Premier de “El extraño caso del vampiro vegetariano”

A un año de la muerte del cineasta y artista barranquillero Luis Ernesto Arocha, el público caleño contó con una proyección inédita de su último trabajo el pasado 10 de noviembre. Entrevista con David Covo, codirector de “El extraño caso del vampiro vegetariano”

Archivo particular

Luis Ernesto Arocha, arquitecto de profesión y cineasta empírico, fue un personaje fundamental para las artes y el cine en Colombia. Su nombre resulta aún desconocido para muchos, a pesar haber estado inmerso en el arte neoyorkino en la década de los sesentas.  Exhibió y compartió en los mismos espacios que Andy Warhol y Stan Brakhage. Cuando regresó a nuestro país, logró consolidarse como uno de los pioneros del cine experimental.  También fue un gran documentalista, trabajando temáticas relacionadas con los artistas conceptuales y las fiestas populares.

En la última década Luis Ernesto centró su interés en hacer cine de ficción. Entrevistamos a la persona que más compartió con él en sus últimos años, David Covo, director de cine egresado de la escuela de San Antonio de los Baños en Cuba. A continuación, todas las anécdotas detrás de la producción de El extraño caso del vampiro vegetariano (2017).

Luis Ernesto Arocha se caracterizó por estar vinculado a varios circuitos artísticos y cinematográficos del país. Este año se le realizará un homenaje en el Festival Internacional de Cine de Cali. ¿Cómo fue su relación con esta ciudad?

Llegado Luis Ernesto a Colombia, en la segunda mitad de la década de los sesenta, empieza a trabajar como profesor en la facultad de arquitectura de la Universidad Nacional en Bogotá.  En ese año conoce a Bernardo Salcedo (artista plástico) y decide hacer una película a partir de sus esculturas llamada Las ventanas de Salcedo (1966). Al año siguiente se realizó en Cali el Festival de las Artes y Lucho decide participar con esa película obteniendo una mención espacial por parte del jurado del festival. Fue una revelación para el público ver las posibilidades que tiene el cine en relación a las artes. En el marco del festival Lucho logra exhibir su película Motherlove (1964), realizada en Estados Unidos y expuesta en la Filmmakers Cinematheque de Nueva York, recibiendo premios y reconocimientos. Es una cinta experimental sobre la historia de un vampiro que robaba flores del cementerio de Nueva Orleans para comérselas y que después buscaba una víctima para llevarle sangre a su mamá paralitica. El Festival de las Artes sirvió para que Luis Ernesto proyectara en varios espacios el corto del vampiro con muy buena recepción del público. Hace un año, cuando murió Luis Ernesto, Luis Ospina escribió una nota sobre cómo lo influenció de niño ver el Drácula de Motherlove: le sirvió para darse cuenta que existía una forma de contar historias que se salía de lo convencional y que se podía hacer cine sin la necesidad de gastarse los millones de millones.

Otra relación con Cali es que gracias a la amistad que tenía Lucho con Álvaro Cepeda Samudio y con Enrique Grau llegó a conocer a Diego León Giraldo. Entre los dos realizaron muchos documentales alrededor de Colombia sobre temas de folclore y fiestas regionales. Uno de esos es Cali es salsa (1975) rodado en 35mm en plena época del sobreprecio.    

Las obras de Arocha oscilan entre lo experimental y el documental. Trabajó temáticas que iban desde el arte moderno y conceptual a lo popular e idiosincrático del país. ¿Por qué decide al final de su carrera retomar la temática del vampirismo trabajada en uno de sus primeras películas? ¿Cómo resultó usted involucrado en este proyecto?

Muchas de sus películas se han perdido, él fue muy descuidado, era muy desprendido de las cosas.  No estaba apegado a lo material y tenía muy poco cuidado con su obra. Entonces varias de sus películas se perdieron. La que más le dolió que desapareciera fue Motherlove. Nunca quedó del todo claro cómo fue, al parecer tuvo que ver con una casa que poseía y cuyos papeles le robaron. Perdió la casa y entre las cosas que había estaba la copia de Motherlove.

Conocí a Luis Ernesto a finales de 2009, en la casa de mi prima Bibiana Vélez, una artista plástica bastante conocida que ahora vive en España. Una tarde Bibiana me dijo “quiero que conozcas a Luis Ernesto, de pronto hacen algo juntos. Me parece que van a conectar muy bien”.

Inicialmente, Lucho me presentó escrita a mano una historia basada en un texto de Ramón Illán Bacca, que se llamaba la mujer barbuda. Quería hacer una adaptación cinematográfica de esa historia. Era una cosa un poco ambiciosa y estaba muy cruda. Entonces yo le dije que por qué no hacíamos algo que estuviera más al alcance, porque de unas cuantas páginas garabateadas a una propuesta para guion de largo presentable al FCD (Fondo de Desarrollo Cinematográfico) hay un trabajo bastante amplio. En esas reuniones, en casa de Bibiana, llegó también una gran amiga de los dos que era Martha Yances. Ella era una productora del cine del caribe que trabajó en una película de Pacho Bottía llamada Juana tenía los cabellos de oro (2007). Surgió la idea de hacer un remake de su película perdida Motherlove.

