Las posibilidades de la línea

El artista Luis Lizardo presenta la exposición ‘Dibujos bogotanos’, realizados con plástico.

Una anécdota trivial y cotidiana detonó la idea de trabajar con el plástico. El restaurante bogotano en el que Luis Lizardo almorzaba se encontraba en obra y un gran plástico negro cubría la mitad del establecimiento, pero había un agujero que dejaba pasar la luz. Fue entonces, en ese momento y con esa imagen que lo impactó, cuando decidió cuál sería el próximo material con el que desarrollaría su obra.

Este pintor venezolano necesita trabajar en paralelo otros soportes, investigar otras técnicas que le den un respiro creativo y físico a su arte de base: la pintura. El collage, la fotografía, el dibujo no sólo dan nuevos aires sino que alimentan la pintura.

Para Lizardo, el material va dictando la obra y eso, al final, es lo que lo seduce a utilizar distintos ingredientes, porque hay unos que hablan por sí solos y todos ofrecen distintos caminos. El plástico pertenece a una etapa, a un ciclo que quizá termine cuando sienta que ha aprovechado todo su potencial.

Y así lo demuestra su exhibición, hecha a partir de bolsas plásticas, negras en su mayoría, que va recortando con tijeras, y cuyo resultado son múltiples posibilidades de un dibujo de características tridimensionales. La línea se dobla, se escurre y se contrae para evidenciar la flexibilidad que da el material a pesar de que hay cierto dominio con las tijeras. Muchas de las piezas son autónomas, pero al juntarlas forman tapices de pared y otros colgantes. Estos últimos corresponden al trabajo de recorte de una sola bolsa que el artista plancha entre acetatos a través de una máquina de rodillos. Lo que entra por un lado y lo que sale posteriormente es casi resultado del azar y un motivo de sorpresa. Nunca se puede controlar totalmente lo que saldrá en el otro extremo. Son como unos dibujos a ciegas.

“Dibujar aquí es ir despojando el material, lo voy reduciendo hasta que casi desaparezca”. Lizardo confiesa el carácter obsesivo que revela cuando se enfrenta a un rectángulo de plástico porque lo quiere vaciar, aprovecharlo al máximo. “Es un desdibujo del dibujo”, sentencia para mostrar su trabajo de depuración.

La sorpresa no es sólo para el artista sino para el espectador al descubrir las combinaciones infinitas que salen de una simple bolsa de plástico y los poéticos resultados visuales. Son obras de gran formato que tienen varias capas de lectura y de visión. Estos dibujos colgados, estas mallas que parecen tejidas, llaman la atención por el potencial que da un solo color como queriendo volver a la esencia, a lo básico.

Cra. 5 Nº 26B-76. Tel.: 282 0973.

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