Pensamientos en voz alta

En las vísperas del aniversario cincuenta de vida administrativa del Quindío, el Encuentro Nacional de Escritores Luis Vidales dará inicio a una serie de conferencias y conversatorios en Armenia y Calarcá que irá del jueves 23 de junio al sábado 2 de julio.

Libianel Marulanda/ Cortesía

"Quindío, 50 años: pensamientos en voz alta" es el nombre que los organizadores le dieron al ciclo académico que permite reflexionar sobre distintos aspectos de la cultura quindiana. En armonía con ese espíritu aquí planteamos una entrevista a tres gestores culturales y cívicos del Quindío: Libaniel Marulanda, Sara Giraldo y Martha Alicia González. Cada uno contestó un par de pregunta sobre el tema que conocen bien: la música, el deporte y las artes plásticas, respectivamente.

Hace poco usted publicó una serie de artículos sobre músicos quindianos. ¿Qué papel jugaron las agrupaciones musicales locales en cincuenta años de vida departamental? En su opinión, ¿cuáles fueron los aportes de esas agrupaciones a la cultura quindiana?

Libaniel Marulanda: Escribí hace poco que, si al Quindío Antioquia llegó descalza, la música tropical llegó en tren. En cuanto a gustos, las circunstancias por las cuales soy músico me han llevado a valorar la creación de origen afro por encima de lo andino, aunque siento el deber de otorgarle al bambuco un origen también negro, como lo es el currulao. Y aquí es donde no entiendo el afán que tiene el país por blanquear sus ritmos. No creo tener el conocimiento y rigor que demanda la emisión de un juicio equitativo sobre la creación de nuestros músicos y agrupaciones durante un período que abarca medio siglo. Me tomo, sí, el derecho de expresarle que, igual que en la literatura, tengo la mirada puesta en el mañana, sencillamente porque todo lo quindiano es prestado. El pasado musical tanto en lo andino como en lo costeño, nos vino de afuera. Y aquí le recuerdo un verso del bambuquero mayor, Luis Carlos González: “Por los caminos caldenses llegaron las esperanzas de caucanos y vallunos, de tolimenses y paisas”. En una y otra vertiente musical aprecio y admiro bastantes músicos, autores y compositores, pero creo que ellos, en lo fundamental, están de acuerdo conmigo. Y permítame un ñapa: ¿Cómo infiernos vamos a tener conocimiento de tal o cual creación musical nueva y trascendental; de este o aquel artista, si el principal enemigo del arte bien hecho es la misma radio que solo se puede aceitar con plata?

Creo que en general la música quindiana se parece a la industria casera de las arepas. En cuanto un vecino saca un asador y consigue venderlas, en menos de un mes la cuadra ya tiene muchos vecinos haciendo lo mismo. Somos copietas, esa es la verdad. Pegados de las fórmulas fáciles, nos arropamos con la cobardía estética y seguimos amasando igual que el vecino.

¿Cuáles son las canciones compuestas por quindianos que ocupan un lugar preferente en su sentimentario?

L.M.: Como quindiano, la canción que desata mi regionalismo es el bambuco de la dupla de Bernardo Gutiérrez Hache y Evelio Moncada: “Hágame un tiple maestro”. Y créame que no me mueve la aguja por mi extrema edad: me gusta porque no es una letra pendeja, de cajón, reiterativa y cargada de adjetivos para cuadrar la rima. Es todo lo contrario y en ella encuentro esa poesía popular bien hecha, que espanta a los críticos literarios. Deploro sí, que el maestro Moncada le haya puesto el acento musical equivocado a la palabra inicial: “Hagamé” (un tiple maestro). Claro que ese es un problema común en los bambucos y sus intérpretes demasiado ortodoxos.

En este medio siglo, en su visión, ¿cuáles han sido los deportistas quindianos dignos de encomio?


