Orquesta de la esperanza

Más de 80 músicos jóvenes, bajo la dirección del colombiano Andrés Orozco-Estrada, se presentan hoy en el auditorio León de Greiff.

Andrés Orozco-Estrada llegó justo para ubicar el timón de la Filarmónica Joven de Colombia (FJC) en la dirección adecuada. Los músicos ya tenían encima la complejidad de una convocatoria exigente y la alegría de haberla ganado entre muchos aspirantes y agotadoras jornadas de ensayo. Orozco, por su parte, traía el reconocimiento internacional al ser uno de los directores de orquesta más destacados del momento, la oportunidad de compartir sus logros en Viena, Austria, con sus colegas en plena formación, y la capacidad para transmitirles sus conocimientos.

El encuentro entre el maestro y sus dirigidos se produjo hace pocos días en Paipa, Boyacá, lugar escogido para que los más de 80 músicos integrantes de la orquesta FJC realizaran sus ensayos y se prepararan artísticamente para sus conciertos. La maquinaria de la agrupación, como el mismo Andrés Orozco-Estrada manifiesta, estaba lo suficientemente aceitada para emprender cualquier actividad. Sin embargo, él no quería llegar cuando el carro estuviera en movimiento y solicitó estar ahí para recorrer el primer metro, tal vez el más importante de todos. La Fundación Bolívar Davivienda, gestora de la iniciativa, aceptó y lo esperó.

“La orquesta tuvo una primera etapa de ensamblaje con el recientemente desaparecido maestro Matthew Hazelwood, luego pasó a un proceso de revisión, de ajustes, de ultimar detalles, y ahora está preparada para meterle primera y que empiece a caminar, a sonar tal y como debe ser”, aseguró Orozco horas antes de su debut como responsable máximo, invitado eso sí, de todo el proyecto FJC.

Para este director, nacido en Medellín en 1977 y quien ya ha trabajado con algunas de las orquestas más importantes de la escena clásica, como la Filarmónica de Viena, la Filarmónica de Múnich, Gewandhaus de Leipzig, la Orquesta Sinfónica de Viena, entre otras, hay diferencias sustanciales entre dirigir una orquesta de músicos profesionales y pararse en frente de un colectivo en formación. Con los adultos se dedica a explorar sus capacidades interpretativas, mientras que con los más jóvenes cree que tiene la obligación de estar pendiente de su entorno, y su rol es semejante al de un guía. No se atreve a calificar una u otra experiencia como mejor o peor, son sólo diferentes.

“El gran reto con la FJC es que tenemos muchachos provenientes de distintas regiones del país y con niveles interpretativos distintos. Lo que queda demostrado con el proyecto es que los procesos a largo plazo pueden funcionar muy bien. El secreto está en trabajar fuerte y que tengan un acompañamiento permanente durante su crecimiento. Lo que he hecho con ellos es mirarlos a futuro, porque su presente es sólido y mi esperanza es que cada vez que me encuentre con ellos, el resultado sea mejor”, dice el músico.

El hecho de poder compartir sus experiencias con los muchachos lo ha hecho crecer como profesional. Orozco se ha sentido muy responsable de este proceso y los jóvenes se han contagiado de ese sentimiento. La dirección de esta orquesta en plena formación ha sido una posibilidad muy grande para él, ha sido como un regalo para recargar la energía y recordar aquellos niveles de entrega de antaño.

“Una orquesta joven está llena de novedad y eso es muy gratificante para mí como director. Los muchachos me han llenado de motivación, de energía y espero no perder ese impulso jamás”, concluye Andrés Orozco-Estrada, quien estará hoy frente a la Filarmónica Joven de Colombia y al lado del violinista Sarah Chang. Esta iniciativa ya arrancó en forma, afinó su sonido y espera recorrer muchos kilómetros.

Hoy, 11 a.m., Auditorio León de Greiff, Universidad Nacional.

 

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