¿Pedofilia o simplemente arte?

Sobran los motivos no para hablar del video, sino para condenar la desproporcionada reacción ante su contenido.

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Elastic Heart, el más reciente video de la cantante australiana Sia, causó polémica en las redes sociales, donde se le acusa de promover la pedofilia. En el video, el actor Shia LaBeouf, de 28 años, y Maddie Ziegler, de 12, bailan dentro de una jaula, semidesnudos, cubiertos con trusas desgastadas color piel. Se arrastran, se contorsionan y gesticulan entre la angustia y las ansias de libertad. Por esa coreografía el video ha sido visto más de 16 millones de veces en YouTube, y se convirtió en Trending Topic mundial.

Luego del escándalo, la artista hizo frente a las críticas, y a través de su cuenta en Twitter pidió disculpas por el suceso. Aclaró que lo único que buscaba era crear algo emotivo, no molestar al público. "Me disculpo con aquellos que se sintieron ofendidos por Elastic Heart. Mi intención fue crear contenido emocional y no molestar a nadie", escribió, y aseguró que Maddie y Shia eran los personajes ideales para esta interpretación.

Se le acusa de evocar algún tipo de contenido sexual. Yo en cambio creo que se trata más bien de un ligero e inofensivo erotismo. En ese caso creo que cabe aclarar que contenido sexual y erotismo son dos cosas muy distintas: el contenido sexual es explícito, el erotismo tiene muchos matices y muchos grados de explicitud. Puede derivar de una simple evocación, y el verbo "evocar" significa "traer algo a la memoria o a la imaginación", "llamar a los espíritus y a los muertos, suponiéndolos capaces de acudir a los conjuros e invocaciones". Me gustaría enfatizar en la palabra "imaginación": lo que se sugiere, o lo que se invoca, no está allí realmente, es fantasmal, etéreo, invisible. Hay que imaginarlo para poder verlo.

Creo firmemente que el video musical, por más que esté inscrito en una industria, puede ser una forma más de arte contemporáneo. Este, además, enmarca una coreografía, una danza, que como todas las otras formas de arte, evoca. Esa una de las funciones del arte, si no la más importante: sacudir a alguien mediante la evocación de algo. Por otro lado, el arte carga con una larga tradición de erotismo, y es el mundo de las sugerencias. Gracias a ello son posibles las múltiples lecturas.

Pero el arte no le gana a la vida en cuanto a erotismo se refiere. Los seres humanos, así lo quieran negar quienes niegan el cuerpo, nos relacionamos eróticamente con el mundo y con los otros (eso no implica tener encuentros sexuales con todo lo que se pasee ante nosotros). Antes de pensar, nuestro cuerpo capta sensaciones. Somos, ante todo, seres sensoriales, sensuales. Allí empieza y termina la vida. Sin embargo existe una forma menos instintiva y más intelectual de erotismo, que se desarrolla precisamente en el arte.

Si efectivamente acusamos el video de Sia de "evocar" una conducta pedófila, entramos en varios niveles de discusión. En primer lugar, no hay rastro explícito de un encuentro sexual entre los protagonistas, así que el video, en su más escueta lectura, no muestra nada ofensivo. En segundo lugar, acusar a alguien o a algo de "evocar" cierto sentido es como acusar a una persona de asesinato porque, tal vez, habría podido cometer el crimen. Pero se es inocente hasta que se demuestre lo contrario. La evocación tiene ese poder: deja rastro sin dejarlo, sugiere sin decir, ni mostrar, y permite múltiples lecturas, absolutamente abiertas.

En tercer lugar, si en efecto el video evocara una conducta social y legalmente reprobable como la pedofilia, aun así no tendría por qué ser puesto en tela de juicio. Pueden sentirse ofendidos aquellos que lean entre líneas un contenido sexual, y sin embargo la pedofilia es una realidad que se puede mostrar mediante el arte sin querer necesariamente aprobar esa conducta. Eso es lo que tiene el arte: la obra se separa del artista. Sia no hubiera tenido que salir a disculparse y a justificar su video. Que el video hable por sí mismo, y que sus espectadores lo lean como les plazca. Ella no debe explicar su significado ni pedir perdón públicamente por lo que el video muestra, pues al arte la escudan su propia e intrínseca ambigüedad y el derecho a la libre expresión.

Por otro lado, es sorprendente que en pleno siglo XXI sigamos en búsqueda de orígenes, sentidos, explicaciones, al menos en cuanto al arte se refiere. "El video es asqueroso y perturbador, ¡¡Por favor explícalo!!", pidió un twittero desesperado en medio del revuelo. Pero si nos tomáramos en serio el arte –cualquiera de sus formas– dejaríamos de pedirle al artista que rindiera cuentas por su trabajo, o que nos baraje el contenido que nosotros no pudimos procesar.

Sí: la coreografía transmite una intimidad entre los protagonistas. ¿Pero por qué la interacción entre seres cuya diferencia generacional es notoria transmite, inmediatamente, la idea de una conducta sexual inapropiada? ¿Es acaso imposible que exista intimidad de otro tipo entre una niña y un hombre?

LaBeuf y Ziegler, de hecho, parecen representar más animales que personas, o al ser humano en sus orígenes, en la edad más primitiva de la historia, cuando no había lenguaje pero sí había guerras. Según el Washington Post, la misma Maddie Ziegler afirmó: "Sia me pidió que imaginara que era un lobo, que habíamos estado conviviendo en esa jaula. Es por eso que estoy silbando, mordiendo y retorciéndome a lo largo del video. Al principio yo soy la más fuerte, y trato de derrumbarlo. Luego, hacia el final, cuando él me carga y me deja caer, allí es cuando trata de luchar conmigo. Al final nos volvemos amigos".

Tal vez esa lectura retorcida proviene, inconscientemente, de conocer el recorrido del actor Shia LaBeouf. El año pasado protagonizó la película Ninfomanía, volúmenes 1 y 2, del director Lars Von Trier (una cinta, ahí sí, con alto contenido sexual), y recientemente dijo haber sido víctima de abuso sexual. Tal vez la historia del artista entró a mediar en la percepción de algunos, en su manera de leer un video que nada tiene que ver con los otros trabajos de LaBeouf.

Estoy de acuerdo con el rapero Professor Green cuando dice que "el problema está en la gente que lo ve de manera sexual, no en el video". Es desconcertante que incluso los jóvenes twitteros, sigan exigiendo jaulas –así, grandes, como la del video, las jaulas del conservadurismo dogmático – en vez de exigir más libertad.

 

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