Polémica por exposición del Louvre sobre el arte alemán

La muestra ha sido catalogada como "un escándalo político-cultural" por presentar al nazismo como un destino ineluctable del arte alemán.

Imagen del museo de Louvre.
Imagen del museo de Louvre.AFP

Dos grandes diarios alemanes consideraron estereotipada y simplista una exposición en el Louvre que, según afirman, presenta al nazismo como un destino ineluctable del arte alemán, lo cual fue desmentido enérgicamente por el prestigioso museo de París.

La exposición "Sobre Alemania (1800-1939), de Friedrich a Beckmann", inaugurada a fines de marzo por el primer ministro francés Jean-Marc Ayrault y el ministro alemán delegado para la Cultura Bernd Neumann, es una de las más importantes manifestaciones culturales que Francia consagra a su vecino.

El muy respetado semanario Die Zeit fue el primero en criticar esta exposición de más de 200 obras, que dura hasta el 24 de junio, denunciando "un escándalo político-cultural".

"¿Acaso el arte alemán siempre fue programado para la catástrofe y la guerra?", se preguntó este periódico generalmente considerado de izquierda, sugiriendo que se trata del punto de vista de los comisarios de la exposición.

Die Zeit, que recuerda que esta exposición fue colocada bajo el alto patrocinio del presidente francés François Hollande y de la canciller alemana Angela Merkel, sostiene que la exposición acredita la tesis de una "vía alemana singular" (el "Sonderweg").

Para el cotidiano conservador Frankfurter Allgemeine Zeitung (FAZ), el Louvre "improvisó su propia historia de Alemania, y esta historia confirma todos los clichés sobre un vecino sombrío y romántico-peligroso".

Este diario, uno de los títulos más respetados de la prensa alemana, considera "problemático" el final de la exposición, que muestra un extracto del filme "Los dioses del estadio" de Leni Riefenstahl, una directora genial que fue una allegada de Adolf Hitler y estaba fascinada con el Tercer Reich.

Un terrible "Infierno de los pájaros", pintado en 1938 por Max Beckmann, quien en esa época estaba refugiado en Holanda, también se encuentra al final de la exhibición. Un pájaro terrorífico, que sin duda alguna hace pensar en el águila del Tercer Reich, hiere con un cuchillo a un hombre caído y atado, que aparentemente simboliza al artista.

"El nacional-socialismo, por el cual termina la exposición, aparece como un destino ineluctable en forma premonitoria en el arte, y no como una evolución política junto a la cual existen otras alternativas", analiza el FAZ.

Estos dos periódicos subrayan también que no hay referencias a dos corrientes artísticas de gran importancia, como el movimiento arquitectónico Bauhaus o los expresionistas de "Der Blaue Reiter". Tampoco se menciona a la Alemania políglota e influenciada sobre todo por la Francia de los años 20", añade FAZ.

Estas acusaciones disgustaron profundamente al museo parisino. El Louvre "está sorprendido y profundamente apenado por esta recepción sumamente polémica" de su exposición, escribió Henri Loyrette, presidente director saliente del Louvre, en una carta dirigida a Die Zeit el 11 de abril, cuando faltaban tres días para el fin de su mandato.

El Louvre, en "un espíritu de cooperación cultural", quiso asociar a una institución alemana de París, el Centro Alemán de Historia del Arte.

Esta exposición, "totalmente producida y financiada por el Louvre", se dirige al gran público, explicó Loyrette.

Andreas Beyer, director del Centro Alemán de Historia del Arte en París y uno de los comisarios de la exposición, lamentó en declaraciones a Die Zeit haber sido "excluido" de la interpretación de esta muestra.

El cotidiano berlinés Tagesspiegel no está lejos de denunciar una querella pueblerina y destacó el pasado fin de semana, en un tono mucho más positivo: "Rara vez el interés por el arte y la cultura alemanas han sido tan grandes como en la actualidad" en Francia.