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"La poesía es mi forma natural de expresión"

A los 64 años, acaba de ser galardonado con el Premio Reina Sofía de Poesía Iberoamericana. A los ocho años escribió su primer poema. Ha incursionado también en la escritura de ensayos y obras de teatro.

El poeta portugués Nuno Júdice. / AFP

Nuno Júdice es un hombre de profundas raíces. Para él lo esencial en la comida es el pan, porque le recuerda su niñez en el Algarve, en Portugal. Su comida preferida se llama 'migas', un plato típico de los campesinos en el sur de Portugal, que consiste en pan amasado con aceite de oliva y ajo, frito, que puede servirse solo (tiene que ver con la pobreza en el pasado de esta región) o acompañado con carne de cerdo.

La influencia artística de Júdice llegó con el cine y una película que lo conmovió: Pierrot le fou, de Jean-Luc Godard. Júdice ha estado relacionado con Colombia. Participó en el XIV Festival Internacional de Poesía de Medellín, en junio de 2004, y tradujo la primera antología de poesía colombiana publicada en Portugal (selección de Lauren Mendinueta), Um país que sonha (Cem anos de poesia colombiana). Júdice habló para El Espectador.


¿Un poeta nace o se hace? ¿En qué momento de su vida usted se decidió por la poesía y el ensayo?

Es una opción que nunca se me presentó. Escribí el primer poema a la edad de ocho años y a partir de ahí la poesía pasó a ser parte de lo que soy. El ensayo llegó mucho después, como resultado de mi formación literaria y mi trabajo en este campo. La poesía es mi forma natural de expresión, aunque también escriba novela y teatro. El ensayo surgió por razones sobre todo profesionales, debido a que debo dar y escribir mis cursos; pero además de ello, también es un resultado de mi trabajo de investigación. Los dos géneros, no obstante, están ligados porque muchas veces mis poemas parten de ideas o de conceptos de la teoría literaria, o procuran ser, de una forma creativa, reflexiones sobre lo que significa escribir.


Hace poco, un escritor y poeta me comentó que llevaba 30 años escribiendo un libro pero que no le llegaba la inspiración. ¿Ser poeta es una cuestión de dedicación o inspiración?

La poesía es sobre todo una cuestión de dedicación. Si yo estuviese esperando la inspiración, como ocurre con el escritor del que hablas, es posible que nunca hubiera publicado un solo libro. Yo no digo que no exista: a veces el verso o la idea del poema se producen así, y no digo que uno u otro de mis poemas no hubiera nacido en esa circunstancia. Pero creo que, como diría Valéry, un poema es 10% inspiración y 90% transpiración. Además, escribir es trabajar.


¿Cuántas horas le dedica al día a su trabajo y en qué espacio lo hace?

No es fácil hacer cuentas. Son muchas horas de lectura, pero de la escritura me ocupo sobre todo al terminar la tarde y en la noche, lo cual no significa que no pueda aparecer también en otros momentos del día.


¿Quiénes fueron sus influencias?

Las principales influencias fueron los amigos que tuve en la escuela secundaria y luego en la universidad, además de algunos excelentes profesores en mi adolescencia de estudiante de liceo, en especial dos escritores: Mário Dioníso, poeta y novelista ligado al movimiento neorrealista, y Vergílio Ferreira, un gran escritor y filósofo en la línea de Camus y de Sartre. Tuve la suerte de tener una gran biblioteca en casa, donde encontré las grandes obras de los siglos XIX y XX portugués.


¿En pleno siglo XXI se puede vivir exclusivamente para ser un poeta?

Creo que en ningún siglo, pero en el siglo XXI aún menos, porque estamos en un período en el que a lo que se le da importancia es al aspecto material de la vida y las cosas. En mi caso, tener otro trabajo siempre ha sido estimulante, sobre todo porque me gusta enseñar. He tenido, sin embargo, períodos en los que todo el tiempo estaba dedicado a escribir, y lo que aprendí de esa experiencia es que ser poeta de dedicación exclusiva no era muy saludable.


¿Cuál es su poeta latinoamericano preferido?

Es una pregunta que no me gusta que me hagan, porque aparecen rápidamente los nombres más evidentes, desde Pablo Neruda, Álvaro Mutis, Drummond de Andrade, Octavio Paz, pero yo respondería con el nombre de aquel que fue crucial para encontrar mi camino poético: Jorge Luis Borges.


Si tuviera que elegir entre Neruda y Bolaño, ¿a quien elegiría?

A pesar de todo, Neruda. No tanto por aquello de que tiene una influencia épica en su continente y en su país natal, sino por haber sido un poeta lírico con grandes poemas de amor.


¿Tres libros que no pueden faltar en tu biblioteca?

La poesía de Álvaro de Campos (heterónimo modernista de Fernando Pessoa), Las elegías de Duino, de Rilke, y Ficciones, de Borges.


¿Su poema más importante y el que más se ha demorado en escribir?

Es difícil elegir. Además, normalmente no me tardo mucho tiempo para escribir un poema. Sin embargo, podría señalar Relação das rotas navais, del libro Meditación sobre las ruinas.


¿Cómo la poesía nos ayuda a comprender el mundo?

Nos ayuda a ver de una forma diferente las cosas que observamos y que a menudo vivimos cotidianamente. La poesía que me interesa es la que transforma nuestra visión del mundo.


¿Qué obra le recomienda a alguien que quiera aproximarse a su obra?

Diría que el libro Meditación sobre las ruinas, porque en él se puede encontrar toda la base de mi obra poética.


¿El libro que le recomienda leer a aquel que se inicia en la poesía?

La correspondencia de Rimbaud. Casi todas las cartas fueron escritas después de haber abandonado la poesía. Constituyen un acto de reflexión sobre lo que es la poesía en el sentido de “alquimia del verbo”, que nos obliga a ver las palabras como un material que es al mismo tiempo delicado y explosivo.


¿Qué piensa de la actual crisis económica y social que vive Europa?

Escribí una novela publicada a principios de 2013: A implosão’ ('Implosión'), que denuncia la situación regresiva que vive Europa. El problema son los errores cometidos por las políticas impuestas por los tratados europeos sin la regulación que se requeriría. Se están atribuyendo las culpas a la población de algunos países, entre ellos Portugal, y se está imponiendo una pena severa que está creando un rechazo a esta Europa que llegó a ser vista como sinónimo de progreso y de igualdad social. Es posible que la crisis ya esté pasando, pero los fantasmas de extremismo vivido durante la última guerra pueden regresar.


Entonces parece no existir salida…

En la actualidad existe una corriente política que ya ha tomado conciencia del abismo al que la ideología del empobrecimiento y la desigualdad estaba arrastrando a Europa. Los países del sur, desde Portugal hasta Grecia, pasando por Francia e Italia, fueron injustamente castigados. Es posible que todavía podamos remediar el mal que fue hecho. Todo depende ahora de las elecciones del parlamento europeo y la designación del nuevo comisario. Espero que sea de una corriente opuesta a la corriente del ultraliberalismo, que tome el poder y corrija el desastroso rumbo actual.

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