Motherlove fue un filme experimental, realizado con una cámara de 8mm y con un actor interpretando a tres personajes. En cambio, El extraño caso del vampiro vegetariano cuenta con una narrativa de ficción. ¿Qué determinó esta particular puesta en escena?  

La idea de rehacer Motherlove empieza en el 2000. Luis Ernesto quería hacerla con Alfonso Suárez (artistas de performance, ganador de un premio nacional) como vampiro. Disfrazaron a Alfonso durante el carnaval de barranquilla de 2008, pero todavía no estaba escrito el guion, no había ninguna certeza de qué iban a hacer con eso. Simplemente tenían las ganas de hacer el remake. Grabaron y ya.

Después de eso es que yo lo conocí.  Empezamos a trabajar en estructurar ese material en un guion. La idea era que Alfonso siguiera interpretando el vampiro, pero a él le dio cáncer, enfermedad con la que lucha por años y al final se logró recuperar.  Así se comenzó a trabajar la idea de hacer el remake.

 Yo a Luis Ernesto lo conocí justo después de eso. Empezamos a trabajar, organizamos una historia y la idea se estructuró en el guion de El extraño caso del vampiro vegetariano. Esto fue un gran reto para él porque es su única película hecha con elementos de ficción narrativa. No experimental ni documental como sus anteriores trabajos.

Hay diálogos, puestas en escena elaboradas desde el lenguaje de la ficción convencional, siempre tuvo las ganas de hacer un largometraje.

Teníamos influencia del cine mudo, elementos surrealistas, experimentales, documentales, una cosa muy sui generis, en el sentido que unifica elementos disímiles en un pastiche collage de estilos. Cuando terminamos de escribir la historia era apenas de treinta páginas, entonces decidimos presentarnos a una convocatoria para desarrollo de cortometraje y ganamos en 2013 un premio especial del FDC. Fueron 50 millones, pero la película era mucho más costosa. Todo esto implicaría un equipo de producción grande, algo que le exigiría a Luis Ernesto ser rígido en relación a las formas como venía trabajando.

Entiendo que la productora del proyecto, Marta Yances, fue fundamental para la obtención del premio. Sin embargo, su prematura muerte en pleno rodaje de la película trajo otra serie de complicaciones para el proyecto. Hablemos de eso.   

Después de habernos ganado el premio comenzamos a grabar en agosto de 2014 con Carlos Serrato y Germán Quintero como protagonistas. Quedando pendiente por grabar las escenas durante el carnaval de Barranquilla que se harían en 2015.

A ella la hospitalizan, como un viernes antes de la grabación faltante. Presentaba mareros y no se sabía qué era. Yo estaba muy ocupado preparando el rodaje. Cuando fui a verla la encontré en una camilla chiquitica. Estaba drogada por la morfina, todavía no sabíamos que tenía cáncer. Estuvimos hablando de la grabación del vampiro. Ella se sentía preocupada porque ya era martes y el sábado grabábamos. Yo le decía que no había de qué preocuparse pero era mentira, no tenía nada cuadrado. Al otro día entró en coma y murió. Sin permisos y con un equipo muy reducido grabamos en el carnaval, con la sensación de la muerte de Marta encima. Era cuestión de hacerlo en honor a ella.

Después fue una cosa súper fulminante.  Con ella se van muchos de los recursos que teníamos para finalizar el vampiro.  Quedaron un montón de deudas y la gente empieza es a cobrarme a mí y todavía es la hora que debemos un montón de plata. Dinero que estaba más o menos cubierto porque el FDC nos debía un desembolso. Pero tras la muerte de Marta el contrato se canceló. Me tocó hacer una apelación para que nos dieran el dinero faltante. Conseguimos después un apoyo de la secretaría de cultura de barranquilla que nos ayudó a financiar esa parte y un poco los honorarios.

¿Qué se viene con El extraño caso del vampiro vegetariano y los proyectos de Luis Ernesto Arocha que quedaron inconclusos?

Fíjate, yo tengo unos cuadros que me donó Bibiana Vélez para salvar esa deuda. Todavía no los he podido vender.  Mi idea es seguir aplicando a convocatorias con los guiones de Luis. El vampiro y otros que dejó escritos. El estilo que él manejaba me será una guía hacia las formas como puedo trabajar las películas faltantes, estética clásica medio cine B.  En adición, promover el canal de YouTube con sus obras restauradas.

Luis Ernesto es un personaje importante en el mundillo del cine colombiano y aún no se conoce como debería ser.

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