“La poesía nace del asombro”

La libertad, el erotismo y el amor por la ciencia son las temáticas abordadas por el escritor antioqueño Carlos Framb, autor de la polémica historia “Del otro lado del jardín”.

El narrador y poeta Carlos Framb asegura que se inspiró en lecturas científicas para escribir su texto “Deslumbramiento”. / Archivo particular

Luego de la polémica provocada por Del otro lado del jardín, la historia de los últimos días de su madre y al tiempo una defensa del derecho a la muerte asistida, el poeta y narrador Carlos Framb (Sonsón, 1964) cuenta en Deslumbramiento, su más reciente libro, los momentos importantes de su formación afectiva e intelectual. Escrito en un lenguaje que a veces deja de contar y comienza a cantar, Deslumbramiento ahonda en los temas que han sido centrales en la obra de Framb: la libertad, el erotismo y el amor por la ciencia.

“Deslumbramiento” es la narración de una parte de su vida: desde su infancia hasta su temprana madurez. ¿Qué criterios tuvo a la hora de decidir qué hechos irían en el libro?

Más que un anecdotario, me propuse realizar una cronología de epifanías y revelaciones, de experiencias y encuentros cercanos a lo poético. En este y mis demás libros el registro es el asombro, y es así porque asombro y deslumbramiento han sido constantes en mi vida. Inicialmente, el plan se circunscribía a la infancia, pero a medida que avanzaba en la redacción del texto descubrí que podía ampliarlo hasta “la mitad del camino de la vida”. Los hechos “deslumbrantes” a partir de mi adolescencia han sido en gran parte los descubrimientos intelectuales y algunos viajes, los encuentros con el erotismo y la psicodelia.

El tono de “Deslumbramiento” es muy cercano a la poesía: en varios pasajes no se cuenta sino que se canta. ¿Cree que el poeta, por su mirada y formación, corre riesgos a la hora de escribir un relato en prosa?

Creo que Borges tiene razón al decir que cada obra confía al autor la forma que busca: la prosa o el verso llano o, como en el caso de Deslumbramiento, una prosa narrativa que se sutiliza por momentos hasta volverse poema. Es lo mágico del lenguaje y de la novela, género versátil donde todo cabe. Percibo cierta evolución en mi escritura. Mi primer libro, Antínoo, está compuesto por un manojo de poemas en verso y dos o tres poemas en prosa. Un día en el paraíso, mi segundo libro, contiene sólo poemas en prosa. Del otro lado del jardín es una narrativa con algunas páginas poéticas y Deslumbramiento es, creo y espero, una armonización de narración y lenguaje poético.

En varios momentos del libro usted señala la importancia que ha tenido en su vida la lectura de libros de divulgación científica. ¿Cuál es, en su experiencia, la poesía de la ciencia?

Desde que a mis veinte años descubrí a Carl Sagan, la aventura de la ciencia y el fastuoso modelo del universo construido por ella han sido para mí una fuente inagotable de perplejidad y maravilla. Desde mis primeros poemas he querido expresar algo de ese arrobamiento ante un mundo tan exquisito, misterioso y complejo. Dice Aristóteles que la filosofía nace del asombro. También, creo, la poesía nace del asombro. Y qué más asombroso que los descubrimientos de la física, la cosmología y la biología modernas, qué más asombroso que este “Cosmos de cuasar y quark, galaxia espiral y evanescente mariposa, Cosmos de espacio curvo y tiempo elástico, aurora boreal y lluvia meteórica, lente gravitatoria y ser hacedor de ciencia y poesía, Cosmos de quietud y vértigo, tiniebla y fuego, más estremecedor que cualquier mito y más fantástico que cualquier ficción, Cosmos que, con el colibrí, la nube y la estrella, vuela”.

También hay en las páginas de “Deslumbramiento” un registro de las lecturas que más lo marcaron. ¿Cuáles son aquellos libros a los que vuelve con frecuencia? ¿Qué autores le han ayudado a encontrar su voz poética?

Algunos libros a los que vuelvo son la poesía de Borges, Cavafis, Whitman, Pessoa y Omar Khayyam. También a prosistas como Michel Tournier, Thomas Bernhard y Schopenhauer. Los autores que más han influido en mí como escritor son Borges, Yourcenar, Carl Sagan y los poetas de la Grecia antigua.

Las páginas finales del libro cuentan la escena de un intento de suicidio en Argentina. ¿Sigue esa puerta abierta?

Claro que sí. Como afirma Plinio, la libertad para desprenderse de la existencia es un bien precioso. He intentado cruzarla, pero me ha salvado la literatura.

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