Ray Manzarek, el equilibrio de The Doors

Mientras Jim Morrison era el carisma, Ray Manzarek era el cerebro de la banda The Doors.

El músico falleció en Alemania a los 74 años de edad. / EFE
El músico falleció en Alemania a los 74 años de edad. / EFE

Durante los ocho años de actividad de la agrupación estadounidense, entre 1965 y 1973, el teclista, productor y compositor nacido en Chicago en 1939 se encargó de ser el catalizador de los excesos de genialidad, tanto del famoso vocalista, como de su máximo opositor dentro del grupo, el baterista John Densmore. En los conciertos y en los estudios de grabación siempre se ubicaba en el medio de los dos para intentar cohesionar sus egos y sacarle provecho a su rivalidad a favor del único tema que le interesaba: la música.

Dos elementos caracterizaron el estilo de la agrupación The Doors. El primero, por supuesto, era la capacidad histriónica de Jim Morrison, quien nunca se preocupó por entender cuáles eran los pactos tácitos indispensables en un trabajo colectivo. El segundo, no menos importante, estaba relacionado con el sonido de los teclados. La pronta desaparición del reconocido cantante (1971), sin duda disminuyó la proyección del grupo. Sin embargo, Manzarek asumió nuevamente el rol principal para eternizar el legado de su propuesta y exhibir una de las facetas más psicodélicas del rock.

La destreza de Manzarek hizo que The Doors innovara al ser una de las primeras agrupaciones del rock en prescindir del sonido del bajo como fundamento musical. “En 1967 no encontramos un bajista que encajara con lo que queríamos. Teníamos los cuatro lados del diamante. Cuando incluíamos la quinta persona se volvía el pentagrama del diablo patas arriba. Luego encontramos un bajo de piano... y ¡eureka! Yo toco el bajo con mi mano izquierda y el teclado con la derecha”, le comentó el teclista a El Espectador durante la última visita de su proyecto Riders on the Storm - The Doors, en abril de 2009.

Con el repertorio que inmortalizó a uno de los grupos emblemáticos de la década de los 60, Riders on the Storm - The Doors causó admiración en América y Europa por sus masivas presentaciones en los escenarios más prestigiosos del rock. Después de más de 30 años de fallecido su vocalista, la banda fundada por Ray Manzarek y Robby Krieger (guitarra) reafirmó su tendencia a fusionar el blues con elementos propios de la psicodelia, pero incluyendo la revitalizada energía del cantante Brett Scallions.

“Nosotros adoramos a Jim Morrison. En The Doors sólo había una mente común. Los cuatro conformábamos una mente, así que seguirlo era fácil, porque sabíamos que estábamos con él en la oscuridad y el caos, porque éramos la misma mente cósmica y psicodélica. Sin duda, Morrison era un gran cantante, pero Scallions es un gran cantante también”, dijo en 2009 Ray Manzarek, quien también incursionó en otras artes como la escritura y la realización de productos audiovisuales.

El músico estadounidense murió el pasado lunes 20 de mayo en Rosenheim (Alemania), a causa de un cáncer en la vesícula. Finalmente, Manzarek cumplió con la promesa de su última gira en la que, parafraseando la canción This is the end, aseguró que “ahora el adiós será para siempre”. En ese entonces dijo: “Adiós para siempre es una frase para todos los tiempos, porque pronto estaremos muertos. Haremos un pacto suicida. Porque extrañamos tanto a Jim que no podemos vivir sin él. Pero queremos tocar las canciones de The Doors una vez más, especialmente con la pasión de la gente de Colombia, que nos enloquece y nos lleva a nuestro frenesí”.

Hasta siempre, Ray Manzarek, el capitán del equilibrio en The Doors.

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