Sara Giraldo


Sara Giraldo: En el primer lugar creo que se encuentra la mejor jugadora de bolos del país, Clara Juliana Guerrero: tiene múltiples medallas de juegos Panamericanos y de Centroamérica y del Caribe, Bolivarianos. Además, ha sido varias veces campeona mundial en diferentes categorías.
También está el pesista Carlos Hernán Andica, que logró clasificar dos veces a unos Juegos Olímpicos, Atenas 2004 y Pekín 2008. En China se ubicó en la décima posición, la mejor de los dos eventos.
Finalmente está Jorge Bermúdez, quien fue referente del equipo Boca Juniors de Argentina, con el que salió campeón del mundo. También fue a los juegos Olímpicos de Barcelona 1992 con el onceno colombiano y es uno de los dos quindianos que han sido convocados a la máxima selección del balompié nacional.

Hablemos de las victorias. ¿Cuáles han sido las conquistas deportivas más sobresalientes en estos cincuenta años?

S.G.: Mi primer impulso es decir que el título de liga del Deportes Quindío, no obstante, esto fue hace más de cincuenta años, y es de este lapso al que debemos referirnos. Así que me parece supremamente relevante resaltar las cuatro medallas olímpicas que obtuvimos en los Juegos Olímpicos especiales de Los Ángeles en 2015 con los deportistas Nicolás Rodríguez Mejía, en natación (oro y plata) y Paula Andrea Rivera en atletismo (dos bronces).
Han sido también sobresalientes los títulos mundiales y Panamericanos de Clara Juliana Guerrero o el subcampeonato mundial de la pequeña Silvana Muñoz en BMX, logrado en 2016.

Luego de publicar hace unos años un estudio sobre la plástica quindiana, ¿cuáles son las líneas predominantes en el arte quindiano? ¿Hay algo que diferencie el trabajo de los quindianos de la del resto de los pintores nacionales?


Martha Alicia González 


Martha Alicia González: A mi modo de ver, toda producción artística surge del mundo en el que el creador de arte vive; es decir, existe una correlación entre el desarrollo o prosperidad económica y social con imaginarios de distinta índole y la producción en el campo del arte. Debido a las características materiales y sociales en Quindío, con raíces en una economía agrícola cafetera en transición hacia el turismo rural, la producción artística es predominantemente figurativa y temáticamente costumbrista con referencias al paisaje bucólico; es una visión idílica del pasado, que se adecúa a los formatos académicos y tradicionales.

En el mundo interconectado de hoy los artistas que dialogan más con los nuevos medios se encuentran produciendo obras muy similares con posiciones contestatarias y cuestionadoras de sus realidades. En nuestro caso, eso es cierto para aquellos artistas que tienen su propia voz y cuya producción se asemejan a la de los connacionales, en su mayoría son artistas que han estudiado por fuera y se han nutrido de otras experiencias, produciendo desde aquí en un diálogo fluido con los de otras regiones. Esta postura la reivindico porque conlleva valentía y compromiso si se tiene en cuenta que en nuestro medio hay pocas entidades y espacios que favorecen los procesos innovadores.

En su opinión, ¿cuáles son las obras plásticas quindianas que merecen ser conocidas fuera de las fronteras departamentales? ¿Cuáles son los pintores que deben estar en el radar de los amantes de la plástica?

M.A.G: Antes que destacar obras emblemáticas individuales prefiero remitirme a la producción de artistas con trayectoria que trabajan en el Quindío, algunos son pintores pero la mayoría emplean otros medios como la instalación, el tejido industrial, la fotografía, el ensamblaje y la oxidación; sus obras bien pueden dialogar, en igualdad de condiciones con otras del país, así contamos con artistas como Memo Vélez, Silvia Arango, Jorge Gustavo Valencia, César Augusto Martínez, Luz Elena Mesa, Álvaro Julián Cardona, Lwdin Franco, Gloria Inés Duque, Juan Pablo Mejía y la recientemente fallecida María Ruiz. 

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