Pequeños lectores, grandes palabras

Marisol Misenta, Isol, cuenta que desde temprana edad dibuja y escribe, y que siempre busca “elegir con cuidado las palabras”.

Marisol Misenta, Isol, escritora argentina. / Cortesía
Marisol Misenta, Isol, escritora argentina. / Cortesía

Es argentina y se llama Marisol Misenta, pero sus libros la hicieron famosa como Isol. Y es brillante como una estrella. Todavía no cumplió cuarenta años y ya escribió, y sobre todo dibujó, muchísimas historias, algunas para adultos, pero en su mayoría para la literatura infantil y juvenil. Este aspecto de la creación literaria, dirigido a ganar un público joven para la lectura, tiene nombres de peso en Argentina, como María Teresa Andruetto, recientemente ganadora del Hans Christian Andersen, o Laura Devetach, acreedora del Premio Iberoamericano SM de Literatura Infantil y Juvenil. Y ahora la joven Isol, con el Astrid Lindgren, que recibió el pasado 26 de marzo. Este premio, dotado con 600 mil euros, es otorgado por Suecia desde 2003 en homenaje a la creadora de Pippi Medias Largas, una figura transgresora que significó toda una revolución en el ámbito de la literatura juvenil. El Astrid Lindgren privilegia la libertad, como lo atestiguan Isol y su obra.

La primera información que había recibido del Premio Astrid Lindgren la escuché en la radio alemana. Cuatro horas más tarde todavía seguía sin aparecer la noticia en los diarios argentinos. ¿Cómo te enteraste tú? ¿Qué impacto te produjo?

La verdad es que no estaba pendiente del premio esta vez, porque otros años estuve nominada y no sucedió, así que me ha tomado de sorpresa el llamado desde Suecia a las 7 a.m. De a poco comienzo a creerlo, es muy impresionante que hayan distinguido mi trabajo de esta manera, estoy muy agradecida. Me llena de energía, además. Aunque ahora estoy un poco agotada porque estuve dando entrevistas desde la mañana, ja, ja, ja.

Astrid Lindgren era escritora, feminista, revolucionó el concepto de la llamada literatura infantil con ‘Pippi Medias Largas, una niña diferente’. ¿Cuál fue tu acercamiento a esta escritora?

En realidad la conocí gracias a este premio, hace unos años. El personaje de Pippi es muy fuerte y moderno, es el tipo de niña que me cae bien, como la Alicia de Carroll. Mis personajes también tienen una personalidad que cuestiona lo establecido. En este aspecto creo que el premio busca mantener un espíritu de libertad y pensamiento fuera de moldes.

¿Podrías contar un poco cómo es el procedimiento para las candidaturas a este premio? Leí que tú fuiste presentada por el Banco del Libro de Venezuela.

Sí, hay entidades de varios países que presentan a sus candidatos cada año, y el Banco del Libro me honró varios años con su apoyo, el cual agradezco infinitamente. ¡Es tan importante que hayan creído en lo que hago! He tenido varios mentores, por suerte, gente que valoró mi trabajo y lo ayudó a hacerse conocido.

Eres dibujante y escritora. ¿Siempre fue así o eres más dibujante que escritora? Y ya que estamos en este aspecto de la creación de la propia obra, ¿cómo concibes tus libros?

Desde chica dibujé y escribí, pero en mi adolescencia empecé a ponerles texto a mis dibujos, juntando estos dos lenguajes. Veía que así los dibujos se potenciaban. Me encanta contar historias desde las imágenes y elegir con cuidado las palabras. Si se puede dibujar, no se escribe. Y si se escribe, a dibujar otra cosa. Mis libros suelen empezar con una imagen que me surge asociada a una frase, y funcionan para mí cuando aparece cierta extrañeza y humor.

¿Qué importancia tiene el cómic en tu creación?

El lenguaje del libro de imágenes tiene mucho en común con el cómic. Me encanta la historieta y todo lo que se puede hacer con ese formato, es como hacer una película que puedes ver con tu propio ritmo y sonido mental. Tengo influencias de muchos comiqueros argentinos, como Nine, Quino, Oski, Breccia... grandes artistas, dibujantes, narradores.

María Teresa Andruetto, Laura Devetach y ahora Isol, las tres argentinas, son ganadoras de reconocidos premios de literatura infantil. ¿Cómo interpretas esta presencia tan decisiva de la creación argentina en la literatura infantil y juvenil?

Hay mucho talento en este país, la verdad. Se lee mucho, se escribe mucho, y también desde la gráfica hay muchos autores con personalidad. Los nuevos autores de libros no piensan en hacer algo que un adulto no pueda disfrutar también, eso hace a las obras más ricas y poderosas. En los libros argentinos se respira cierta libertad y frescura artística, sumada a las ganas de romper con lo tradicional, que tal vez recién ahora llega al circuito internacional.

¿Y qué significa la presencia de tantas mujeres creadoras en particular? ¿Es un detalle menor?

No lo tengo estudiado. En el campo de la literatura infantil y juvenil hay muchas mujeres importantes aquí, habría que ver cuál es la proporción con respecto a los varones. Pero en todo caso festejo que haya colegas con tanto talento y la fuerza necesaria para producir obras originales que rompen cánones conservadores. Hay que tener mucho respeto por nuestro lector, sea de la edad que sea, y jugarse en cada libro, poner el cuerpo.

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