¡Fascinación por el trombón!

Peter Moore y Richard Uttley, complicidad instrumental

Reseña sobre la presentación del trompetista Peter Moore y del pianista Richard Uttley ofrecida el domingo 27 de agosto en la Sala de Conciertos de la Biblioteca Luis Ángel Arango, en Bogotá. Los músicos también estuvieron en Ibagué y en Girardot.

El trombonista Peter Moore y el pianista Richard Uttley interpretaron obras de Beethoveen, Mahler, Scriabin, Ewazen, Brahms, Hindemith y Pryor.Gabriel Rojas ©Banco de la República

La vida cultural en Bogotá es impresionante. Hay decenas de eventos sucediendo al mismo tiempo: desfiles, conciertos, danza, recitales, teatro, etc. El domingo 27 de agosto, en medio de esta intensa actividad, la Sala de Conciertos de la Biblioteca Luis Ángel Arango nos ofreció un remanso de sonido, el trombonista Peter Moore y el pianista Richard Uttley interpretaron un programa maravilloso, en el que incluyeron obras de Beethoveen, Mahler, Scriabin, Ewazen, Brahms, Hindemith y Pryor.

El trombón es un instrumento que ofrece una gran variedad de sonoridades y sus intérpretes han sabido aprovechar esta cualidad para usarla en diversos géneros musicales. Lo hemos escuchado en música popular como la salsa, la música para banda, el jazz y el ska, entre otros; y en música académica siendo solista en obras de compositores como Mozart, Beethoven, Wagner, Berlioz y Berio, por mencionar algunos.

Una práctica común en la música de cámara es que los intérpretes escriban adaptaciones, transcripciones y arreglos de obras muy populares o conocidas, y que las incluyan en su repertorio. En este concierto escuchamos cuatro de ellas: la Sonata en fa mayor, Op. 17 de Beethoven, original para corno francés y piano; Urlich (Luz primaria) de Mahler, original para voz y piano; Vier ernste Gesänge, Op. 121 (Las cuatro canciones serias) de Brahms, originales para voz y piano, y Fantastic Polka de Arthur Pryor, original para trombón y banda sinfónica.

Todas las versiones fueron llevadas al papel y a la escena con gran habilidad y riqueza sensible. Resalto aquí la interpretación de las canciones en las que escuchamos legatos minuciosos, una cuidada afinación y gran diversidad de matices ejecutados por el trombonista. El pianista, por su parte, interpretó de manera inteligente las partes acompañantes.

Dos momentos intensos del concierto fueron la interpretación de la Sonata para trombón y piano compuesta por Paul Hindemith, en la que fue notoria esa unión de timbres y de sensaciones que trajo a la memoria lo maravilloso que es el congeniar con alguien al tocar un instrumento y la interpretación de la Sonata para piano en fa sostenido mayor, Op. 30 de Alexander Scriabin, obra muy exigente en técnica y comprensión del lenguaje pianístico en la que Richard Uttley mostró una habilidad particular.

El concierto cerró con la compleja obra escrita por Pryor quien, al ser trombonista, conoce a la perfección el instrumento y lo aborda de manera virtuosa y exquisita en sus composiciones; la versión de Moore y Uttley de esta pieza desató un aplauso inmediato. El dúo regresó a compartir con nosotros una pieza más, esta vez parte del repertorio clásico del jazz, Misty, de Erroll Garner y Johnny Burke, más conocida por nosotros por la versión del saxofonista Stan Getz.

Me alegra saber que esta música interpretada con gran acierto recorrió otros lugares de Colombia. Morre y Uttley visitaron Ibagué y Girardot además de Bogotá. De seguro la emoción compartida allí fue similar a la disfrutada en la capital.

*Compositora, intérprete, pedagoga e improvisadora.