La pelea entre el Mincultura y dos artistas

El poeta Harold Alvarado y el cineasta Carlos Palau criticaron a la ministra por anomalías en sus funciones. Garcés, que los demandó por injuria, dijo que sus acusaciones son "temerarias".

Harold Alvarado Tenorio, poeta (Izq). La ministra Mariana Garcés (Dcha). / Archivo - El Espectador

 El asunto, en resumen, es así: la ministra de Cultura, Mariana Garcés, demandó a finales del mes pasado al poeta Harold Alvarado Tenorio y al cineasta Carlos Palau por una serie de acusaciones en su contra, publicadas en diversos medios. Antes y después de la demanda, tanto los artistas como la ministra —ella a través de su abogado, Élmer José Montaña— han dado a conocer su punto de vista sobre la situación: Alvarado y Palau dicen que sólo realizaron críticas a determinadas acciones de la ministra y que están en todo su derecho; Garcés dice que debe defender su honra y su nombre.

¿De qué acusan a la ministra y cuál es la historia de este enfrentamiento? Intenté contactar a Alvarado Tenorio y al abogado Montaña, pero ambos tenían sus celulares apagados. La ministra de Cultura ha dicho en repetidas ocasiones que sólo su apoderado hablará a los medios; en la Oficina de Comunicaciones del ministerio tampoco contestaron. Pese a que la ministra realizó una sola demanda en contra de los dos artistas, las acusaciones tienen orígenes distintos. Hay que deshilar la madeja poco a poco.

El caso HAT


A finales de julio pasado, cuando el Premio Nacional de Poesía fue entregado al poeta Horacio Benavides, Alvarado Tenorio (conocido como HAT) acusó al Ministerio de Cultura, y a Garcés en particular, de entregar dicho premio por amistades con el poeta. Alvarado argüía, entre otras cosas, que dos miembros del jurado —Piedad Bonnett y Ramón Cote Baraibar— ya habían publicado el mismo libro premiado en 2008 y que eran cercanos al ganador. En efecto, dicha publicación existió y era, en buena parte, la misma que había ganado el premio. Un grupo de escritores publicó una carta en favor de Horacio Benavides, defendiendo que se le hubiera otorgado el premio. El Ministerio de Cultura, sin embargo, no se pronunció. “Sabido es que los premios no se los gana quien se los merece sino quien tiene amigos entre el jurado y quien ofrece el estímulo”, dijo Alvarado Tenorio. Por ese tiempo, él era uno de los opcionados para el Premio Vida y Obra de esa misma cartera.

Fueron publicadas numerosas columnas y diatribas a favor y en contra de Alvarado. En el curso de tres meses, el poeta —nacido en Buga, de 68 años— publicó algunos artículos sobre el tema; el pasado 26 de septiembre, el medio independiente Las 2 Orillas dio a conocer un derecho de petición de Alvarado dirigido a la ministra Garcés. Allí, el poeta le formulaba más de 20 preguntas sobre su administración, entre ellas por qué había escogido a los jurados del premio después de conocer a los participantes (aunque, de acuerdo con el reglamento, toda obra llega con un seudónimo y el nombre real del autor sólo se conoce al final) y quién había nombrado al grupo de jurados. Además inquiría por las relaciones de Garcés con Paul Dury, que fue director de la Orquesta Filarmónica del Valle y a quien, según Alvarado, Garcés habría entregado contratos multimillonarios por su cercanía.

Fue por esos días que llegó a manos de Alvarado, y también de Palau, la citación a audiencia de conciliación para el pasado 1º de octubre. Los artistas pidieron aplazarla y Palau, en una carta que circuló por internet, aseguró que la conciliación comenzará el 23 de octubre. Sin embargo, el abogado de Garcés, Élmer Montaña, asistió a la audiencia planeada; al parecer, en palabras de los artistas, Montaña buscó que el caso pasara de una vez a juicio, argumentando la ausencia de los artistas en la audiencia.


El caso Palau


Semanas atrás, una estudiante preguntó a Carlos Palau si, en su opinión, la ministra Garcés tenía un conflicto de intereses al entregar $1.400 millones a Proartes para patrocinar la Bienal de Danza en Cali —que está planeada para noviembre—, dado que Garcés había sido años atrás asistente de Amparo Sinisterra de Carvajal, directora de Proartes, y tenía una larga amistad con ella. Garcés también fue directora ejecutiva de la misma entidad. Palau, a través de Facebook, respondió a la estudiante que presumía que sí existía y “que puede haber un caso de corrupción como los tantos que se suceden a diario”. En su respuesta, Palau también dijo que la relación entre Garcés y Sinisterra “tiene como objetivo” hacer “desaparecer” a Gloria Castro, directora de Incolballet, otra de las instituciones de ballet con gran prestigio en la escena caleña.

En total, Proartes recibió cerca de $2.400 millones: los $1.400 del Ministerio de Cultura y $1.000 millones más provenientes de la Alcaldía de Cali, como aseguró la ministra en una carta publicada en El País de Cali. En la misma misiva —el único documento en que Garcés ha hablado hasta ahora—, la ministra cuenta su historia de amistad con Sinisterra, “una de las personas más cercanas a mi vida”, y asegura que algunos “se sirven de esta amistad” para acusarla de entregar recursos sin el debido proceso.

“No estoy dispuesta a que Carlos Palau y Alvarado Tenorio pongan siquiera por un segundo en duda mi buen nombre —dice Garcés en la carta— (...). Aquí no hay nada oscuro, ni tampoco inconsulto con todas las instancias pertinentes de la ciudad, incluso con su máxima autoridad. He actuado a la luz de la ley”.
Palau ha dicho en varios medios que él sólo señaló un “presunto” caso de corrupción; Alvarado asegura que, por sus críticas, está siendo perseguido. No ha habido, hasta ahora, ningún debate libre de indignación y epítetos. El mundo de la cultura se juzga en palabras judiciales.

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