantantes, y esa labor implicó un buen tiempo porque se requieren de voces especiales. Tanto Tristán como Isolda necesitan características particulares, porque deben tener un entrenamiento distinto. La ópera alemana es mucho más demandante, y por eso solo pude poner el primer ladrillo para realizar la puesta en escena cuando recibí la respuesta de los dos personajes principales confirmados”, cuenta Enrique Arturo Diemecke, quien siente que con la interpretación de una obra de Richard Wagner se le cumplen varios de sus máximos sueños.

Para encontrar las voces, el director de orquesta mexicano consultó a varios expertos en ópera. No se había dado cuenta, pero tenía al alcance de la mano el talento primordial. Al tenor italiano Carlo Scibelli (Tristán) lo conoció desde hace dos años cuando estuvo en Colombia participando en la Octava Sinfonía, de Gustav Mahler, mientras que con la soprano de Puerto Rico Rosa D’Imperio (Isolda) tuvo contacto, porque fue invitada por la Filarmónica, para un montaje especial de música española, aspecto que se le facilitaba enormemente por la apropiación del idioma.

“Ya con las voces principales definidas, opté por hacer algo distinto. Me incliné por la forma de concierto, así que no vamos a tener escenografía. Recibí varios comentarios de especialistas que conocieron las interpretaciones primarias de la pieza y leyeron textos del ruso Piotr Ilich Chaikovski, quien la vio en su estreno y manifestó que esa ópera la podía ver con los ojos cerrados, porque la composición operática va describiendo los personajes con motivos pequeños. Eso fue innovador en su momento y revolucionó la escena. Yo trato de hacer que la disfruten también con los ojos cerrados”, asegura el mexicano.

Para los directores, el hecho de adaptar a Wagner es uno de los ejercicios más exigentes. Quien está en frente de los músicos debe encontrar el equilibrio, porque la orquestación requiere de la concentración de todos los participantes desde el comienzo hasta el final. Por fortuna, para Enrique Arturo Diemecke, él dirige una orquesta muy competitiva como la Filarmónica de Bogotá, que con mucho respeto se le midió a interpretar Tristán e Isolda.

“Nosotros como orquesta estamos trabajando como si se tratara de un concierto, y por eso lo hacemos por episodios. Hace poco hicimos el primer acto y ahora nos enfrentamos al segundo y al tercero acto de Tristán e Isolda. Es una versión un poco más condensada y compacta, para que dure dos horas y la gente no se canse de ver el montaje”, aclara el director de la Filarmónica, quien luego de interpretar a Wagner tiene el compromiso de comandar a sus músicos durante una extensa gira por Perú y Ecuador, países a los que les mostrará su versión de la Quinta Sinfonía de Gustav Mahler; el poema sinfónico Íntima de Adolfo Mejía, y Calamarí, basado en el repertorio de Lucho Bermúdez.

 

Actos II y III de Tristán e Isolda. Sábado 22 de junio, 4:00 p.m. Auditorio León de Greiff de la Universidad Nacional. Información y boletería en: 5936300 y www.tuboleta.com.

 

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